La H y la mayoría silenciosa

Estamos viviendo en medio de un clima de crispación permanente. Son los últimos estertores de un modelo de país que fracasó

Guardar
Postal de la protesta de
Postal de la protesta de la semana pasada frente al Ministerio de Desarrollo Social (Maximiliano Luna)

Ayer recibí por WhatsApp un texto de esos de autor anónimo que circulan a toda velocidad a través de los celulares. Se llamaba ¨La H y la mayoría silenciosa¨. No sé quién lo escribió, pero sí estoy segura de que su autor estaba queriendo romper el silencio de millones de personas que se encuentran absolutamente abrumadas por la falta de orden público en que estamos viviendo los argentinos.

En la misma semana que la Gendarmería abandona su puesto y los autodenominados mapuches invaden otra vez propiedad privada sembrando terror a su paso, que los movimientos sociales se apropian del espacio público frente a un gobierno nacional que no ofrece respuestas ante la crisis social, un grupo de sindicalistas paralizan la producción automotriz de la Argentina y ponen en riesgo miles de puesto de trabajo y que un minúsculo puñado de adolescentes de los mejores colegios públicos de la Ciudad de Buenos Aires, esos colegios que financian cientos de miles de pobres que jamás pisarán sus aulas, decidían hacer política de la mala, apropiándose de los edificios públicos e impidiendo que miles de chicos puedan estudiar, en esta semana ese texto le puso palabras a lo que miles queremos decir.

“Soy de la generación de la H. Esa generación que aprendió a Honrar y a respetar a sus mayores. La generación para la que el Honor, la Honestidad y la Honradez son valores. La que aprende de su Historia y no del relato…La que está Harta de que nos vendan Humo, Harta de las palabras Huecas”. Y el texto sigue utilizando el recurso literario de elegir los valores que identifican a esa letra silenciosa, esa letra que no se escucha, como a millones de argentinos que sólo quieren estudiar, trabajar, y llegar a casa sanos y salvos cada día. Los mansos los bautizó hace años el gran cineasta Campanella.

Estamos viviendo en medio de un clima de crispación permanente. Son los últimos estertores de un modelo de país que fracasó, el relato ya no puede disimular la decadencia en que dejaron a nuestro país 20 años de kirchnerismo, pero no podemos naturalizarlo porque que una minoría ruidosa cercene los derechos de una mayoría silenciosa es violencia.

Yo también me siento parte de la generación de la H, una generación que está llamada a Hablar y Hacerse oír de una vez por todas para que no se terminen llevando lo más valioso que nos queda, ver a nuestros hijos elegir la Argentina para proyectar sus vidas.

SEGUIR LEYENDO: