4 tipos de piedras en los riñones: cuál es la más común y por qué se forma

Los riñones pueden formar piedras de calcio, ácido úrico, estruvita o cistina, aunque los cálculos de oxalato de calcio son los más comunes

Un hombre con dolor se toca la espalda dejando ver los riñones, acompañado por cuatro piedras minerales de distintas formas y colores.
Los cálculos renales se forman cuando minerales y sustancias presentes en la orina cristalizan y se acumulan. Los de calcio, sobre todo de oxalato, concentran hasta 80% de los casos por factores metabólicos, dietéticos y de hidratación. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Los cálculos en los riñones se forman cuando minerales y otras sustancias se concentran en la orina, cristalizan y permanecen en el aparato urinario.

Los cuatro tipos principales son de calcio, ácido úrico, estruvita y cistina. Los de calcio, sobre todo los de oxalato, son los más comunes porque la orina puede sobresaturarse con calcio y oxalato, en especial ante deshidratación, exceso de sodio o alteraciones metabólicas.

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El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos, conocido como NIDDK, define los cálculos renales como acumulaciones duras de material cristalino. Pueden permanecer en el riñón o desplazarse hacia el uréter, el conducto que lleva la orina a la vejiga.

La frecuencia de esta enfermedad aumenta en distintos países. El NIDDK estima que cerca de 11% de los hombres y 6% de las mujeres desarrollan al menos un cálculo renal durante su vida.

La obesidad, la diabetes y los cambios en la alimentación aparecen entre los factores que ayudan a explicar esta tendencia.

La revisión clínica de StatPearls calcula que los cálculos de calcio representan cerca de 80% de los casos. Los de ácido úrico concentran alrededor de 9%, los de estruvita cerca de 10% y los de cistina alrededor de 1%.

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El calcio se combina con oxalato o fosfato en la orina

Los cálculos de calcio se dividen principalmente en dos grupos: los de oxalato de calcio y los de fosfato de calcio. La National Kidney Foundation señala que los primeros son los más frecuentes entre todas las formas de litiasis renal.

El oxalato de calcio se forma cuando ambos compuestos alcanzan concentraciones elevadas en la orina. Si el líquido urinario no logra mantenerlos disueltos, aparecen pequeños cristales.

Algunos se eliminan sin provocar síntomas, pero otros se agrupan, se adhieren al tejido renal y aumentan de tamaño.

Cuatro cálculos renales etiquetados como oxalato de calcio, ácido úrico, estruvita y cistina junto a una silueta con el sistema urinario.
Los cuatro tipos principales son de calcio, ácido úrico, estruvita y cistina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación publicada en el International Journal of Urology describe que la sobresaturación urinaria es el primer paso.

Después ocurre la nucleación, cuando aparecen los cristales iniciales; el crecimiento, cuando se acumulan más minerales, y la agregación, cuando varias partículas se unen.

La enfermedad aparece cuando esos cristales no salen con la orina. Pueden quedarse atrapados en zonas del riñón, como las papilas renales, o adherirse a las células de los túbulos. Esa retención permite que se conviertan en piedras de mayor tamaño.

El calcio es una sustancia habitual en la orina y puede unirse con varios compuestos poco solubles, entre ellos oxalato y fosfato.

Esa combinación explica parte de la alta frecuencia de estos cálculos frente a otros que dependen de condiciones más específicas, como una infección bacteriana o una enfermedad genética.

La deshidratación y el sodio favorecen los cálculos de oxalato de calcio

La cantidad de agua que una persona consume modifica la concentración de minerales en la orina. Cuando el volumen urinario es bajo, los compuestos están menos diluidos y aumenta la posibilidad de que precipiten.

Las guías de la Asociación Americana de Urología, la AUA, aconsejan lograr al menos 2.5 litros de orina al día en personas que forman cálculos.

El sodio también influye. Una dieta alta en sal puede aumentar la eliminación de calcio por la orina.

La National Kidney Foundation indica que el exceso de sodio, azúcares añadidos y proteínas de origen animal se relaciona con un mayor riesgo de cálculos de calcio.

Las proteínas animales pueden elevar la excreción urinaria de calcio y modificar el equilibrio ácido-base. Carnes, aves y pescados no tienen que eliminarse de forma general, pero su consumo excesivo puede favorecer la formación de cálculos en personas con antecedentes o alteraciones metabólicas.

Ilustración de una balanza de cocina. Un plato contiene pollo, salmón y huevos; el otro, legumbres, tofu y edamame, mostrando un equilibrio
Las proteínas animales pueden elevar la excreción urinaria de calcio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La baja ingesta de calcio en alimentos también puede aumentar el riesgo de cálculos de oxalato de calcio. El calcio consumido durante las comidas se une al oxalato dentro del intestino y reduce la cantidad que llega a la orina.

La AUA recomienda mantener una ingesta diaria de calcio de 1,000 a 1,200 miligramos en personas con cálculos de calcio e hipercalciuria, que es la excreción elevada de calcio en la orina.

La recomendación prioriza el calcio procedente de alimentos y bebidas, no de suplementos sin supervisión médica.

Las espinacas, el chocolate, el té, la remolacha, los frutos secos y el salvado de trigo contienen cantidades altas de oxalato.

MedlinePlus advierte que estos alimentos pueden requerir moderación en personas con tendencia comprobada a formar cálculos de oxalato de calcio.

El citrato protege porque limita la cristalización

No todas las personas con calcio y oxalato en la orina desarrollan cálculos. La presencia de sustancias que frenan la cristalización también determina el riesgo. Una de ellas es el citrato, que se une al calcio y disminuye la disponibilidad de este mineral para formar cristales.

Los niveles bajos de citrato urinario, conocidos como hipocitraturia, favorecen la sobresaturación.

La AUA considera el citrato potásico como una opción para pacientes con cálculos recurrentes de calcio y concentraciones reducidas de citrato en la orina.

El magnesio también puede ejercer un efecto protector al formar compuestos solubles con calcio y oxalato. Cuando los mecanismos naturales de inhibición no son suficientes, los cristales tienen más posibilidades de crecer y permanecer en el riñón.

Algunas enfermedades intestinales, diarreas crónicas, cirugías del intestino delgado y problemas de absorción pueden elevar la cantidad de oxalato absorbida. Esa condición, llamada hiperoxaluria, aumenta la probabilidad de formar cálculos de oxalato de calcio.

La hipercalciuria puede aparecer por factores dietéticos, alteraciones metabólicas o enfermedades como el hiperparatiroidismo primario.

En pacientes con recurrencias, la AUA plantea estudios de orina de 24 horas para medir calcio, oxalato, citrato, sodio, ácido úrico, pH y volumen urinario.

Espinacas, tabletas de chocolate, té, remolachas cortadas, frutos secos y salvado de trigo dispuestas sobre una mesa de madera.
Las espinacas, el chocolate, el té, la remolacha, los frutos secos y el salvado de trigo contienen cantidades altas de oxalato. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los cálculos de ácido úrico se forman en una orina muy ácida

Los cálculos de ácido úrico son menos comunes que los de calcio, aunque concentran cerca de uno de cada 10 diagnósticos.

Según StatPearls, su formación depende sobre todo de una orina persistentemente ácida, más que de una excreción muy alta de ácido úrico.

Cuando el pH urinario baja de aproximadamente 5.5, el ácido úrico pierde solubilidad y puede cristalizar. La obesidad, la diabetes tipo 2, el síndrome metabólico y la gota aparecen entre las condiciones asociadas con este tipo de litiasis.

La National Kidney Foundation recomienda limitar carnes rojas, vísceras, mariscos, sardinas, anchoas, cerveza y bebidas azucaradas en personas con cálculos de ácido úrico.

Estos productos pueden aumentar la carga de purinas o favorecer alteraciones metabólicas relacionadas con el ácido úrico.

A diferencia de los cálculos de calcio, los de ácido úrico pueden disolverse en algunos casos mediante alcalinización de la orina.

El tratamiento busca elevar el pH urinario y aumentar el volumen de orina, siempre bajo indicación médica.

Infografía sobre cálculos renales con la ilustración de un riñón y cuatro secciones con imágenes de cristales, escala de pH, bacterias y ADN.
Causas y formas de prevención de los cuatro tipos principales de cálculos renales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La estruvita aparece con infecciones urinarias y la cistina con un trastorno hereditario

Los cálculos de estruvita se forman en presencia de infecciones urinarias por bacterias que producen ureasa.

Esta enzima descompone la urea, genera amoníaco y eleva el pH de la orina. Ese ambiente permite la precipitación de fosfato de magnesio y amonio.

La National Kidney Foundation estima que la estruvita representa entre 5% y 15% de los cálculos renales. Puede crecer con rapidez y adoptar una forma coraliforme, que ocupa parte de la pelvis renal y los cálices. Las infecciones recurrentes, las sondas urinarias y algunas alteraciones anatómicas elevan el riesgo.

Los cálculos de cistina son poco frecuentes y están relacionados con la cistinuria, una enfermedad hereditaria que altera la reabsorción renal de ciertos aminoácidos. La cistina se elimina en exceso y, por su baja solubilidad, puede formar cristales desde edades tempranas.

StatPearls señala que los cálculos de cistina representan entre 1% y 2% de los casos en adultos, aunque su proporción es mayor entre pacientes pediátricos.

El tratamiento suele incluir una hidratación intensa, alcalinización urinaria y, en casos seleccionados, medicamentos que mejoran la solubilidad de la cistina.

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