
Hoy la Argentina vuelve a estar en el radar del mundo que nos ofrece oportunidades concretas de desarrollo; pero se trata de un nuevo mundo, más incierto, donde frente a la integración comercial global que caracterizó las últimas décadas se abren nuevos modelos más fraccionados.
Aun así, soy optimista y creo que las ventajas que históricamente nos caracterizaron —nuestros suelos, nuestros recursos naturales, un capital humano talentoso y emprendedor— pueden potenciarse más que nunca; sin embargo, ninguno de estos activos puede desplegar todo su potencial si no somos capaces de dar un salto en competitividad.
Una mayor integración al mundo y a las cadenas de valor globales no es una opción, es una necesidad para poder crecer de manera sostenible. En este contexto, es clave actualizar y revitalizar el Mercosur de forma que efectivamente sea un potenciador de la región y concretamente de la Argentina. También impulsar las negociaciones bilaterales o los acuerdos Mercosur-UE (Unión Europea) y Mercosur-EFTA (Asociación Europea de Libre Comercio).
Una mayor integración al mundo y a las cadenas de valor globales no es una opción, es una necesidad para poder crecer de manera sostenible
Esto nos permitiría insertarnos en cadenas globales de valor y pasar de tener acuerdos con países que representan el 10% del PBI mundial al 30% del PBI mundial.
También es urgente disminuir el llamado “costo argentino” y simplificar nuestro complejo sistema impositivo, donde se superponen tributos nacionales, provinciales y municipales. El impuesto a los Ingresos Brutos -por ejemplo- tiene un “efecto en cascada”, ya que encarece los bienes y servicios en cada etapa del proceso productivo.
El “costo argentino” no es solo impositivo, incluye los costos logísticos, de infraestructura, regulatorios y especialmente el alto costo laboral no salarial -muy superior a los países de la región- que además impacta negativamente en la generación de empleo privado formal.
Hoy la Argentina se ubica en el puesto 126 entre 190 economías del mundo en facilidad para hacer negocios, según las últimas clasificaciones anuales del Banco Mundial. Y de acuerdo al ranking que elabora la escuela de negocios suiza IMD, nuestro país se mantiene al final de la lista de los países más competitivos del mundo, solo por encima de Venezuela.
Es clave actualizar y revitalizar el Mercosur de forma que efectivamente sea un potenciador de la región y concretamente de la Argentina
En ese sentido, el principal desafío que enfrentamos desde el sector empresario es mejorar de forma sostenida nuestra propia productividad. Esto implica incorporar tecnología, fomentar la innovación, mejorar procesos, invertir en formación, promover el talento y generar condiciones laborales que potencien la eficiencia. Pero también requiere un entorno macroeconómico previsible, que nos permita planificar a largo plazo.
En el último tiempo empezamos a ver signos de estabilización en Argentina. Es alentador porque el equilibrio macroeconómico es la condición mínima para encarar cualquier agenda de mejora en la competitividad.
Pero más allá de los factores externos, es fundamental la mirada hacia dentro de las propias compañías. Los empresarios tenemos que asumir un rol más protagónico y un compromiso de mejora constante para generar más valor agregado, compitiendo a nivel global, exportando más, siendo más eficientes. Esto se va a traducir indefectiblemente en más y mejor empleo, haciendo de nuestras empresas verdaderos motores de desarrollo.
Hoy la Argentina se ubica en el puesto 126 entre 190 economías del mundo en facilidad para hacer negocios, según las últimas clasificaciones anuales del Banco Mundial
Por otra parte, en segunda instancia, la agenda de los empresarios también debe contemplar la relación constructiva con el sector público. Desde nuestro lugar tenemos mucho conocimiento para aportar a la política, de forma que la definición de estrategias público-privadas que se traduzcan en medidas concretas. Necesitamos una visión compartida que nos permita construir una Argentina verdaderamente competitiva.
Es el compromiso que asumimos desde IDEA y el debate con propuestas que queremos impulsar desde nuestro próximo 61° Coloquio que se realizará en octubre en Mar del Plata. Soy optimista, es un camino largo pero posible. Tenemos todo para lograrlo.
El autor es presidente del 61° Coloquio de IDEA y Co-fundador y CEO de Adecoagro
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