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Por qué el insomnio afecta más a mujeres jóvenes, según expertos

Casi una de cada tres mexicanas jóvenes sufre insomnio crónico; descubre los factores que explican esta tendencia y cómo puede prevenirse

Hombre sentado en la cama mira por la ventana a una ciudad nocturna, con un reloj. Infografía con texto, gráficos e iconos sobre el insomnio.
Insomnio: cifras clave en México y el mundo. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La incidencia del insomnio es considerablemente mayor entre las mujeres jóvenes, según expertos de la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).

Esta tendencia se atribuye a una combinación de factores hormonales, psicológicos y sociales que impactan el descanso nocturno de este segmento de la población.

El fenómeno se observa en México y a nivel global, donde cerca del 45% de las personas presentan dificultades para dormir bien.

El insomnio no solo afecta la calidad de vida, sino que también puede desencadenar problemas físicos y mentales si no se trata adecuadamente.

Factores hormonales y el ciclo vital femenino

La relación entre las hormonas sexuales femeninas y el sueño es central en la explicación de por qué el insomnio es más frecuente en mujeres jóvenes.

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Las etapas del ciclo menstrual, el síndrome premenstrual y la menopausia alteran la regulación hormonal, incrementando la probabilidad de experimentar dificultades para conciliar o mantener el sueño.

Especialistas de la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM mencionan que las mujeres son dos veces más propensas a sufrir insomnio en comparación con los hombres, y atribuyen esta diferencia principalmente a los cambios hormonales mensuales.

El insomnio puede manifestarse con mayor intensidad durante el periodo premenstrual, debido a la caída de la progesterona y los cambios en los niveles de estrógenos.

Estas variaciones hormonales se asocian con alteraciones en el estado de ánimo y en la capacidad de relajación, dos elementos cruciales para alcanzar un sueño reparador.

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La menopausia, aunque afecta a mujeres de mayor edad, también representa una fase de riesgo, ya que las fluctuaciones hormonales pueden persistir en mujeres jóvenes con desórdenes endocrinos.

Una mujer joven con cabello oscuro sentada en una cama. Sostiene un teléfono móvil iluminado. Al lado un despertador digital marca 3:17 AM. Hay libros y tazas.
Especialistas de la clínica mencionan que las mujeres son dos veces más propensas a sufrir insomnio en comparación con los hombres. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estrés, personalidad y vulnerabilidad psicológica

Los factores psicológicos juegan un papel determinante en el insomnio femenino. Expertos advierten que la personalidad y los estilos de afrontamiento influyen notablemente en la aparición de este trastorno.

Las mujeres tienden a preocuparse más por cuestiones cotidianas y familiares, lo que incrementa su vulnerabilidad al insomnio.

El estrés, la ansiedad y la depresión son detonantes frecuentes, y la coexistencia de estos estados emocionales con problemas de sueño es bidireccional: el insomnio puede agravar los síntomas de ansiedad y depresión, mientras que estos a su vez dificultan el descanso nocturno.

Un estudio citado por el ISSSTE señala que el 40% de las personas con insomnio crónico también presenta síntomas de depresión o ansiedad.

Esta cifra refleja la estrecha relación entre los trastornos emocionales y las alteraciones del sueño, especialmente entre mujeres jóvenes expuestas a exigencias académicas, familiares y laborales.

Enfermedades crónicas y condiciones médicas asociadas

El insomnio crónico en mujeres jóvenes puede estar vinculado a enfermedades como la artritis, la diabetes y la hipertensión.

La UNAM documentó que el 60% de los casos de insomnio crónico están relacionados con la presencia de enfermedades crónicas, lo que eleva el riesgo en aquellas mujeres que desarrollan estas condiciones en etapas tempranas de la vida.

Además, el uso de ciertos medicamentos, como los antidepresivos, puede interferir en la arquitectura del sueño y potenciar la dificultad para descansar.

La presencia de otros padecimientos, como el síndrome de piernas inquietas o la apnea obstructiva del sueño, también incrementa la frecuencia de insomnio en mujeres jóvenes.

Estas alteraciones aparecen con mayor prevalencia en este grupo, en parte por factores genéticos y en parte por las características hormonales ya mencionadas.

Una mujer joven duerme en una cama, usa mascarilla CPAP conectada a una máquina, con un reloj digital y una lámpara en la mesita de noche.
La presencia de otros padecimientos, como el síndrome de piernas inquietas o la apnea obstructiva del sueño, también incrementa la frecuencia de insomnio en mujeres jóvenes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estilo de vida, hábitos y factores ambientales

La vida urbana y los hábitos modernos afectan la calidad del sueño, especialmente en mujeres jóvenes.

El uso prolongado de dispositivos electrónicos por la noche, la exposición a luces intensas y el consumo de cafeína o alcohol en horarios cercanos al descanso son prácticas frecuentes que alteran el ciclo circadiano.

La clínica destaca que quienes permanecen conectados hasta altas horas de la noche tienden a invertir su ciclo de sueño, acostándose y levantándose muy tarde, lo que agrava el insomnio.

El entorno físico también influye: ruidos, temperaturas extremas y ambientes incómodos dificultan la conciliación del sueño.

Los expertos recomiendan mantener una rutina regular de horarios, practicar ejercicio físico preferentemente por la mañana y evitar actividades estimulantes antes de dormir para mejorar la calidad del descanso.

Consecuencias del insomnio en mujeres jóvenes

El insomnio persistente conlleva consecuencias físicas y mentales. La falta de sueño de calidad se traduce en fatiga, irritabilidad, disminución de la energía y problemas de concentración.

Además, aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como la diabetes, enfermedades cardiovasculares y obesidad, según la Organización Mundial de la Salud.

La afectación en la toma de decisiones y el estado de ánimo puede impactar la vida académica, laboral y social de las mujeres jóvenes, generando un círculo vicioso que perpetúa el trastorno.

Infografía. Mujer despierta en cama, reloj digital 3:30 AM. Íconos de hormonas, calendario, cerebro, jeringa, teléfono, nubes, corazón y balanza.
Insomnio en mujeres jóvenes: causas y consecuencias. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Diagnóstico y atención especializada en la UNAM

La detección temprana del insomnio y la intervención especializada son claves para evitar complicaciones.

La Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM opera en dos sedes principales: el Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga” y Ciudad Universitaria, ambas en la Ciudad de México.

En estas instalaciones, un equipo multidisciplinario —integrado por psiquiatras, neurólogos pediatras y de adultos, psicólogos, otorrinolaringólogos, geriatras, odontólogos y neumólogos— atiende las diversas causas y manifestaciones del insomnio y otros trastornos del sueño.

El proceso de diagnóstico incluye la realización de estudios nocturnos y diurnos del sueño, lo que permite identificar con precisión el origen de los problemas y canalizar a cada paciente con el especialista adecuado.

Estas clínicas atienden entre 400 y 500 consultas mensuales, reflejando la magnitud del insomnio y otros trastornos en la sociedad mexicana.

La detección temprana y la intervención profesional son fundamentales para evitar complicaciones graves.

Según expertos, la atención médica adecuada, junto con la adopción de hábitos saludables, puede revertir hasta el 70% de los casos de insomnio.

Consultar a un especialista y mantener una rutina de higiene del sueño son pasos esenciales para mejorar el descanso y la calidad de vida, especialmente en mujeres jóvenes afectadas por este trastorno.

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