(Foto: AFP)
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¿Por qué, en medio de tantas necesidades, con una compleja situación económica que impacta en todos los órdenes, debemos pensar en organizar, adiestrar y mantener un sistema de reservas?

En principio podemos decir que estamos frente a una deuda con el mandato pendiente de la Ley N° 23.554 (de Defensa Nacional) del año 1988. Efectivamente, en su título VIII, disposiciones transitorias, artículo 45, establece: "Sin perjuicio de las funciones establecidas precedentemente, el Consejo de Defensa Nacional, tendrá como función transitoria que deberá cumplimentar en un lapso no mayor de 365 días, la elaboración de anteproyectos de leyes que serán elevados a la consideración del Poder Ejecutivo Nacional". Además, el artículo 46 determina que entre esos "anteproyectos legislativos aludidos en el artículo precedente" será la "Ley de organización territorial y movilización para la defensa, que incluye las disposiciones relativas al servicio militar y civil". El concepto de movilización abarca tanto los recursos humanos como materiales. La urgencia recomienda concentrarse en lo prioritario, esto es, los recursos humanos. Y ahí nos encontramos frente a las reservas. Sin duda la respuesta es insuficiente, la deuda va mucho más allá de eso.

A menudo se pone de manifiesto el desconocimiento en la materia, cuando no maliciosas segundas intenciones, al suponer que se podría reemplazar con reservistas a militares del cuadro permanente, disminuyendo con ello el costo de mantenimiento de personal de las Fuerzas Armadas. Una falacia. El costo sería inferior, sí, pero disminuyendo la disponibilidad real de personal para atender la responsabilidad legal de proteger más de diez millones de kilómetros cuadrados de tierra y agua, en parte usurpados y/o de soberanía pretendida y no reconocida, el espacio aéreo correspondiente y el recientemente incorporado espacio cibernético. Un desafío hoy inalcanzable.

Como resultado de lo que se denomina Ciclo de Planeamiento de la Defensa Nacional deberían surgir una serie de planes que establecen las capacidades de las que debe disponer el Instrumento Militar para el cumplimiento de su misión en función de los riesgos y amenazas a enfrentar. Esas capacidades se traducen a su vez en diversos parámetros, entre los que se incluyen a las organizaciones, constituidas por personal y material de distintas características. Resultaría excesivamente oneroso disponer en todo tiempo de organizaciones completas, habida cuenta de la gradualidad en tiempo, espacio e intensidad con que puedan sucederse las situaciones que impongan o alerten el empleo del instrumento militar. Ello es así en mayor o menor medida en todo el mundo. Por lo tanto, las organizaciones tendrán el nivel de compleción que surja más conveniente del mismo planeamiento, dejando un margen para que sean remontadas total o parcialmente en tiempo y espacio. Las reservas vienen a llenar esa brecha, por lo que el disponer de un sistema eficiente será señal primordial para contribuir a lograr un grado aceptable de disuasión. En otras palabras, procuro que me respeten no solamente por lo que soy sino por lo que estoy en capacidad de llegar a ser y sostener.

Contamos como prueba de lo dicho con experiencia de guerra. En ocasión de la Guerra de Malvinas, las unidades que combatieron contaron en su organización con personal de conscriptos convocado, mayoritariamente de la clase anterior, así como con la compleción con personal de cuadros permanente proveniente de destinos no operativos, otra de las características de la movilización. También se completaron y se organizaron nuevas unidades para cuidar las espaldas del esfuerzo principal durante la guerra. La guerra no distinguió entre cuadro permanente y de la reserva, todos tuvieron destino de veteranos y héroes.

El concepto de movilización como se entendía en la primera mitad del siglo XX, correlato en el plano convencional de la denominada "guerra total", ha dado paso a uno más flexible, orientado no sólo a aumentar en cantidad sino también a crecer en calidad, sumando capacidades que resultarían ociosas en todo el tiempo y facilitando compleciones acotadas temporal y espacialmente, en particular cuando se trate de grandes extensiones geográficas como es el caso de nuestro país. Llegado el caso, esas reservas no sirven sólo para aumentar o complementar sino para asegurar el flujo humano de reemplazo ante un conflicto prolongado en el tiempo. Es por ello que los sistemas de defensa requieren, en intensidad variable, de reservas en su instrumento militar. No tenemos por qué ser una excepción, aunque no tengamos la situación de Suiza o de Israel, como ejemplo de países que por circunstancias diversas han desarrollado sistemas acordes a sus particulares necesidades, que claramente no son las nuestras.

El sistema de reserva de las FFAA vigente en nuestro país responde a la existencia del servicio militar obligatorio, hoy en desuso. Si en relación con los oficiales, los liceos militares siguen cumpliendo su misión de proporcionar subtenientes, guardiamarinas y alféreces de la reserva, en el caso de los suboficiales y la tropa las carencias son crecientes. El importante número de personal militarmente instruido que año a año pasaba a la reserva hoy no existe, limitándose en la actualidad a los escasos soldados y marineros que lo hacen por algunas de las causas que originan la finalización de sus compromisos voluntarios de servicio. Y por supuesto a los oficiales y suboficiales que dejan de prestar servicio activo en las FFAA.

Merced al impulso de las Fuerzas Armadas y de los propios reservistas, en los últimos años se llevaron a cabo cursos de formación de oficiales de reserva. Pero el sistema vigente es algo caótico, no responde plenamente a las reales necesidades de la Defensa y descansa en la buena voluntad de los reservistas, puesta de manifiesto con creces a través de la desinteresada entrega del tiempo y el esfuerzo de profesionales de todas las áreas, sin remuneración alguna, en un marco legal que es insuficiente.

Resumiendo, la reserva:

-No puede ser un hobby o un club de amigos.

-Es parte constitutiva del Instrumento Militar, tanto como el Cuadro Permanente, aunque con un distinto nivel de disponibilidad.

-Surgirá del planeamiento y será en el presupuesto donde se reflejará cuántos reservistas se pueden mantener activos.

-Conformará un sistema que tendrá por finalidad disponer de personal para completar y complementar al Cuadro Permanente de las Fuerzas Armadas.

-Permitirá disponer en períodos de tiempo aceptables en función de la situación estratégica de la Nación de unidades con adecuado nivel de compleción.

-Permitirá incorporar capacidades cuya disponibilidad en todo tiempo resulta innecesaria o muy onerosa.

-Habilitará a ciudadanos que cumplan tareas en el ámbito civil a armarse en defensa de la patria y aportar un componente decisivo a la capacidad de disuasión de la Nación.

Para todo ello se debe disponer del correspondiente instrumento legal. El Poder Ejecutivo Nacional dispone de un detallado proyecto de Ley de Reserva de las FFAA. En principio, la incorporación, como para el cuadro permanente, deberá ser voluntaria en función de vacantes para adiestramiento, pero también se deberá poder convocar obligatoriamente en caso de catástrofes o emergencias y ante una guerra o conflicto armado.

No menos importante será el hecho de que el personal que preste servicio sea remunerado de manera proporcional a la del cuadro permanente para su jerarquía y aptitud.

Integrar el sistema con una contraprestación a los beneficios de carácter social que se otorgan a los ciudadanos conforme con distintas situaciones y atento a determinadas franjas etarias permitiría optimizar los recursos del Estado, atendiendo simultáneamente a dos necesidades. Y particularmente alentaría la cultura del trabajo –o del servicio en este caso para ser más precisos– en jóvenes y adultos desocupados.

Todos los ciudadanos deben tener alguna categoría de reservista, desde quiénes poseen instrucción, se adiestran y están en capacidad de ser alistados hasta aquellos que jamás pisaron un cuartel. No olvidemos el artículo 6 de la Ley 23.554 (de Defensa Nacional): "La Defensa Nacional constituye un derecho y un deber para todos los argentinos, en la forma y términos que establecen las leyes". Las circunstancias nos han llevado de a poco a creer que la defensa es cuestión exclusivamente de voluntarios. Estoy convencido de que la posibilidad de sumarse a la reserva reafirmará el derecho del ciudadano de armarse en defensa de la patria, tendiendo un "puente" adicional entre las FFAA y el resto de la sociedad. Reafirmará que también existe el deber de estar preparado para hacerlo cuando y donde la patria lo reclame. Y constituirá un reconocimiento a quiénes fueron convocados y dieron su vida, o la marcaron para siempre, en defensa de la patria.

Para no crear falsas expectativas, no podemos pensar en un sistema de reservas eficiente sin atender antes las necesidades del cuadro permanente de las FFAA. Sin embargo, un marco legal adecuado y dar los primeros pasos tendrían un efecto multiplicador dada la situación del Sistema de Defensa, porque contribuiría a la tan mentada disuasión a través del conocimiento, la clasificación y la sistematización de nuestro potencial humano. Hoy el mantenimiento de las bases de datos actualizadas y realizar los ejercicios de convocatoria y movilización no requieren ser actividades presenciales gracias a las redes sociales. Y eso ya sería un gran paso.

La Argentina es de todos, y de todos es también la responsabilidad de defenderla. Desde cualquier puesto. El precio de ignorarlo será hipotecar el futuro de nuestros hijos y nietos. Y si no se trata de ignorancia, entonces es traición a la patria. Resulta por demás curioso que los responsables de la situación en que se encuentra el Sistema de Defensa Nacional ofrezcan a menudo soluciones mágicas y muestren esporádico interés por el mismo, seguramente alertados por la proyección del denominado "voto militar". También por demás sorprendentes resultan las actitudes de quiénes se sienten "encandilados" por un mensaje tan mentiroso cuanto oportunista. El tiempo dirá si estamos frente a ignorantes o traidores.

Coronel retirado del Ejército Argentino, ex subsecretario de Planeamiento Estratégico y Política Militar del Ministerio de Defensa. Actualmente integra la Mesa de Conducción Nacional de NOS.