Cómo guardar el café para mantener su aroma y sabor durante más tiempo

De nada sirve tener café de calidad si termina junto a la estufa, abierto y absorbiendo humedad

Un frasco negro recostado y granos de café tostado esparcidos sobre una superficie de piedra en una cocina.
Un frasco cerámico negro recostado sobre una mesada de piedra derrama granos de café tostado en una cocina iluminada. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Guardar bien los granos de café es casi tan importante como elegir una buena mezcla o saber preparar la taza.

De nada sirve tener café de calidad si termina junto a la estufa, abierto y absorbiendo humedad como si fuera una esponja.

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Es por eso que aquí te contamos cuál es la importancia de almacenar el café de manera adecuada y la forma correcta de hacerlo para tener siempre fresco tu café de la mañana.

Una taza de café caliente con vapor, un saco de arpillera con granos de café y granos sueltos sobre una mesa de madera. Fondo borroso de cafetería.
Una taza de café humeante y granos de café tostados se encuentran sobre una mesa de madera, con un fondo borroso que indica una cafetería. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Guardar bien el café de grano es clave para conservar su sabor, olor y textura

Cuando queda expuesto al aire, ocurre la oxidación y el café pierde frescura. La luz, el calor y la humedad también degradan sus características y pueden volverlo plano, rancio o con sabores ajenos.

El grano entero resiste mejor que el café molido porque tiene menos superficie expuesta. Aun así, necesita un recipiente hermético, opaco y limpio, guardado en un sitio fresco y seco.

Una conservación adecuada ayuda a que el café mantenga por más tiempo sus notas propias —como chocolate, frutos secos, caramelo o frutas— y evita que absorba olores de otros alimentos. Esto también reduce el desperdicio: el café conserva mejor su calidad hasta el momento de molerlo y prepararlo.

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Manos sostienen granos de café tostados. Fondo con papeles, gráficos económicos y una mesa de madera rústica.
Una persona sostiene un puñado de granos de café arábica tostados, ilustrando el comercio y el análisis de mercado del producto en un contexto económico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo guardar el café para conservar aroma y sabor

  • Compra café en grano si es posible. El grano conserva sus compuestos aromáticos más tiempo que el café molido. Muélelo justo antes de prepararlo.
  • Guárdalo en un recipiente hermético, de preferencia opaco o dentro de una alacena oscura. El oxígeno, la luz y la humedad aceleran la pérdida de sabor.
  • Mantén el envase en un lugar fresco y seco, lejos de la estufa, el horno, la cafetera, una ventana o cualquier fuente de calor.
  • No lo dejes en el empaque abierto. Si la bolsa original tiene cierre hermético y válvula, puede servir; si no, pásalo a un frasco o lata con tapa que cierre bien.
  • Evita el refrigerador. El café absorbe olores y la condensación puede afectarlo cada vez que se abre el recipiente.
  • Congélalo solo si compras mucho café. Divide los granos en porciones pequeñas, bien selladas, y saca únicamente la cantidad que vas a usar. No vuelvas a congelar una porción ya descongelada.
  • Compra cantidades moderadas. Lo ideal es consumirlo en las semanas posteriores al tostado. Una vez abierto, procura terminarlo en dos a cuatro semanas para disfrutar mejor su aroma.
Infografía con ilustraciones de tazas, frascos herméticos, un refrigerador tachado y texto sobre el almacenamiento del café.
Una infografía de Infobae presenta pautas de almacenamiento para mantener la frescura, el aroma y el sabor del café en el hogar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para café molido, aplica las mismas reglas, pero intenta consumirlo más rápido: pierde frescura con mayor facilidad.

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