La logística aérea global acelera mientras América Latina pierde ritmo

El transporte aéreo de mercancías mostró un fuerte repunte a nivel global, impulsado por el comercio y la industria, aunque la región latinoamericana evidenció un crecimiento limitado frente a otros mercados

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A pesar de los buenos números registrados en febrero, el informe advierte que este escenario positivo convive con factores de incertidumbre que impactan directamente en la planificación logística (Imagen: Shutterstock)

El mercado global de carga aérea inició 2026 con señales claras de expansión, en un contexto de recuperación del comercio internacional y mejora en los indicadores industriales. Según datos difundidos por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, la demanda medida en toneladas-kilómetro de carga creció un 11,2% interanual en febrero, superando el aumento de la capacidad, que avanzó un 8,5%.

Este desbalance entre demanda y capacidad refuerza una dinámica relevante para la logística global, ya que implica mayores niveles de utilización de espacio y presión sobre tarifas y disponibilidad operativa. El factor de carga se ubicó en 46%, con una mejora respecto al año anterior, lo que refleja una mayor eficiencia en la utilización de los activos logísticos aéreos.

El desempeño del sector estuvo acompañado por variables macroeconómicas favorables. El comercio de bienes creció un 5,2% interanual en enero, mientras que el índice PMI manufacturero alcanzó los 53,1 puntos, consolidándose en zona de expansión. A su vez, los nuevos pedidos de exportación también mostraron un repunte, lo que anticipa una mayor demanda de servicios logísticos internacionales en los próximos meses.

Sin embargo, este escenario positivo convive con factores de incertidumbre que impactan directamente en la planificación logística. El aumento en los precios del combustible, la volatilidad en los márgenes de refinación y las disrupciones en hubs clave, especialmente en Medio Oriente, introducen riesgos operativos que pueden alterar rutas, tiempos de tránsito y costos.

Un crecimiento global con fuertes diferencias regionales

El análisis por regiones muestra una recuperación heterogénea en el sistema de transporte aéreo de carga. Asia-Pacífico lideró el crecimiento con un aumento del 13,6%, seguido por Oriente Medio con un 16,5% y África con un destacado 21%, el mayor incremento global.

Estos resultados responden a una combinación de factores, entre ellos la consolidación de corredores comerciales estratégicos, la integración de cadenas productivas y la capacidad de adaptación ante disrupciones. En particular, las rutas entre Asia y otras regiones continúan siendo el principal motor del tráfico aéreo internacional, con crecimientos sostenidos en múltiples corredores.

En contraste, América Latina y el Caribe registraron un crecimiento de apenas 0,7% en la demanda, el desempeño más bajo a nivel global. A pesar de que la capacidad aumentó un 4,5%, el factor de carga cayó 1,3 puntos porcentuales, lo que evidencia una menor utilización de la infraestructura disponible.

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América Latina y el Caribe registraron un crecimiento de apenas 0,7% en la demanda, el desempeño más bajo a nivel global (Foto: Shutterstock)

América Latina, entre la expansión de capacidad y la debilidad de la demanda

El comportamiento de la región latinoamericana plantea interrogantes sobre su posicionamiento dentro de las cadenas de suministro globales. A diferencia de otras regiones, donde la demanda acompaña o supera la expansión de capacidad, en América Latina se observa una brecha que impacta en la eficiencia operativa.

Este desacople puede vincularse a distintos factores estructurales. Por un lado, la menor participación regional en el comercio global, apenas el 2,9% del tráfico de carga aérea, limita el volumen de operaciones. Por otro, la dependencia de ciertos mercados y productos condiciona la diversificación logística y la resiliencia frente a cambios en la demanda internacional.

Desde una perspectiva operativa, esta situación puede traducirse en mayores costos unitarios y menor competitividad para los exportadores regionales, especialmente en segmentos donde la carga aérea resulta clave, como productos perecederos, farmacéuticos o de alto valor.

Al mismo tiempo, el crecimiento de la capacidad por encima de la demanda sugiere una estrategia de anticipación por parte de las aerolíneas, que buscan posicionarse frente a una eventual recuperación del flujo comercial. Sin embargo, este movimiento también implica riesgos si la demanda no logra consolidarse en el corto plazo.

Corredores en expansión y reconfiguración de flujos

A nivel global, todos los principales corredores comerciales registraron crecimiento en febrero, lo que refuerza la idea de una reconfiguración logística en marcha. Destaca especialmente la ruta África-Asia, con un incremento del 61,9%, así como los corredores entre Europa y Asia, que acumulan más de tres años consecutivos de expansión.

Estos datos reflejan un proceso de redistribución de flujos que impacta directamente en la planificación de rutas, hubs y estrategias de transporte internacional. La consolidación de ciertos corredores también puede generar efectos indirectos sobre otras regiones, desplazando volúmenes o modificando la competitividad relativa.

En este contexto, América Latina enfrenta el desafío de integrarse de manera más activa a estos circuitos dinámicos. La mejora en infraestructura, la optimización de procesos y la articulación entre actores públicos y privados aparecen como elementos clave para fortalecer su rol en la logística aérea global.

Un escenario dinámico con desafíos operativos

El crecimiento de la carga aérea en febrero confirma la capacidad del sector para responder a contextos cambiantes, pero también expone las tensiones que atraviesan las cadenas logísticas internacionales. La combinación de demanda creciente, costos variables y disrupciones geopolíticas configura un escenario que exige mayor flexibilidad y capacidad de adaptación.

Para América Latina, el desafío no solo pasa por recuperar dinamismo en la demanda, sino también por mejorar su posicionamiento dentro del mapa global de flujos logísticos. En un entorno donde la eficiencia y la conectividad son determinantes, la evolución de la región será clave para definir su competitividad en el comercio internacional.