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Monzón y lluvias extremas en México amenazan cultivos de aguacate y ganado esta semana

Monzón y lluvias extremas en México amenazan cultivos de aguacate y ganado esta semana

Las lluvias podrían dañar la producción del Aguacate. FOTO: JUAN JOSÉ ESTRADA SERAFÍN/CUARTOSCURO.COM
Las lluvias podrían dañar la producción del Aguacate. FOTO: JUAN JOSÉ ESTRADA SERAFÍN/CUARTOSCURO.COM
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El Monzón Mexicano y una onda tropical activa amenazan esta semana los principales cinturones productivos del país, con acumulados de lluvia que van de 60 a 150 milímetros en lapsos de horas.

Jalisco, Michoacán, Chihuahua, Veracruz y el Sureste concentran el mayor riesgo: suelos saturados, caminos bloqueados y enfermedades radiculares en huertas de aguacate, nogal y berries, según el pronóstico agrometeorológico semanal de Meteored México.

El Norte, en contraste, mantiene temperaturas de 40 a 45 °C que elevan los costos en la ganadería lechera y avícola.

Agosto arrancó con un déficit hídrico a nivel nacional: al 6 de agosto, la lámina acumulada era de 15.8 milímetros, 7.1 milímetros por debajo de la media histórica.

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El dato contrasta con lo registrado en Valle Nacional, Oaxaca, donde en 24 horas cayeron 140 milímetros. Esa disparidad resume el problema de fondo: el agua no llega donde se necesita ni en la proporción que los cultivos pueden absorber.

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La distribución del agua puede afectar severamente. FOTO: JUAN JOSÉ ESTRADA SERAFÍN/CUARTOSCURO.COM

Aguacate y berries en Jalisco y Michoacán, los más expuestos al exceso de humedad

Occidente concentra el mayor riesgo agrícola de la semana.

En huertas de aguacate de Jalisco y Michoacán, varios días consecutivos con suelo excesivamente húmedo reducen el oxígeno disponible para las raíces y elevan la probabilidad de enfermedades radiculares.

El jueves 13 de agosto se esperan acumulados especialmente elevados sobre sectores de Jalisco.

Vista de un aguacatero en una plantación en Algarrobo (Málaga, Andalucía) en una imagen de archivo. EFE/ Daniel Luque
Vista de un aguacatero en una plantación en Algarrobo (Málaga, Andalucía) en una imagen de archivo. EFE/ Daniel Luque

En berries cultivados bajo macrotúnel, la amenaza es distinta pero igual de costosa.

La alta humedad, la condensación y el tiempo limitado para que hojas y frutos se sequen generan pérdidas que no siempre se detectan en campo: aparecen después de la cosecha, en la línea de selección o en la cámara fría, y elevan el costo de cada caja que llega al mercado.

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Limpiar salidas de drenaje y favorecer ventilación lateral apenas ceda la lluvia reduce ese riesgo.

El fenómeno del rajado, o cracking, también está presente. Cuando un fruto absorbe agua a velocidad excesiva, la piel no soporta la presión interna y se agrieta.

El resultado es pérdida directa de calidad comercial antes de que el producto salga de la huerta.

En Chihuahua, el nogal recibe agua, pero 150 mm concentrados pueden afectar

En Chihuahua, las lluvias coinciden con el desarrollo de la nuez en las huertas de nogal. Una tormenta moderada reduce la necesidad de riego; una de 75 a 150 milímetros concentrada en pocas horas satura los suelos pesados, erosiona los caminos internos y dificulta el acceso de maquinaria.

El granizo y las rachas de viento pueden dañar follaje y fruto, lo que reduce la proporción de nuez con mejor presentación comercial.

En el Sureste, la onda tropical que avanza sobre Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Tabasco y Campeche traerá acumulados de 75 a 150 milímetros el miércoles.

Para el cacao, la humedad prolongada alrededor de las mazorcas favorece el desarrollo de enfermedades y complica el manejo sanitario. Para el plátano, el suelo reblandecido combinado con el viento aumenta el riesgo de volcamiento de plantas con racimos pesados.

Mientras la mayor parte del país lidia con el exceso de agua, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas sostienen calor de 40 a 45 °C.

Las altas temperaturas también podrían afectar. EFE/Elvis González/Archivo
Las altas temperaturas también podrían afectar. EFE/Elvis González/Archivo

En la ganadería lechera y avícola, ese calor se traduce en mayor consumo de agua, necesidad de ventilación adicional y caída en el consumo de alimento durante las horas más calurosas, lo que afecta la eficiencia productiva.

Mover la mayor parte del alimento hacia las horas frescas y verificar el funcionamiento de las plantas eléctricas de respaldo en los galpones son las medidas más inmediatas disponibles.

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