Cómo elegir el color de cortinas según la orientación de tu ventana

Un tono que combina perfecto con la decoración puede perder su efecto si la ventana recibe sol directo durante horas, porque el calor y el brillo alteran la forma en que se percibe la tela

Ilustración de una mujer de espaldas ante una ventana, con un catálogo de colores en la mano y muestras de telas en el suelo.
Elegir el tono correcto depende de la cantidad y el tipo de luz que recibe el cuarto. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La orientación de una ventana determina la cantidad y el tipo de luz que entra a una habitación, y ese factor cambia por completo la forma en que un color de cortina se percibe.

Una tela que luce cálida en una ventana norte puede verse apagada en una ventana sur, y lo mismo ocurre a la inversa con los tonos fríos.

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Antes de comprar una cortina conviene identificar hacia qué punto cardinal mira la ventana, observar a qué hora entra el sol directo y notar si la luz que recibe el cuarto es fuerte, suave o casi inexistente durante el día.

Ilustración en acuarela de cortinas azules en una ventana, un sillón a rayas, un estante con libros y una muestra ampliada del tejido.
El clima de cada región también influye en la elección del color y la tela. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Con esos tres datos resueltos, la elección del color deja de ser una decisión al azar.

Ventana orientada al norte: colores cálidos como mostaza o terracota

Las ventanas que miran al norte no reciben sol directo en ningún momento del día. La luz que entra es indirecta, suave y con un tono azulado natural, lo que puede hacer que una habitación se sienta fría o apagada aunque esté bien iluminada.

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Para compensar esa frialdad conviene elegir colores cálidos: mostaza, terracota, coral, naranja quemado o un beige con base amarilla.

Vista de un dormitorio con cama de madera y sábanas claras, alfombra verde, mesitas de noche, una lámpara, una planta y un cuadro grande apoyado en la pared.
Los tonos cálidos evitan que una habitación norte se vea apagada en días nublados.(Imagen Ilustrativa Infobae)

Estos tonos aportan calidez visual y evitan que el cuarto se vea gris o sin vida, incluso en días nublados.

Conviene evitar en estas ventanas los colores grises, azules intensos o blancos muy fríos, ya que acentúan la sensación de frío del espacio en lugar de equilibrarla.

Ventana orientada al sur: colores fríos como azul grisáceo o verde salvia

Las ventanas que dan al sur reciben luz solar directa durante casi todas las horas del día, con mayor intensidad al mediodía.

Esta orientación es la que más luz aporta a una habitación, por lo que requiere colores que ayuden a equilibrar esa fuerza lumínica.

En estos casos funcionan mejor los colores fríos o neutros: azul grisáceo, verde salvia, gris claro, blanco o lino natural.

Ventana con cortinas grises en pared beige, junto a una planta en maceta, un cuadro, una mesa baja y un sofá.
Las cortinas en azul grisáceo suavizan la intensidad del sol directo del sur. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estos tonos absorben menos calor visual y evitan que el ambiente se sienta sobrecargado de luz y color al mismo tiempo.

Un tono cálido como el naranja o el rojo intenso puede resultar excesivo en esta orientación, sobre todo durante las horas de sol fuerte, porque se suma al calor y al brillo que ya entra por la ventana.

Ventana orientada al oriente: tonos pastel para aprovechar la luz de la mañana

Las ventanas orientadas al oriente reciben luz directa únicamente durante la mañana, con un tono dorado y poco intenso.

Después del mediodía, la habitación queda en sombra y la luz se vuelve mucho más tenue.

Acuarela de una ventana con cortinas rosa recogidas, una maceta con flores en el alféizar y un paisaje al fondo.
Los tonos pastel aprovechan la luz suave y dorada de las mañanas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para esta orientación son adecuados los tonos pastel, los colores empolvados o los neutros cálidos, como un rosa suave, un durazno claro o un gris cálido.

Estos colores aprovechan la luz matutina sin generar deslumbramiento.

Es importante evitar colores muy oscuros en ventanas oriente, ya que durante la tarde, cuando el cuarto ya no recibe sol, esos tonos pueden hacer que el espacio se vea apagado o poco acogedor.

Una planta Zamioculcas zamiifolia en una maceta azul claro sobre un estante de madera rústica, junto a una ventana con cortinas claras y libros.
Los neutros cálidos mantienen el equilibrio cuando la habitación queda en sombra por la tarde. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Colores oscuros o forro blackout para controlar el calor de la tarde en ventanas al poniente

Las ventanas que miran al poniente reciben luz directa y muy intensa durante la tarde, con tonalidades anaranjadas o rojizas propias del atardecer.

Esta luz puede alterar el color real de una tela, haciendo que se vea distinto a como luce en la tienda.

Vista de un dormitorio con cortinas térmicas marrones cubriendo las ventanas, detrás de las cuales se ven cortinas traslúcidas blancas y un exterior nevado. Dos lámparas de mesa iluminan un sofá y una cama.
Las cortinas oscuras controlan la intensidad del sol de la tarde en esta orientación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para esta orientación se recomienda usar colores oscuros o cortinas con forro blackout, ya que ayudan a controlar tanto la cantidad de luz como el calor que entra durante las horas más calurosas del día.

Si se prefiere un color claro en una ventana poniente, lo recomendable es combinarlo con un forro térmico que bloquee parte de la radiación solar, para evitar que la tela se decolore con el tiempo.

Tipos de telas según regiones climáticas de México

En ciudades con temperaturas muy altas y sol intenso, como Hermosillo, Mexicali o Monterrey, las cortinas oscuras absorben más calor y pueden elevar la temperatura dentro de la casa durante el verano.

En estas zonas conviene priorizar colores claros con forro térmico, que reflejan parte de la radiación solar en lugar de absorberla.

Una mujer con paraguas bajo la lluvia, un sol brillante y un termómetro. Se ven El Ángel de la Independencia y el Palacio de Bellas Artes en Ciudad de México.
Los tonos claros son ideales para ciudades con temperaturas altas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En regiones con clima más templado o lluvioso, como la Ciudad de México, Xalapa o Puebla, el problema no es tanto el calor sino la humedad y la poca intensidad de luz natural durante buena parte del año.

En estos lugares los tonos cálidos funcionan bien casi todo el tiempo, porque ayudan a que los espacios no se vean fríos ni oscuros.

En zonas costeras como Mérida, Veracruz o Mazatlán, la combinación de humedad y sol fuerte exige telas resistentes y colores que no se decoloren fácilmente, como los tonos tierra o los neutros oscuros.

El tipo de tela cambia según la orientación de la ventana

El color no es el único factor que importa: el material de la cortina también debe adaptarse a la orientación.

En ventanas norte, donde la luz es escasa, conviene usar telas translúcidas y colores claros que dejen pasar la poca luz disponible sin oscurecer el cuarto.

Ventana abierta con cortinas blancas ondeando. Planta de lirio de la paz en el alféizar y un sofá con cojines en primer plano, con luz solar entrando.
Las telas translúcidas permiten aprovechar al máximo la luz escasa de un cuarto. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En ventanas sur o poniente, en cambio, es mejor optar por telas más gruesas o de doble capa, que permitan controlar la entrada de luz sin perder el color elegido.

Estas telas también ayudan a mantener la temperatura interior más estable durante los meses de calor.

Elegir la cortina solo por la decoración del cuarto: el error más común

Uno de los errores más frecuentes es escoger el color de la cortina únicamente por la decoración del cuarto, sin tomar en cuenta la orientación de la ventana.

El resultado es que la tela cambia de tono según la hora del día: se ve de una forma en la mañana y de otra muy distinta por la tarde.

Cortinas enrollables de color beige sobre ventanas amplias, un mando a distancia en la pared y un sillón junto a plantas de interior.
El material grueso ayuda a mantener estable la temperatura interior en verano. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para evitar esta confusión, lo recomendable es pedir una muestra de tela antes de comprar y colocarla directamente en la ventana durante distintos momentos del día.

Así es posible ver cómo reacciona el color ante la luz real del espacio, en lugar de depender solo de cómo se ve en una tienda o en una fotografía.

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