UNAM ofrece curso gratuito de 20 horas para aprender a hablar en público

La clase está disponible en plataforma sin horario fijo, solo se requiere registrarse

Una mujer sonríe en un podio con micrófono frente a un público que aplaude, junto a una ilustración de una persona temerosa en el fondo.
La dificultad para hablar en público no refleja desconocimiento sobre el tema. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La UNAM ofrece el curso gratuito Exposición oral y presentaciones en la plataforma Aprendo+ para quienes buscan mejorar al hablar frente a otras personas, una habilidad que puede fortalecer la confianza, la comunicación, la organización de ideas y el desarrollo académico y profesional.

Dicha capacitación en oratoria es autogestiva, no tiene horario fijo y dura aproximadamente 20 horas. Incluye actividades de aprendizaje, evaluaciones y cuestionarios que permiten avanzar a otras fases; al concluir, las y los participantes reciben un certificado digital.

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De acuerdo con UNAM Global, Alejandra Pamela Saldaña Badillo, profesora de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, explicó que la dificultad para exponer no necesariamente refleja desconocimiento sobre un tema. En escenarios formales, el miedo puede provocar errores y transmitir una impresión distinta a la preparación real de quien toma la palabra.

“Hablar en público de buena forma es necesario porque eso nos hace sentir que somos personas que tenemos algo que transmitir; además, tiene que ver con tener el poder de cautivar a través de la palabra. Es una habilidad que tiene importancia en diversas situaciones de la vida”, indicó la docente.

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Dominar el tema y practicar reducen el nerviosismo

Una mujer con traje claro sostiene un micrófono junto a un atril mientras el público aplaude al fondo.
La capacitación dura cerca de 20 horas, funciona de forma autogestiva y otorga un certificado digital al concluir. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Saldaña Badillo recomendó dejar atrás la idea de que las personas con facilidad para hablar ante una audiencia son inalcanzables. Quienes dominan esta capacidad han llegado a ese nivel mediante práctica frecuente, por lo que se trata de una habilidad que puede adquirirse.

El punto de partida es conocer con claridad el mensaje que se desea comunicar. Tener dominio del asunto permite responder ante imprevistos, mientras que llegar a improvisar puede exhibir falta de preparación, generar nervios y provocar desconfianza.

Planteó la profesora usar notas breves como apoyo si se olvidan conceptos o como refuerzo durante la exposición. La información, señaló, debe ser clara, precisa y corta, sin recurrir a explicaciones rebuscadas.

Ilustración de un hombre sudando y nervioso en un podio con micrófono, bajo la luz de un foco y frente a siluetas de espectadores.
El lenguaje no verbal, el tono de voz y la postura corporal influyen en la percepción de la audiencia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La preparación no se limita al contenido. También conviene ensayar la forma de transmitir el mensaje, junto con el material de apoyo si se utilizará una presentación. Practicar en voz alta y ante una audiencia de prueba puede ayudar a familiarizarse con el discurso.

El lenguaje no verbal también forma parte de una exposición. El tono de voz, las pausas, la gesticulación, el ritmo y el desplazamiento acompañan las palabras y permiten dar énfasis a determinadas ideas.

La maestra de la FES Iztacala advirtió que cruzarse de brazos o esconder las manos en las bolsas del pantalón puede comunicar retraimiento, timidez, desconocimiento del tema o falta de preparación.

El curso de Aprendo+ enseña bases para exponer

Un hombre joven con gotas de sudor en el rostro está detrás de un podio con micrófono frente a un público sentado.
El curso diseñado en la FES Iztacala brinda bases conceptuales que requieren práctica constante para lograr resultados. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Conocer a la audiencia es otro de los consejos de Saldaña Badillo. Identificar si se trata de público joven, especialistas o personas con necesidades específicas permite ajustar tanto la forma de presentar el mensaje como los materiales de apoyo.

Quien expone también debe considerar el tiempo de las personas que lo escuchan. La audiencia destina ese espacio a resolver dudas o recibir información, por lo que el contenido debe responder a ese propósito y no centrarse en asuntos secundarios.

Saldaña Badillo diseñó el curso de Aprendo+ con un grupo de colaboradores. Su objetivo es proporcionar herramientas para desarrollar capacidades como orador o ponente, aunque el resultado depende de la práctica posterior.

“Es un curso que no te hará un gran orador o conferencista, pero te dará las herramientas necesarias para que, con práctica, lo puedas llegar a ser. Tiene actividades de aprendizaje y evaluación, pequeños cuestionarios para acceder a otras fases del curso y, al final, se entrega un certificado digital. Es un curso gratuito y de fácil acceso”, explicó.

Para inscribirse, las personas deben ingresar a Aprendo+, registrarse con un correo electrónico y datos personales, confirmar su cuenta y buscar el nombre “Exposición oral y presentaciones”. Después deben seleccionar “Más información” y elegir la opción “Entrar”.

La UNAM también cuenta con un manual de la Facultad de Arquitectura con recomendaciones para dirigirse al público antes, durante y después de una exposición oral.

Lucha libre en México: por qué los gladiadores pagan de su bolsillo lesiones que debería cubrir el patrón

Un becario posdoctoral del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM señaló que la naturaleza de las relaciones laborales en el gremio podría generar derechos aunque muchos luchadores los desconozcan. REUTERS/Raquel Cunha
Un becario posdoctoral del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM señaló que la naturaleza de las relaciones laborales en el gremio podría generar derechos aunque muchos luchadores los desconozcan. REUTERS/Raquel Cunha

Carlos Juárez Gutiérrez, becario posdoctoral del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, identificó cuatro formas de precariedad en el gremio: inestabilidad en el empleo, ingresos insuficientes, ausencia de prestaciones y vulnerabilidad frente a accidentes de trabajo. Según UNAM Global, el mercado de la lucha libre profesional mexicana está dividido entre grandes empresas y promotoras independientes.

Una lesión puede dejar a un luchador fuera de las carteleras, reducir sus ingresos y limitar sus opciones de recuperar un sitio dentro de la función. Para quienes dependen de pagos por presentación, una ausencia prolongada también implica menor visibilidad ante el público y menos posibilidades de recibir nuevas fechas.

En las empresas de lucha libre hay deportistas con vínculos continuos y otros convocados únicamente para determinadas funciones. En el circuito independiente predominan los acuerdos verbales, sin contratos escritos que definan salario, prestaciones o responsabilidades entre las partes.

La posibilidad de trabajar depende en buena medida de promotores, empresarios y responsables de elaborar las carteleras. Para quienes participan fuera de las compañías de mayor tamaño, dejar de ser programados significa perder ingresos y presencia ante los aficionados.

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