
El resultado de las elecciones desarrolladas en la provincia de Corrientes puso de manifiesto, y de manera sorpresiva, que estamos frente a un hecho extraordinario que es haber logrado que 32 fuerzas políticas hayan conformado una lista común para todos los cargos que se presentaron en esa elección.
Esto habla de la capacidad del gobernador Gustavo Valdés para conseguir que tantas voluntades se unan en un solo objetivo y así alcanzar el 76,76% de los votos. Demás esta decir que este hecho, indudablemente, lo proyecta a Valdés al escenario nacional.
Estoy convencido de que un acuerdo programático de largo alcance no se obtiene de un día para otro, sino que es el fruto de un arduo trabajo realizado por todas las fuerzas democráticas de una ciudad, una provincia o un país.
Seguramente, esto fue lo que entendieron los correntinos cuando en junio de este año y faltando dos meses para renovar las autoridades provinciales, lograron conformar un híper coalición, la más grande la historia local, bajo un único lema: “32 partidos y un objetivo: continuar el camino de desarrollo, la modernización y la inclusión bajo el liderazgo del Gobernador”.
Nos encontramos frente a un hecho inédito en la vida política de los últimos tiempos. En momentos en el que una parte importante de la dirigencia, tanto del oficialismo como de la oposición, pierden el tiempo agraviándose o envueltos en frases soeces, irrumpe en el escenario político un hombre dispuesto al diálogo.
Lo que más me sorprendió fue ver a través de diferentes medios de comunicación a una persona común, nada mareada por el éxito y sobre todo convencida de que solo escuchando a la gente y en unidad se puede salir adelante.
Durante mucho tiempo he tratado de transmitir en los medios de comunicación y personalmente a los dirigentes de los distintos partidos políticos mi experiencia sobre la necesidad de generar acuerdos que obtuvieron resultados satisfactorios tanto en mi gestión como gobernador, así como en mi presidencia, en ambos casos nos unimos el 90% de las fuerzas políticas. Lamentablemente no fui escuchado.
Hoy a diferencia de elecciones anteriores donde prevaleció el individualismo, con el resultado de Corrientes, queda en evidencia que la grieta recibió un golpe histórico y que el futuro solo será posible si es tiempo de grandes y verdaderas coaliciones.
Argentina no tiene ninguna posibilidad de dejar atrás el caos en el que vivimos, si no logra un Gran Acuerdo para el 2023.
Es hora de dejar de lado el orgullo, el ego y la soberbia para abrazarnos con sentido de hermandad, única manera de recuperar y reconstruir nuestra querida Argentina.
Comparto estas reflexiones convencido hoy más que nunca, que es necesario que todos trabajemos para formar una red de contención, que nos ponga al margen de las tormentas que oscurecen nuestro horizonte.
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