
En los negocios de la post pandemia, la competencia no ha hecho otra cosa que recrudecer.
Las empresas de mercados altamente desarrollados están recurriendo a decisiones que los llevan a adoptar formatos operativos cada vez más complejos. Tan solo unos años solo habrían sido fruto de mentes aparentemente trastornadas.
La lucha por mantener y -con suerte- acrecentar la porción de mercado llevando a las organizaciones a maximizar su potencial a través de una valorización extraordinaria de lo que llamaríamos “empresas colaboradoras”. Bajo esta denominación incluimos a toda organización que de alguna manera, mediante su participación operativa, contribuya al mejoramiento del posicionamiento y márgenes de negocio. De esta manera, se están abriendo las puertas e intensificando notoriamente la cooperación entre empresas. Se corrobora en el significativo incremento de las fusiones y adquisiciones que vemos en las noticias. Y también a partir de la llegada a nuevos mercados en cualquier parte del globo. La mira está puesta, no solo en el crecimiento y la expansión, sino concretamente en la minimización del riesgo a futuro.
Todo ello conlleva a tener que gestionar operaciones más complejas. Desde la cadena de suministros, la producción, la distribución y fundamentalmente el manejo de la información de la intrincada red operativa de estas empresas super-relacionadas, todo forma parte de una realidad cada vez más difícil de planificar.
Venimos hablando de la Transformación Digital como una manera de repensar el esquema operativo de la empresa en su conjunto. Busca apelar a la digitalización como elemento transformador de la “vieja” operación empresaria. Hasta ahora, meditamos esta tendencia en un marco “ceteris paribus”; es decir, considerando a la organización con el mismo mercado, los mismos clientes y similares mercados.
En síntesis, pensamos a la transformación digital con un enfoque, que no contemplaba cambios en la concepción básica de la empresa.
Hoy, en cambio, estamos por enfrentar en estas latitudes el doble efecto de la necesidad de encarar seriamente la Transformación Digital: pero en un marco de complejidad creciente de la operación empresarial, no solo puertas adentro sino por la integración a la red operativa a esas “empresas colaboradoras” antes mencionadas.
Recordemos una célebre frase de Winston Churchill cuando comentaba que nunca deberíamos malgastar una buena crisis. Y quizás, esto sea el mejor regalo de la pandemia. Porque nos ha permitido repensar cómo operamos hasta hoy y cómo deberíamos enfrentar los negocios del futuro. Los pioneros nos están mostrando este camino de la complejidad operativa motorizada por la colaboración con empresas colegas, mientras estamos repensando nuestras organizaciones en estos contextos VICA (volátiles, inciertos, cambiantes y ambiguos).
Les acerco una idea, simplemente una sugerencia. Junte a sus mandos medios e ilumine la reunión con estas ideas para que todos se sitúen en el “mismo canal”. Luego lance un brain-storming acerca de las acciones a tomar que pueden llevar a su empresa a un nuevo estadio más complejo, con riesgos medidos, con la inclusión de la tecnología y, seguramente, preservando o mejorando la rentabilidad. Creo que vale la pena el experimento. ¡Ojalá le sirva!
Seguir leyendo:
Últimas Noticias
Entre Ríos frente al Niño
La hora de la hidráulica y la prospectiva
La Copa del Mundo de la transición energética
América Latina enfrenta el segundo Balance Global con la opción de construir una postura regional sobre cero emisiones netas para 2050, resiliencia y el límite de temperatura del Acuerdo de París
El país que le espera a Abelardo De La Espriella
Colombia llega al cambio de gobierno con polarización política, recrudecimiento de la violencia y tensiones fiscales que condicionan al nuevo presidente

La tasa de inversión no coincide con el consumo récord
Una lectura fina de los números oficiales pone en duda el entusiasmo del relato y expone rezagos estadísticos, deterioro del capital y fragilidad en las economías de los hogares

Recuperar la prudencia fiscal
Un “shock de gestión pública” en los primeros cien días debería levantar un riguroso inventario de proyectos estancados, establecer criterios de priorización y exigir rendición de cuentas a los gobiernos subnacionales




