
Los argentinos, hartos de décadas de decadencia, elegimos un cambio total en nuestro sistema económico y social, un giro desde el estatismo intervencionista hacia la libertad, con 56% de los votos.
El presidente Javier Milei, con total claridad y honestidad intelectual, ha propuesto desmantelar el laberinto de políticas corporativistas, intervencionistas y estatistas que han estrangulado nuestra nación. En su lugar, plantea un retorno al sistema de la libertad, responsabilidad individual y mercados libres, donde el Estado ve a sus ciudadanos como adultos independientes y no como niños necesitados de protección paternal.
Nuestra Corte Suprema, desde la década de 1930, ha instalado la doctrina de la emergencia, un método ejecutado por cada gobierno a través de Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU). Desde que aplicamos esa práctica nefasta, arraigada en nuestra historia, vivimos constantemente en emergencia. Una vez más nos encontramos en una de las crisis más profundas, inmersos en un proceso hiperinflacionario que Milei busca detener con mano firme y mirada clara.
Pero esta vez, el DNU y la ley que Milei ha enviado al Congreso no son instrumentos para confiscar libertades. Por el contrario, son realmente las “Bases y Puntos de Partida para recuperar la Libertad de los argentinos”.
Con la precisión de un cirujano, Milei apunta al corazón del corporativismo, desafiando a la “casta” política. Propone desmantelar el sistema electoral de listas sábana, que ha oscurecido la relación entre los diputados y el pueblo. En este sistema, la mayoría de los diputados son desconocidos por los votantes y su lealtad está con los jefes de la corporación política. Han perdido su esencia como representantes del pueblo, degradando el sistema representativo republicano y, con él, el federalismo que sostiene nuestra nación.
La propuesta de Milei, un sistema de circunscripciones uninominales, promete restaurar la conexión perdida entre los representantes y sus representados. Cada jurisdicción elegiría a su propio diputado, forjando una relación directa y transparente, donde cada legislador puede ser directamente evaluado por sus votantes. Este cambio traería una nueva era de responsabilidad y representatividad, reflejando verdaderamente la voluntad de la gente.
Eliminar las listas sábana no es solo un cambio técnico; es un viejo clamor por un sistema electoral que refleje fielmente el mandato constitucional de un gobierno “representativo republicano federal”. Sea el sistema uninominal anglosajón, el uninominal con segunda vuelta al estilo francés, el binominal chileno o el voto único transferible irlandés, cualquier opción es superior al sistema actual.
Milei nos ofrece una nueva visión para Argentina, una visión donde cada ciudadano es protagonista de su propia vida; el amanecer de una nueva era de libertad, responsabilidad y progreso.
El autor es director general de la Fundación Libertad y Progreso
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