
En el último tiempo, las noticias de despidos en el sector IT en Argentina se convirtieron en algo constante y, para muchos, pareciera no tener una explicación clara. Hay que empezar por el comienzo, entendiendo que no es un fenómeno aislado ni local.
Desde comienzos de 2022 estamos siendo testigos de los famosos “layoffts” en las startups tecnológicas y unicornios de Estados Unidos. ¿Los motivos? El gran crecimiento que alcanzaron durante la pandemia.
Hoy, una economía mundial afectada por la inflación y una batería de problemas geopolíticos, entre otros temas, están afectando definitivamente a empresas que dependen de las inversiones para seguir creciendo.
Ya no importa si la idea detrás del negocio es perfecta, si resuelve el problema de muchos o si el producto tecnológico fue correctamente implementado: hoy muchas startups cuentan con un modelo de negocio centrado en la inversión, en el crecimiento agresivo que permita agregar valor constantemente, y ya no en el clásico modelo de rentabilidad, genuino para reinvertir en crecimiento.
Esta ola le pegó, y hasta volteó, a empresas que venimos tomando como ejemplo a la hora de mejorar los procesos y la manera en la que construimos mejores productos: Netflix, Spotify, Meta, Google. La lista es interminable y el impacto llegó a la Argentina y a la región.
Los despidos no se limitan a perfiles de IT, que seguramente sean los más caros, arrancando hoy en día en 150K hasta 700K, sin necesidad de tener un puesto jerárquico. Suceden en todas las áreas.
Es muy probable que aún no haya llegado lo peor, aunque seguramente Argentina y la región podrán dejar atrás esta difícil realidad. Los motivos para tener esa seguridad se relacionan con la idiosincrasia y el talento. Es innegable que estamos acostumbrados a contextos adversos y tenemos experiencia en revertir situaciones desafiantes.
¿Qué enseñanzas nos deja este escenario?
Lean Startups, una de las metodologías más utilizadas por las empresas tecnológicas, destaca que es fundamental alcanzar crecimientos sostenibles atados al negocio y no solo a la inversión. No quedan dudas de que esto puede echar luz al respecto.
Por otro lado, ya hace varios años que las empresas argentinas están encarando prácticas serias en FinOps, relacionadas con la aplicación de técnicas económicas y financieras para utilizar eficientemente la nube. Esto reduce muchísimo los costos operativos, por lo que se puede redistribuir ese dinero o simplemente ahorrarlo para contingencias. Tal es el caso de Mercado Libre que, desde hace más de 5 años, preparó un equipo dedicado solo a esto.
Por último, es clave mantener una integridad y visión tecnológica completamente alineada al producto y negocio de la startup, lo que permitirá tomar decisiones con varios meses de antelación. Para que, ante cambios abruptos o aceleración, exista la posibilidad de medir los impactos con datos reales y, así, tomar decisiones que no deban más adelante redefinirse ante la falta de inversión.
Como ingeniero en sistemas, docente universitario y emprendedor, soy un convencido de que esta situación la vamos a sortear. Nos volveremos más fuertes y con muchas lecciones aprendidas. No somos el único país que lo está afrontando y estamos acostumbrados a levantarnos. No va a ser la primera, ni la última vez.
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