3 formas fáciles de pelar los chiles poblanos para hacer chiles en nogada

Cada técnica de tatemado influye en la textura y resistencia de la pieza, ideal para quienes prefieren no tener mucho humo en su cocina

Cuatro chiles poblanos asados en un plato de cerámica, un cuenco de barro con tiras de piel y una cuchara con sal sobre una mesa de madera.
El pelado del chile poblano es uno de los pasos más delicados en la preparación de este platillo de temporada. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Los chiles poblanos pueden pelarse de tres formas sin romper la piel antes de rellenarlos con la mezcla de picadillo, frutas y especias que caracteriza a los chiles en nogada: horno, comal y freidora de aire.

El método se elige según el equipo disponible en casa y cada uno resuelve el mismo problema, que es aflojar la piel quemada sin dañar la carne del chile.

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La preparación se concentra en septiembre, mes en que el platillo se asocia con las fiestas patrias y con la ciudad de Puebla, donde se originó.

Un chile en nogada en plato de barro sobre mesa de madera con granadas, nueces y cacerola de cobre en una cocina rústica.
Existen distintas técnicas para tatemar el chile poblano antes de retirarle la piel. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los tres colores que forman la nogada, el picadillo y la granada se relacionan la bandera nacional, razón por la que su consumo se concentra en este mes. La receta tradicional exige que el chile llegue entero a la mesa, sin roturas ni piel quemada visible.

Por esta razón, la técnica de pelado se considera uno de los pasos más delicados de toda la preparación, incluso antes de pensar en el relleno o el capeado.

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Un hombre sobre los hombros de otro sujeta una bandera de México y una pelota amarilla, rodeado por una multitud con banderas, confeti y serpentinas.
El chile en nogada se prepara entre julio y septiembre, cuando se cosechan sus ingredientes de temporada. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El horno es la opción más segura para quien no tiene estufa de gas

La técnica evita el contacto directo con la flama. Se coloca el chile en una charola forrada con papel aluminio, se barniza con aceite y se hornea a una temperatura de entre 200 y 220 grados centígrados.

El proceso toma entre 20 y 30 minutos. A la mitad del tiempo se voltea el chile para que el tatemado sea parejo por todos lados, hasta que la piel se ampolla y se oscurece.

Una mano humana desenchufa un horno tostador eléctrico color plata de un tomacorriente en una cocina con azulejos blancos y gabinetes.
El horno es una alternativa para quien no tiene estufa de gas, aunque también es aplicable al horno integrado a las estufas caseras. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El comal es la técnica que se transmite de generación en generación

Es el método asociado con mayor frecuencia a la cocina casera en México. Se calienta el comal a temperatura media-alta y se coloca el chile directamente sobre la superficie, girándolo con unas pinzas cada uno o dos minutos.

Cuatro chiles poblanos verdes sobre un comal negro de hierro fundido y una pinza metálica sosteniendo uno de ellos.
El tatemado sobre un comal es una de las versiones tradicionales, es indispensable usar pinzas para evitar accidentes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La piel debe quedar completamente ennegrecida y con ampollas antes de retirarlo del fuego. Este tatemado uniforme facilita el paso siguiente, el del sudado, que es común a cualquiera de los métodos utilizados.

La freidora de aire gana terreno como alternativa sin humo

Cocinas mexicanas actuales pueden incorporar la freidora de aire como método de tatemado, especialmente si no se quiere generar mucho humo en la cas.

Se coloca el chile en la canasta y se cocina a una temperatura de entre 180 y 200 grados centígrados, durante un periodo de 10 a 20 minutos.

Cuatro chiles poblanos verdes dentro de la cesta de una freidora de aire negra con una cuchara de madera al lado.
La freidora de aire tatema el chile poblano a una temperatura de entre 180 y 200 grados centígrados. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El chile se voltea a la mitad de la cocción para lograr un dorado uniforme. A diferencia del comal o el horno, algunas recetas señalan que la piel queda dorada y suave, sin necesidad de retirarla por completo, aunque para chiles en nogada se recomienda pelarla igual para lograr una textura sedosa.

El sudado en bolsa de plástico es el paso que ablanda la piel para cualquier método

Después de tatemar el chile por cualquiera de las tres técnicas, se coloca de inmediato dentro de una bolsa de plástico cerrada o se envuelve en un trapo húmedo.

El tiempo de reposo varía entre 5 y 15 minutos, dependiendo del grosor de la piel y de qué tan tatemado quedó el chile.

Bolsa de plástico transparente con vapor y cuatro chiles poblanos asados en su interior, colocada sobre una mesa de madera.
El corte longitudinal en el chile poblano permite retirar semillas y venas sin romper la pulpa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El vapor que se genera dentro de la bolsa afloja la piel quemada y la separa de la carne del chile. Al abrir la bolsa, la piel se desprende con los dedos o con ayuda de una toalla de papel, sin necesidad de raspar con un cuchillo.

El error más común al pelar el chile poblano

Un error frecuente es enjuagar el chile bajo el chorro de agua para retirar los restos de piel. Esta práctica elimina parte del sabor ahumado que se generó durante el tatemado, aunque acelera el proceso de limpieza.

Un pimiento poblano verde oscuro en una encimera de madera. Al fondo, una ventana, azulejos de talavera y utensilios de cocina.
Un chile poblano de buen tamaño es indispensable para esta preparación de septiembre. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una vez pelado, se realiza un corte longitudinal de unos centímetros para retirar las semillas y las venas internas con ayuda de una cuchara pequeña.

El chile queda listo para rellenarse con la mezcla de carne, frutas y especias, capearse en huevo y bañarse en la nogada.

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