Cómo el consumo diario de café podría ayudar a reducir el riesgo de Alzheimer y Parkinson

Estas enfermedades lideran la lista de trastornos neurológicos progresivos en el mundo, caracterizándose por un avance lento y la destrucción irreversible de neuronas

Taza de café de cerámica oscura con granos sobre una mesa de madera, con instrumental de laboratorio desenfocado al fondo.
Una taza de café reposa sobre una mesa de madera mientras investigadores trabajan en un laboratorio al fondo. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El café, una de las bebidas más populares a nivel global, acompaña a millones de personas en cada jornada, ya sea para comenzar el día o como parte de pequeños descansos laborales. Más allá de su función como estimulante, el creciente interés científico ha ampliado la mirada sobre sus posibles beneficios en la salud cerebral.

Recientes investigaciones han buscado determinar si este producto cotidiano podría desempeñar un papel en la prevención de enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson.

En los últimos años, algunos estudios han sugerido que su consumo habitual podría relacionarse con una menor probabilidad de desarrollar deterioro cognitivo. Sin embargo, el Dr. Oskar Soto, responsable del Laboratorio de Investigación en Neurociencias y Enfermedades Neurodegenerativas (LINEN) de la FES Iztacala de la UNAM señaló que los resultados son complejos y no permiten afirmar que este producto sea una solución definitiva para evitar trastornos neurodegenerativos.

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Lejos de conclusiones simplistas, la evidencia actual apunta a que puede formar parte de un estilo de vida que favorece la salud cerebral, aunque no constituye una garantía por sí solo. El análisis de factores genéticos, hábitos y marcadores biológicos resulta fundamental para comprender la relación entre la bebida y la función neuronal.

Enfermedades neurodegenerativas y factores de riesgo

El Alzheimer y el Parkinson lideran la lista de trastornos neurológicos progresivos en el mundo, caracterizándose por un avance lento y la destrucción irreversible de neuronas. Estos procesos afectan la memoria, la movilidad y la autonomía, alterando significativamente la vida diaria de quienes los padecen.

El especialista de la FES Iztacala explicó que el principal factor de riesgo para estas afecciones es la edad avanzada, aunque no debe confundirse el envejecimiento con el padecimiento. Mantener costumbres saludables puede prolongar el funcionamiento adecuado de este órgano, mientras que el sedentarismo, la mala alimentación y la baja estimulación mental incrementan el riesgo de deterioro.

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Infografía con la ilustración de un cerebro, granos de café, tazas humeantes, figuras de personas y bloques de texto informativo.
Una infografía de Infobae sintetiza estudios sobre cómo el consumo moderado de dos a tres tazas de café al día se asocia con un menor riesgo de demencia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hallazgos de estudios recientes sobre café y el Alzheimer

Uno de los trabajos más amplios y citados en este campo fue publicado en la revista Journal of the American Medical Association (JAMA), bajo el título Coffee and Tea Intake, Dementia Risk, and Cognitive Function. En este estudio, se siguió durante cuatro décadas a cerca de 130 mil profesionales de la salud, lo que permitió analizar la relación entre el consumo de café y té y el desarrollo de demencia.

El análisis abarcó hombres de 40 a 75 años y mujeres de 30 a 55 años, permitiendo detectar aproximadamente once mil casos de esta enfermedad, la mayoría tipo Alzheimer. Los investigadores también evaluaron biomarcadores como la proteína tau y la apolipoproteína E, ambos vinculados al riesgo de esta enfermedad.

El resultado principal fue la identificación de una asociación estadística entre su consumo moderado y una menor incidencia de deterioro cognitivo. Las personas que ingerían entre dos y tres tazas diarias mostraron una tendencia a menor riesgo, aunque no se estableció una relación causal definitiva. Además, el beneficio no aumentó al superar esa cantidad y el café descafeinado no presentó resultados concluyentes.

En respuesta a la pregunta sobre cómo afecta el café a la salud cerebral, los datos actuales indican que una ingesta moderada podría asociarse con una reducción en el riesgo de demencia, pero no existen pruebas suficientes para afirmar que prevenga directamente el Alzheimer o el Parkinson.

Mecanismos biológicos y recomendaciones de prevención

La cafeína, presente en el café, actúa como antagonista de la adenosina, favoreciendo la actividad neuronal y la liberación de neurotransmisores relacionados con la alerta y la memoria. Además, los polifenoles y otros compuestos antioxidantes podrían ayudar a disminuir la inflamación y el estrés oxidativo en el cerebro, procesos implicados en la neurodegeneración.

Investigaciones recientes también sugieren que el café puede estimular la autofagia, un mecanismo mediante el cual las células eliminan proteínas tóxicas asociadas a enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson. No obstante, aún quedan preguntas abiertas sobre la influencia del método de preparación, la dosis ideal y la interacción con factores genéticos.

El Dr. Soto manifestó que la prevención de enfermedades neurodegenerativas debe abordarse de manera integral: mantener actividad física, una dieta balanceada, buen descanso, control de enfermedades crónicas, estimulación intelectual y vida social activa son pilares fundamentales.

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