Desde altares con madres buscadoras a ofrendas para las infancias víctimas de la violencia: Xantolo celebra el Día de Muertos con mirada social

Adriana Chow detalló para Infobae México cómo Casa Snowapple reúne anualmente arte, memoria y reflexión en una celebración gratuita que busca acercar la cultura a públicos de todas las edades

Una mujer de cabello blanco agachada sostiene una cruz de madera adornada con flores de color naranja y cintas
Festival Xantolo ha realizado ofrendas en colaboración con madres buscadoras, acompañadas de música en vivo.
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En la Huasteca, las ánimas encuentran el camino de regreso entre música, flores y alimentos compartidos. Xantolo, nombre que proviene del latín sanctorum, adaptado al náhuatl, nombra una de las celebraciones más importantes de la región: una fiesta donde recordar también significa abrir la casa, preparar la mesa y hacer comunidad alrededor de quienes ya no están.

De esa tradición toma su nombre el festival de Casa Snowapple, en Coyoacán, que este año celebra su tercera edición como Xantolo: Memorias que florecen. Entre comparsas, música y propuestas escénicas, la celebración abre espacio para una reflexión sobre las ausencias que deja la violencia: desde una ofrenda construida con madres buscadoras en los primeros años del proyecto hasta el altar dedicado esta vez a las infancias víctimas de la violencia y la guerra.

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En entrevista exclusiva para Infobae México, Adriana Chow, vocera y productora general del festival, explica que el arte permite acercarse a esos dolores colectivos sin renunciar al color ni al encuentro. La fiesta también puede ser un lugar para mirar aquello que resulta incómodo y honrar las vidas que terminaron demasiado pronto.

Flores para las víctimas de la guerra y la violencia: quienes también merecen un altar

Antes de que la celebración adoptara el nombre de Xantolo, Casa Snowapple ya había colocado la memoria y la reflexión social en el centro de su programación de Día de Muertos. En 2021, cuando el proyecto comenzaba con un equipo y un espacio más pequeños, realizó una ofrenda en colaboración con madres buscadoras, acompañada de música en vivo.

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“Fueron las madres buscadoras quienes armaron esa ofrenda”, recuerda Chow sobre aquel encuentro íntimo que forma parte de los antecedentes del festival.

Esa mirada continúa en la edición de 2026, cuya ofrenda estará dedicada a las infancias. El homenaje abarcará tanto a niñas y niños víctimas de la violencia en México como a quienes han perdido la vida en conflictos bélicos.

“En este año, pues van a ser las infancias, las infancias que han sido víctimas de la guerra, del genocidio, las infancias, pues que son víctimas también cada día aquí en México”, señala la vocera.

Para Chow, esta decisión responde al propósito de sensibilizar a través del arte. Explica que la fundadora del proyecto, una mujer de origen neerlandés, buscó abrir una casa artística en México por su riqueza cultural y también con conciencia de los problemas de violencia que atraviesan al país.

“Sí tenemos mucho que festejar, pero también tenemos mucho que reflexionar sobre estos temas incómodos y duros, pero son necesarios poner sobre la mesa”, afirma.

El colectivo Crafta estará a cargo de la ofrenda. La intención es que los colores, los juguetes y los dulces acompañen el homenaje a esas vidas y hagan visible una pérdida que también exige atención colectiva.

“En el caso, al menos de las infancias, que son muertes muy dolorosas, muertes incluso antinaturales, pues hay que vestirlos de colores, de juguetes, de dulces, y es algo que queremos hacer visible acá”, explica.

Memorias que florecen: lo que permanece después de la ausencia

El nombre de esta edición reúne distintas formas de recordar. Por un lado, están los familiares, seres queridos y mascotas cuya presencia se evoca mediante los alimentos que disfrutaban y los gestos que conservan su lugar en la vida cotidiana.

Por otro, está la memoria de la propia casa: las personas, artistas y proyectos que han pasado por sus espacios y han contribuido a construir una comunidad.

Para la productora, “Memorias que florecen” también alude a lo que dejan una presentación, una residencia artística o un festival anterior en quienes participaron y después regresan.

“Tener la memoria viva de, no únicamente de quienes no están, sino de todo lo que pasa dentro de Casa Snowapple, pues es importante todo el tiempo, nombrarla”, expresa.

De la Huasteca a un jardín de Coyoacán: la raíz de Xantolo

La primera edición del festival con el nombre de Xantolo surgió hace dos años, a partir de una colaboración con Laboratorio 118. Su propuesta tomó como referencia la celebración de las ánimas en la Huasteca, una región que comprende territorios de distintos estados, entre ellos San Luis Potosí, Veracruz, Hidalgo y Puebla.

La curaduría y la ambientación iniciales se inspiraron en esa festividad. La respuesta del público impulsó al equipo a conservar el nombre para sus siguientes celebraciones de Día de Muertos, aunque cada edición ha desarrollado un enfoque propio.

“Fue tan buena la respuesta que el público dio al festival de Xantolo, que tuvimos mucho éxito, la verdad nos salió superbonito, decidimos seguir nombrando el festival de Día de Muertos como Xantolo”, relata Chow.

La edición anterior llevó por nombre Festival de Calaveras. Ahora, con Memorias que florecen, la programación mantiene elementos como la comparsa, la música y la gastronomía, al tiempo que incorpora otras expresiones artísticas y tradiciones mexicanas.

Un callejón para encontrarse: Xantolo toma las calles

El crecimiento también se refleja en la asistencia. De acuerdo con Chow, la edición anterior recibió alrededor de tres mil visitantes durante todo el fin de semana. Este año esperan superar esa cifra, aunque las actividades se concentrarán en dos jornadas.

Entre los asistentes hay familias, niñas y niños que llegan disfrazados por su calaverita, visitantes de otras alcaldías y personas de distintas nacionalidades que recorren Coyoacán.

Para el equipo, esa recepción confirma la posibilidad de acercar una programación nacional e internacional a públicos diversos desde el sur de la Ciudad de México.

“Nosotros somos un punto en el sur de la Ciudad de México que puede ofrecer también una cartelera muy buena, nacional e internacional en temas de arte y de cultura y música”, sostiene.

El recorrido hacia la casa pasa por un espacio al que llaman Callejón de las Ánimas. Al final espera un jardín transformado para la celebración y una oferta cultural de acceso gratuito.

“Que la cultura esté al alcance de todos”, resume Chow sobre uno de los propósitos del encuentro.

Fiesta para llamar a las ánimas: artistas, comparsas y sabores

Xantolo: Memorias que florecen se realizará el sábado 31 de octubre y el domingo 1 de noviembre en Casa Snowapple, Coyoacán. Según la información proporcionada en la entrevista, el sábado habrá actividades de 15:00 a 23:00 horas y el domingo de 14:00 a 21:30 horas. La entrada será gratuita.

Entre los participantes estarán Snowapple Collective, con una nueva propuesta escénica; La Mixanteña de Santa Cecilia; Las Brujas, y Literata, quien compartirá leyendas de Día de Muertos de Coyoacán y de otras partes del país.

También se contemplan talleres de calaveritas y máscaras, un acto circense y la participación de Astra Lem, quien anteriormente realizó una residencia drag en la casa.

La programación internacional incluirá a la artista argentina Brenda Kreizerman, con una propuesta desarrollada durante su residencia, y a Juliette Dragon, cuyo trabajo de neoburlesque llegará al festival con la participación de algunas asistentes a sus talleres.

La comparsa convocará al público en un punto del centro de Coyoacán que se dará a conocer en redes sociales. Desde ahí, músicos y la compañía de danza folclórica Oxpantli recorrerán las calles hasta llegar a la casa.

Chow aclara que este año el arco de entrada estará elaborado con elementos como maíz y naturaleza seca, mientras que el cempasúchil tendrá presencia en otros espacios del festival.

La oferta gastronómica reunirá a Maíz Vivo, Los Tenates y Juno Café. Además, Mi Valedor contará con un espacio para presentar su proyecto y realizar ventas.

Recordar también es celebrar la vida que nos dejaron

Para Adriana Chow, el sentido del festival también atraviesa su historia personal. La pérdida de su familia convierte esta fecha en una oportunidad de rendir homenaje y acompañar, desde su trabajo, a otras personas que conocen el dolor de una ausencia.

“Sé que no soy la única que atraviesa por momentos difíciles”, comparte.

En esa experiencia encuentra una de las claves del Día de Muertos como parte de la identidad mexicana: preparar los alimentos favoritos de alguien, escuchar su música o visitar su tumba permite seguir dándole un lugar entre los vivos.

“En México festejamos la vida que tuvieron esas personas que amamos”, expresa Chow.

Entre flores, comida y música, la memoria se vuelve una práctica compartida: una forma de reconocer cuánto nos construyeron quienes ya no están y de mantener abierta, cada año, la puerta de su regreso.

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