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Los veterinarios lo confirman: si tu gato te lame es por que te considera parte de su manada

La aceptación de una persona como miembro de su grupo representa uno de los mayores gestos de confianza de un felino

Primer plano de una mujer con los ojos cerrados sonriendo y un gato atigrado y blanco lamiéndole la mejilla, ambos en un interior.
Una mujer con los ojos cerrados sonríe mientras un gato atigrado le lame la mejilla en un gesto de cariño. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La convivencia con un gato permite observar que, pese a la domesticación, estos animales conservan la mayoría de los comportamientos característicos de su especie, lo que puede resultar desconcertante para quienes tienen poca experiencia con felinos.

Uno de estos comportamientos es el acto de lamer a las personas con quienes conviven, una actividad a la que dedican una cantidad considerable de tiempo y esfuerzo.

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El primer pensamiento habitual ante un gato que lame a su dueño es que se trata de una muestra de afecto. Sin embargo, los gatos no manifiestan el cariño o el apego del mismo modo que los humanos.

Estos animales suelen expresar la aceptación de una persona como miembro de su grupo representa uno de los mayores gestos de confianza de un felino. Este tipo de muestra no es habitual con cualquier individuo, sino que los gatos la reservan para quienes consideran parte de su círculo más cercano.

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Gato atigrado sentado en un sofá lamiendo la mano de una persona. Ventana y plantas de interior en macetas al fondo. Ambiente luminoso.
Un gato atigrado en un hogar luminoso lame la mano de una persona, mostrando una interacción de confianza entre ambos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuando un gato te acicala, te trata como familia

El comportamiento de lamer a otro, conocido como acicalamiento social o allogrooming, cumple una función social relevante en el mundo felino. Consiste en acicalar a otro miembro del grupo con el que existe una relación positiva, utilizando la lengua, cuyas papilas cónicas de queratina funcionan como un cepillo rígido.

En los humanos, este comportamiento no tiene impacto higiénico, pero se interpreta como una muestra de afecto. Entre gatos, el acicalamiento social se observa con frecuencia entre compañeros de grupo, madres y crías, o individuos que mantienen un vínculo estrecho.

Cuando un gato lame a otro está demostrando una relación positiva, intentando mantener limpio el pelaje del otro y reforzando el vínculo social, generando confianza y sentido de pertenencia dentro del grupo. Este comportamiento se traslada también a la convivencia con personas: cuando un gato lame la mano, el brazo o el cabello de su dueño, lo está tratando como a un miembro más de su grupo, cuidando de él y reforzando el vínculo entre ambos.

El acicalamiento social cumple otras funciones, como el intercambio de señales olfativas. Lamer permite intercambiar olores entre los miembros del grupo, un aspecto clave para los felinos y que también se realiza mediante el frotamiento del cuerpo contra objetos, muebles o personas.

Además, según expertos en comportamiento animal, este acicalamiento tiene un efecto calmante para muchos gatos, similar al que logran con el amasado de sus patas.

Dos gatos, uno gris atigrado y otro naranja atigrado con orejas aplanadas, sobre una manta. El gato gris lame el cuello del naranja. Ventana soleada al fondo.
Un gato de pelaje gris acicala a un gato atigrado de tono naranja que muestra sus orejas aplanadas, ambos sobre una manta junto a una ventana soleada. (Imagen Ilustrativa Infobae)

No todos los gatos desarrollan estos comportamientos de la misma manera. Aquellos que han sido separados prematuramente de su colonia felina o que han pasado poco tiempo con otros gatos pueden no realizar el acicalamiento social con los humanos.

Esto no indica menor afecto o cariño, ya que cada gato expresa su vínculo de manera particular.

Beneficios del acicalamiento en los gatos

El acicalamiento en los gatos es una conducta natural y frecuente que aporta varios beneficios para su salud física y emocional. Entre los principales beneficios destacan:

  • Higiene y limpieza: El lamido ayuda a eliminar suciedad, restos de comida, parásitos y pelo muerto del pelaje del gato.
  • Regulación de la temperatura: Al distribuir la saliva sobre el cuerpo, el gato ayuda a enfriar su piel durante el clima cálido.
  • Estimulación de la circulación: El movimiento de la lengua estimula la piel y favorece la circulación sanguínea.
  • Prevención de infecciones: El acicalamiento reduce la acumulación de bacterias y hongos en la piel y el pelaje.
  • Reducción del estrés: Es una actividad que calma a los gatos y puede ayudarlos a manejar situaciones de ansiedad o incomodidad.
  • Fortalecimiento de vínculos sociales: Cuando los gatos se acicalan entre sí (acicalamiento social), refuerzan lazos y jerarquías dentro de un grupo.
  • Detección de heridas: El acicalamiento permite al gato identificar y limpiar pequeñas heridas o irritaciones.

Este comportamiento, además de ser instintivo, es clave para el bienestar general del gato. Si un gato deja de acicalarse o lo hace en exceso, suele ser señal de problemas de salud física o emocional, por lo que conviene consultar a un veterinario.

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