Por qué no debes tirar las hojas secas de los árboles que caen cerca de tu casa en otoño

Barrer y desechar el follaje otoñal corta un proceso natural que nutre la tierra, pues ese material aporta hasta el doble de minerales que los abonos artificiales, según la Secretaría del Medio Ambiente

Fachada terracota de dos pisos con balcones de hierro, farola iluminada, un árbol de hojas amarillas y hojas secas suspendidas en el aire.
Las hojas en descomposición liberan nitrógeno, fósforo y calcio que el árbol necesita para crecer. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Las hojas secas no son basura y no deben tirarse a la bolsa de residuos.

Así lo indica la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema), que pide reintegrarlas a las áreas verdes porque ayudan a retener la humedad del suelo y aportan hasta dos veces más minerales que los abonos procesados.

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La recomendación surge cada otoño, cuando los árboles pierden su follaje y gran parte de esas hojas termina en bolsas de basura que recolectan los camiones recolectores.

El museo Universum de la UNAM retomó el dato en un post publicado en sus redes bajo.

El proceso de descomposición puede tardar entre varias semanas y algunos meses, según la humedad del ambiente. (X/@UniversumMuseo)
El proceso de descomposición puede tardar entre varias semanas y algunos meses, según la humedad del ambiente. (X/@UniversumMuseo)

Las hojas secas devuelven al suelo lo que el árbol tomó durante el año

La caída y degradación de las hojas permite que el suelo recupere los minerales necesarios para el proceso de fotosíntesis de los árboles.

Según el portal de la Sedema, las hojas pueden llegar a contener hasta el 80% de los nutrientes que el árbol absorbió durante su crecimiento.

Jardín con casa al fondo, pérgola de madera, macetas con flores, mesa con sillas y hojas secas color naranja sobre un patio de piedra.
Hasta el 80% de los nutrientes absorbidos por el árbol permanece en sus hojas al caer. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuando las hojas se descomponen sobre la tierra, esos nutrientes regresan al suelo y quedan disponibles para el mismo árbol o para otras plantas cercanas.

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Es un ciclo natural que se interrumpe cada vez que se barren y se desechan.

Qué hacer con las hojas que caen en la banqueta o la calle

El único punto donde sí se recomienda retirarlas es en zonas de tránsito peatonal, como banquetas y entradas de casas, por el riesgo de resbalones cuando se mojan.

En esos casos, la sugerencia es juntarlas y trasladarlas a un área verde cercana en lugar de meterlas en una bolsa de basura.

Una persona barre hojas secas del suelo de madera en una entrada interior de una casa. La luz natural entra por una ventana, revelando un ambiente hogareño.
Trasladar las hojas de la banqueta a un área verde cercana evita que terminen en la basura común. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tirarlas en un bosque o dejarlas acumuladas en la vía pública tampoco es la solución correcta: lo recomendable es reincorporarlas al suelo donde puedan descomponerse de forma natural.

Qué pasa si las hojas terminan en la basura

Durante el otoño, lo habitual es que las hojas se junten con rastrillo, se metan en una bolsa de residuos y terminen en el camión recolector.

Ese proceso saca del ciclo natural un material que, en lugar de nutrir el suelo, termina en un relleno sanitario.

Una mujer con guantes azules coloca una bolsa de basura negra en un basurero metálico dentro de una cocina blanca.
Cada camión recolector transporta hojas que podrían regresar como nutrientes al mismo jardín de donde salieron. (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con información del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), la remoción de la hojarasca deja el suelo expuesto a la erosión, reduce su capacidad de retener agua durante sequías y elimina el hábitat de insectos y microorganismos que viven bajo esa capa.

Qué hacer si las hojas no pueden dejarse donde cayeron

Cuando no es posible dejar las hojas en el mismo lugar donde cayeron, una alternativa es incorporarlas a una composta junto con residuos orgánicos de cocina, como cáscaras de fruta o restos de verduras.

Las hojas aportan carbono, un elemento que equilibra la humedad de los otros materiales y evita malos olores durante la descomposición.

Triturar las hojas antes de compostarlas acelera su descomposición hasta en varias semanas.
 Foto: Sedema
Triturar las hojas antes de compostarlas acelera su descomposición hasta en varias semanas. Foto: Sedema

Las autoridades recomiendan triturar las hojas antes de sumarlas al composte, para acelerar el proceso, y evitar las que presenten hongos visibles o signos de enfermedad.

Retienen humedad y protegen la tierra de la erosión

Las hojas secas funcionan como una capa protectora sobre la tierra.

Evitan que el agua se evapore con rapidez, amortiguan el impacto de la lluvia directa sobre el suelo y reducen el riesgo de erosión, sobre todo en terrenos inclinados o cercanos a zonas de escurrimiento.

Sendero de tierra cubierto de hojas secas doradas entre árboles de follaje otoñal iluminados por luz solar entre la niebla.
Una capa de hojas sobre la tierra reduce la evaporación del agua durante los días secos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esa misma capa retiene mejor el agua que los abonos artificiales, de acuerdo con el dato que difunde la Sedema.

Por eso la recomendación es dejarlas en el jardín o acomodarlas sobre áreas de tierra en lugar de barrerlas hacia la coladera o la banqueta.

Cómo usar las hojas secas como acolchado para macetas y jardineras

Una capa de hojas trituradas sobre la tierra de las macetas funciona como mantillo natural.

Protege las raíces de los cambios bruscos de temperatura, retiene la humedad y reduce la frecuencia de riego necesaria durante el otoño y el invierno.

Macetas de terracota y jardineras de madera con flores moradas sobre la mesa y la barandilla de un balcón frente a edificios.
Una capa de 5 a 10 centímetros de hojas trituradas es suficiente para proteger raíces. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este método ayuda a ahorrar dinero en fertilizantes comerciales y funciona igual de bien en jardines grandes que en macetas pequeñas de departamento y balcones.

Para aplicarlo basta con triturar las hojas con las manos. Una capa de entre 5 y 10 centímetros es suficiente.

Los especialistas recomiendan evitar capas más gruesas, porque retienen demasiada humedad y pueden favorecer la aparición de hongos en plantas sensibles.

Por qué no conviene dejar las hojas solamente amontonadas sobre el pasto

Aunque las hojas benefician la tierra, dejarlas apiladas sobre el césped por tiempo prolongado tiene el efecto contrario.

La capa bloquea la luz solar y el paso del aire hacia los brotes de pasto, lo que favorece manchas, zonas sin crecimiento y acumulación de musgo.

Ramas de árbol sin apenas hojas. Hojas pequeñas amarillas con manchas marrones en las ramas y en el suelo. Fondo con árboles y césped.
Esparcir las hojas de manera uniforme evita el deterioro del pasto sin perder sus beneficios. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La recomendación es esparcirlas de manera uniforme o moverlas hacia árboles, arbustos y jardineras, donde sí cumplen su función de nutrir el suelo.

El objetivo no es eliminar las hojas del jardín, sino evitar que se concentren en un solo punto durante semanas.

Qué hacer si el reglamento de tu colonia o edificio obliga a recogerlas

En algunos condominios o alcaldías existen normas que exigen retirar las hojas de áreas comunes por cuestiones de limpieza o seguridad.

En esos casos, la alternativa no es tirarlas a la basura junto con otros residuos, sino separarlas y destinarlas a composta o a un área verde cercana.

Una mujer de espaldas junto a una ventana abierta en un salón, un pasillo central y una cocina con otra ventana abierta que da a árboles otoñales.
Separar las hojas de la basura común facilita su aprovechamiento como composta. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Varias alcaldías de la Ciudad de México cuentan con puntos de recolección de residuos orgánicos de jardín distintos a la basura común.

Consultar con la administración del edificio o con el servicio de limpia local evita que ese material termine en un relleno sanitario sin necesidad.

Dan refugio a insectos y pequeños animales durante el invierno

Otro beneficio natural es que, debajo de los montones de hojas secas proliferan insectos, lombrices y otros organismos que participan en la descomposición de la materia orgánica.

Ese microcosmos resulta útil para los polinizadores y para la fauna que necesita refugio durante los meses fríos, de acuerdo con información de la National Wildlife Federation.

Un banco de madera vacío en un parque, con hojas secas esparcidas en el asiento y el suelo, iluminado por los rayos del sol al atardecer entre los árboles.
Los polinizadores encuentran refugio temporal en la hojarasca durante los meses más fríos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La propia Sedema señala que, además de nutrir el suelo, las hojas sirven de resguardo para estos grupos de especies, lo que ayuda a mantener la biodiversidad en parques, camellones y jardines urbanos

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