¿Cómo prevenir riesgos climáticos en México? UNAM comparte avances para enfrentar fenómenos meteorológicos

Sequías, inundaciones y olas de calor fueron parte de un encuentro académico que destacó la necesidad de convertir el conocimiento científico en acciones para proteger comunidades

Vista orbital de un huracán con centro definido sobre el mar Caribe, el golfo de México y el territorio de América del Norte
El encuentro celebrado en la ENES Mérida alcanzó 67 ponencias, el mayor número en 14 años, y propició el diálogo entre las ciencias del clima, las sociales y de la gestión pública. Foto: UNAM
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Prevenir los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos en México requiere más que conocer cuándo puede ocurrir una tormenta o cuánto aumentará la temperatura. También implica identificar qué condiciones hacen más vulnerable a una comunidad y utilizar la investigación científica para orientar decisiones, fortalecer las instituciones y preparar a la población.

Esa fue una de las principales reflexiones de la 14.ª reunión anual de la Red de Desastres Asociados a Fenómenos Hidrometeorológicos y Climáticos (REDESClim), realizada del 14 al 16 de octubre en la Escuela Nacional de Estudios Superiores, Unidad Mérida (ENES Mérida) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), de acuerdo con información de Gaceta UNAM.

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Bajo el lema “Observar hoy para proteger el mañana”, especialistas de distintas áreas compartieron investigaciones sobre sequías, tormentas, temperaturas extremas e islas de calor urbano. Las discusiones también abordaron la política pública y las estrategias necesarias para comunicar los hallazgos científicos a la sociedad.

¿Cómo ayuda la investigación a prevenir riesgos climáticos?

El encuentro reunió 67 ponencias, la cifra más alta en los 14 años de trabajo de la red, según su coordinador, Luis Felipe Pineda Martínez. La diversidad de temas permitió abordar tanto los procesos físicos de los fenómenos como sus consecuencias en la vida cotidiana.

Desde esta perspectiva, comprender una amenaza meteorológica es apenas una parte del trabajo. Para prevenir desastres también es necesario estudiar las condiciones sociales y ambientales que incrementan la vulnerabilidad de los territorios, así como las capacidades disponibles para responder.

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Durante la inauguración, Edgar Torres Irineo, director de la ENES Mérida, explicó que la observación científica debe conectarse con medidas concretas de protección:

“Observar significa medir, monitorear, analizar y entender los procesos físicos y sociales detrás de esos desastres. Proteger significa llevar estos conocimientos a la toma de decisiones, a la política pública, a la educación y a las comunidades”.

El planteamiento coloca a la prevención de riesgos climáticos como una tarea que involucra a investigadores, autoridades y población. Los resultados académicos adquieren utilidad social cuando contribuyen a reconocer amenazas y construir respuestas adecuadas a las características de cada lugar.

Sequías, tormentas y calor extremo: los temas que analizaron especialistas

Las presentaciones mostraron que los riesgos hidrometeorológicos y climáticos necesitan estudiarse desde distintas disciplinas. Entre los asuntos abordados durante la reunión estuvieron:

  • Sequías, como parte de los fenómenos que afectan a los territorios y requieren seguimiento.
  • Tormentas, cuyo estudio permite comprender los procesos asociados a condiciones meteorológicas adversas.
  • Temperaturas extremas, relevantes para analizar la exposición de las comunidades.
  • Islas de calor urbano, vinculadas con las condiciones ambientales de las ciudades.
  • Política pública y comunicación científica, necesarias para acercar la investigación a las decisiones y a la sociedad.

Más que concentrarse en un solo fenómeno, la REDESClim promueve el intercambio entre especialistas para incorporar perspectivas complementarias. Su trabajo considera que los efectos de una amenaza también dependen del contexto social y ambiental en el que ocurre.

Por ello, estudiar los fenómenos extremos y analizar la vulnerabilidad de la población son tareas que deben avanzar de manera conjunta.

¿Por qué la península de Yucatán es relevante para estudiar estos riesgos?

La península de Yucatán fue señalada como un territorio especialmente pertinente para este intercambio académico por su exposición a ciclones tropicales, lluvias intensas, inundaciones y calor extremo.

De acuerdo con Torres Irineo, los efectos de estos fenómenos se entretejen con las condiciones socioambientales de las comunidades. Esta relación hace necesario observar tanto las características de las amenazas como las circunstancias de quienes pueden resultar afectados.

El contexto regional permitió situar la discusión en los problemas que enfrentan los territorios. La finalidad es que el conocimiento científico ayude a construir respuestas oportunas y acordes con las necesidades locales, además de contribuir a la comprensión de los procesos meteorológicos.

Protección Civil llama a llevar la prevención a la vida cotidiana

Durante el encuentro, Hernán Hernández Rodríguez, director estatal de Protección Civil de Yucatán, llamó a fortalecer la cultura de la prevención e incorporar la gestión integral de riesgos al lenguaje y las prácticas cotidianas.

“Seguir fomentando esta gran cultura, sobre todo que podamos hablar de prevención, gestión integral de riesgos, y que pongamos estas palabras en el lenguaje típico y que nosotros podamos replicar hacia la familia todo lo que hacemos”, indicó.

Su intervención destacó la importancia de que estos conocimientos circulen también en los hogares. Reconocer las amenazas, reducir las vulnerabilidades y tomar decisiones informadas forman parte de una prevención que necesita participación social.

De la investigación científica a las acciones para proteger comunidades

La reunión también destacó el trabajo conjunto entre la REDESClim, el Seminario Universitario de Riesgos Socioambientales (SURSA) y la ENES Mérida, como una vía para contrastar perspectivas y acercar la investigación a los desafíos comunitarios.

La colaboración entre quienes estudian los riesgos y quienes trabajan en su prevención permite vincular los hallazgos con las necesidades de cada territorio. Para ello, resultan centrales la comunicación científica, la educación y la incorporación del conocimiento a las decisiones públicas.

Al concluir los trabajos, se señaló la importancia de mantener un quehacer académico vinculado con la realidad social, capaz de fortalecer las capacidades institucionales y de la población ante fenómenos extremos meteorológicos y climáticos. La prevención depende de que observar, comprender y actuar formen parte de un mismo esfuerzo.

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