Regalo de aniversario

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El Papa Francisco acaba de cumplir, este día 13 de diciembre, 50 años de su ordenación sacerdotal. Los argentinos católicos agradecemos a la providencia divina la elevación al pontificado del Padre Bergoglio. Es el Pastor Supremo de la Iglesia universal, y, por siempre, el querido Pastor de nuestra Iglesia particular.

Los argentinos no católicos también han saludado y saludan con alegría el pontificado de Francisco, que es el pontificado de la comprensión del otro, de la prédica de la inclusión, de la justicia social, de la defensa del medio ambiente, esto es, de nuestra Casa Común. También Francisco es el Papa de la defensa integral de la vida humana, cuya dignidad es cada vez más avasallada por el capitalismo consumista y contaminante, por la práctica de la exclusión y la discriminación, por la desigualdad y la pobreza cada vez más extremas, por la intolerancia y la violencia, por el aborto y la eutanasia.

Pero en este mismo día 13 de diciembre, como si fuese un perverso “regalo de cumpleaños”, quienes debieran representarnos no han tenido mejor idea que poner en vigencia una norma que convierte en legal al aborto provocado, con las siguientes características (entre otras):

- aborto sin límite gestacional (incluso en el noveno mes)

- por la sola mención informal de una supuesta violación

- puede ser solicitado por niñas de 13 años, sin intervención de los padres, en una edad donde difícilmente pueda optar libremente entre llevar adelante el embarazo y abortar

- limita la objeción de conciencia individual

- elimina la libertad religiosa y la afirmación de valores de instituciones sanitarias privadas a quienes obliga a la práctica del aborto, aún existiendo disponibles instituciones públicas.

El Papa Francisco sabe que esta medida inconsulta, a un año del rechazo de la liberalización del aborto por el Congreso, no es representativa del sentir de la mayoría de los argentinos.

* Ex juez de la Corte Suprema y ex ministro de Justicia