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El color que hace que cualquier sala se vea más lujosa y que México conoce desde hace siglos

No hace falta repintar toda la sala ni gastar una fortuna para sumarlo, basta con una silla, un cojín o una pieza de cerámica para que el cambio sea inmediato

Las poblaciones oaxaqueñas producían la grana cochinilla, conocida en náhuatl como nocheztli, sangre de tunas. (YouTube/@INAHTV)
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El rojo que los diseñadores de interiores posicionan en 2026 como uno de los colores del lujo en las salas tiene un origen preciso: un insecto del nopal domesticado hace más de dos milenios en Oaxaca.

La grana cochinilla —cuyo pigmento tiñó las ropas de reyes europeos y apareció en las paletas de Rembrandt y Van Gogh— regresa hoy a los espacios domésticos en versiones que los especialistas llaman rojo carmín, borgoña u oxblood.

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Después del oro y la plata, la cochinilla fue el producto de exportación de mayor valor de la Nueva España, según documenta la UNAM en su portal Ciencia UNAM.

Ilustración de acuarela de un salón con sofá beige, sillón rojo, mesas de centro de madera, estantería con plantas y cortinas. Líneas finas y colores suaves.
El rojo que está en tendencia en interiores no es el rojo primario: los especialistas recomiendan versiones apagadas y de base cálida. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Su pigmento, el ácido carmínico, alcanzó tal cotización en los mercados europeos del siglo XVI que el emperador Carlos V escribió directamente a Hernán Cortés para solicitar información sobre el tinte mexicano.

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El pigmento mexicano que llegó a los museos más importantes del mundo

Los mixtecos de Oaxaca desarrollaron el método de crianza del insecto parásito del nopal para obtener un pigmento rojo de una intensidad que, según publica la Secretaría de Agricultura, en su sitio web oficial “le permitió ingresar al mundo mágico de los símbolos sagrados”.

En náhuatl se llamó nocheztli, sangre de tuna, y era uno de los tributos que los aztecas exigían al pueblo mixteco.

La llegada de los españoles convirtió ese tinte local en un negocio global.

Infografía de la grana cochinilla que muestra el insecto en un nopal, polvo de pigmento, un mortero, vestimenta, arte, monedas, un barco, una sala y un mapa.
La grana cochinilla fue el producto de exportación de mayor valor de la Nueva España después del oro y la plata, según documenta la UNAM. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La región de Oaxaca llegó a producir el 99% de la grana que se exportaba al mundo entero durante el siglo XVIII, de acuerdo con investigaciones documentadas por la UNAM.

El pigmento no solo tiñó textiles: estuvo en la paleta de Rubens, Velázquez y El Greco, según registra el catálogo Rojo Mexicano. La grana cochinilla en el arte, publicado por la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes.

Interior moderno con una escalera caracol roja brillante que asciende en espiral, paredes terracota y beige, un bar con fregadero dorado, y una planta Monstera.
La grana cochinilla es uno de los patrimonios culturales mexicanos con mayor proyección internacional, según instituciones públicas del país. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El rojo vuelve a las salas en 2026

La tendencia global de diseño de interiores apunta hacia rojos profundos y apagados —carmín, borgoña, paprika, persimmon— como sinónimo de sofisticación.

“El rojo es uno de los colores más emocionales que puedes usar: guarda calor, intimidad y vida”, dijo Pamela Shamshiri, diseñadora de Los Ángeles, a Elly Leavitt en Vogue. Su colega neoyorquina Sophie Lou Jacobsen lo llama “un color de elegancia atemporal; complejo y emocional”.

Consola roja brillante con patas cónicas frente a una pared de madera. Sobre ella, un libro, una pequeña escultura, una lámpara y un cuadro de un caballo.
Sophie Lou Jacobsen, diseñadora de Nueva York, lanzó una colección entera basada en el rojo al que llama "un color de elegancia atemporal", según reportó Vogue. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los tonos que más recomiendan los diseñadores no son rojos primarios ni estridentes. Shamshiri señala en el mismo reportaje que los rojos de base anaranjada —paprika, persimmon— “tienen calidez y vitalidad, y dan sensación de permanencia a un espacio”.

La diseñadora londinense Anna Haines prefiere los tonos ladrillo: “Son los que cargan profundidad sin demasiada agudeza y tienden a envejecer muy bien dentro de un espacio”.

Cocina con gabinetes borgoña, encimera y salpicadero de mármol rojo veteado blanco, pared celeste, dos luces circulares, cristalería, platos y candelabros.
El borgoña, el carmín y el oxblood son los rojos que los diseñadores recomiendan para salas en 2026, según reportó Elly Leavitt en Vogue. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo integrarlo sin saturar el espacio

Para quienes no quieren comprometerse con una pared entera, Haines recomienda a Leavitt en Vogue equilibrar el rojo con materiales naturales —lino, madera, textiles vintage— para que “enriquezca el espacio en silencio en lugar de anunciarse”.

La diseñadora Nicole Hollis propone el camino opuesto: pintar la sala completa. “Cuando los rojos intensos se usan con convicción en las paredes, se vuelven tranquilizadores en lugar de abrumadores”, afirma en el mismo reportaje.

Infografía con sala decorada en rojo, sillón rojo, cojines, telas, pared roja, mapa de México, nopal con cochinilla oaxaqueña y títulos.
Estrategias para usar el color rojo en la decoración del hogar se complementan con su origen histórico en México y la cochinilla oaxaqueña. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Jacobsen, que lanzó una colección entera basada en el rojo llamada Life in Rouge, sugiere a Leavitt en Vogue empezar con dosis pequeñas: una silla de comedor, un cojín con flecos, un objeto de cerámica.

“Estos momentos mínimos con la decoración tienen el poder de hacer una declaración sin ser demasiado estridentes”, explica. Es la entrada más accesible a un color que, usado con criterio, transforma una sala ordinaria.

Interior de una habitación moderna. Se observa una estantería roja brillante empotrada en una pared blanca, con libros, plantas y objetos. Hay una ventana y una puerta.
"El rojo enriquece el espacio en silencio en lugar de anunciarse", dijo la diseñadora londinense Anna Haines a Vogue. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El rojo que aparece en diversas recomendaciones de diseñadores lleva en México más de 2,000 años de historia documentada.

La cochinilla oaxaqueña fue declarada parte del patrimonio cultural del país y su producción atraviesa un proceso de revalorización impulsado desde distintas instituciones públicas.

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