
La última edición del informe “El Pulso de las Cámaras”, de la Cámara de Comercio Internacional (ICC), advierte que la incertidumbre económica y comercial se ha convertido en el principal obstáculo para el desarrollo de negocios a nivel global, superando incluso a los aranceles y otras barreras tradicionales. Este escenario tiene implicancias directas para la logística y el comercio exterior, que deben adaptarse a cadenas de suministro cada vez más tensas y volátiles.
Según la encuesta, realizada a más de 240 cámaras de comercio en todo el mundo, un 74% de las entidades identifica la incertidumbre como el principal desafío para las empresas vinculadas al comercio internacional. Este dato es revelador: mientras que en otras épocas los aranceles y medidas proteccionistas eran el principal foco de preocupación, hoy lo que predomina es la falta de previsibilidad.
La situación afecta de manera desigual según la región. América del Norte enfrenta sobre todo los impactos de los aranceles y la inflación, mientras que en América Latina las cámaras destacan la inseguridad y la inestabilidad política como factores que complican los flujos comerciales. En Asia, en tanto, las tensiones geopolíticas y la escasez de mano de obra calificada generan riesgos adicionales para las cadenas de suministro.
Estrategias divergentes en las cadenas de suministro
En este marco, las empresas están reformulando sus estrategias. El informe muestra que, en lugar de optar masivamente por la relocalización de operaciones —algo muy discutido en los últimos años—, la mayoría de las compañías prioriza la diversificación de mercados y proveedores.
En América Latina, se busca ampliar lazos más allá de Estados Unidos, sumando acuerdos y vínculos con Canadá, México, Chile, China y la Unión Europea. En Europa y Asia Central, la estrategia pasa por reforzar los lazos intrarregionales.
En Norteamérica, las compañías evalúan una reconfiguración de sus cadenas de suministro, reduciendo la dependencia de algunos proveedores críticos.
Estas decisiones tienen efectos concretos en la logística: nuevas rutas comerciales, mayor regionalización de los corredores y presión sobre los operadores para ofrecer soluciones flexibles y resilientes.

Inflación y costos logísticos
La inflación sigue siendo un condicionante clave para el comercio y la logística. De acuerdo con el relevamiento, los precios aumentaron en más del 90% de los países, con impactos especialmente fuertes en América Latina y América del Norte.
Para el sector logístico, esto implica mayores costos en transporte, almacenamiento y distribución. El encarecimiento del combustible, sumado a la volatilidad cambiaria en algunos mercados, obliga a los operadores a revisar tarifas y renegociar contratos con importadores y exportadores. En muchos casos, las empresas deben decidir si trasladan esos costos a los clientes o los absorben para mantener competitividad.
Perspectivas: entre la cautela y el optimismo
A pesar de los desafíos, el informe refleja un optimismo moderado en gran parte de las cámaras encuestadas. Mientras que Oriente Medio y el norte de África proyectan un escenario positivo, América Latina y Asia Oriental muestran mayores signos de pesimismo.
El dato central es que, frente a un contexto incierto, las compañías están reforzando la planificación logística, diversificando rutas y evaluando alternativas regionales. Esto sugiere que la logística seguirá siendo un factor determinante para sostener la competitividad de los países y las empresas en el comercio internacional.
Inteligencia artificial: la gran apuesta pendiente
El relevamiento también incluye un apartado sobre el papel de la Inteligencia Artificial (IA) en los negocios. Si bien el 80% de las cámaras considera que la IA tendrá un impacto positivo, la adopción es todavía desigual. Asia lidera en preparación tecnológica, mientras que América Latina se mantiene rezagada.
Para el ámbito logístico, la IA representa una oportunidad clave: desde la optimización de rutas y la gestión predictiva de inventarios hasta el análisis de riesgos en cadenas globales. Sin embargo, las barreras son claras: falta de talento especializado, escasa preparación de los datos y preocupaciones por la seguridad y privacidad.
Un futuro marcado por la resiliencia logística
El mensaje central del informe es claro: la logística internacional enfrenta un escenario más complejo que nunca, en el que la incertidumbre política y económica pesa más que los tradicionales aranceles.
La capacidad de adaptarse a costos crecientes, diversificar mercados y aprovechar herramientas tecnológicas emergentes será lo que determine la competitividad de empresas y países. En este sentido, la logística se consolida no solo como un engranaje de la economía, sino como un factor estratégico para navegar tiempos de volatilidad y transformación global.
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