
En un clima político marcado por la elección presidencial y la necesidad del gobierno nacional de retener el control de la Ciudad de Buenos Aires frente a la casi segura derrota de Mauricio Macri a la presidencia y de María Eugenia Vidal a la gobernación de la provincia de Buenos Aires, los porteños eligieron jefe y vicejefe de gobierno, 12 diputados nacionales, tres senadores nacionales, 30 legisladores de la ciudad y siete miembros comunales por cada una de las 15 Juntas que componen el distrito. La participación electoral alcanzó el 79,3% de los votantes habilitados, creciendo cerca de tres puntos porcentuales con respecto a las PASO de agosto.
Como se esperaba, los resultados de la elección porteña muestran un alto nivel de polarización entre las fuerzas políticas dominantes a nivel nacional. De un lado, la coalición oficialista Juntos por el Cambio obtuvo un notable 55,9% de los votos válidos a Jefe de Gobierno. Esta cifra representa unos cinco puntos porcentuales más de los cosechados en las PASO de agosto, y poco más de tres puntos (unos 50.000 votos) de los que consiguió Macri en el distrito. Con este desempeño, el candidato oficialista a la reelección, Horacio Rodríguez Larreta, realizó la mejor contienda que se conoce en la Ciudad desde que se instauraron elecciones directas en 1997, ganando en todas las comunas capitalinas con excepción de las dos más pobres (las Comunas 4 y 8) que componen el corredor Sur. De esta manera, el oficialismo y sus socios electorales locales cosecharon ocho diputados nacionales (dos más de los que ponían en juego), los dos senadores nacionales que le corresponden a la primera minoría y 17 legisladores de la ciudad. Esto le permite a Horacio Rodríguez Larreta retener el control mayoritario de la asamblea local y transformarse en un natural competidor por el control político del PRO, enfrentando al propio Macri, quien, a pesar de la derrota, demostró tener un núcleo importante de voto propio.
Del otro lado, la alianza opositora Frente de Todos también realizó una sorprendente elección, a pesar de no haber logrado forzar la instancia de balotaje. Acompañado por extrapartidarios del campo progresista, el kirchnerismo, el PJ porteño, y varias agrupaciones sociales menores, el candidato debutante Matías Lammens obtuvo el 35,1% de los votos válidos, aumentando en 60.000 votos la performance alcanzada en las PASO. Esta constituye la mejor elección a la alcaldía porteña de una coalición opositora desde que se elige Jefe de Gobierno. Así, el Frente de Todos consiguió alzarse con cuatro diputados nacionales, el senador nacional por la segunda minoría, y once legisladores porteños.
Los otros espacios políticos que participaron ayer de la elección ejecutiva quedaron deslucidos frente a la distribución polarizante de las preferencias electorales. En efecto, la fuerza política liderada por Roberto Lavagna, Consenso Federal, apenas logró el 5,4% de los votos válidos a jefe de gobierno, mientras que el candidato del FIT-Unidad, Gabriel Solano, solo cosechó el 3,7%. Ambas fuerzas perdieron votos en relación con las PASO de agosto: alrededor de 40.000 y 10.000 respectivamente. Es interesante notar el significativo corte de boleta que acompañó la candidatura al Congreso Nacional de la representante del FIT-Unidad, Myriam Bergman, quien obtuvo casi el doble de los votos de los que consiguió Solano. Sin embargo, esto no fue suficiente para obtener la banca que, paradójicamente, quedó en manos de la octava candidata ubicada en la lista de Juntos por el Cambio, Dina Rezinovsky, una reconocida militante evangelista que se opone al aborto legal y gratuito. Con esta performance, Consenso Federal y la izquierda solamente obtuvieron un escaño cada uno en la legislatura de la Ciudad.
El autor es investigador del OEAR de CIPPEC y de UTDT
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