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Retención de líquidos y golpes de calor: los peligros del clima extremo para pacientes con problemas cardíacos

El verano trae riesgos inesperados para quienes padecen enfermedades del corazón

Infografía con título "Calor extremo y riesgos cardíacos", un sol, figura humana con sistema cardiovascular iluminado e iconos que ilustran efectos del calor.
Calor extremo y sus riesgos cardíacos: claves de su impacto en el corazón. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Las olas de calor y el clima extremo han sido identificados por instituciones como la American Heart Association, la European Society of Cardiology y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) como un factor que incrementa drásticamente el riesgo de complicaciones en pacientes con enfermedades cardíacas.

Estos episodios afectan principalmente a personas mayores y a quienes ya presentan insuficiencia cardiaca u otros problemas del corazón, generando descompensaciones y aumentos en la mortalidad en los meses de verano o durante eventos de altas temperaturas.

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El peligro reside en la combinación de deshidratación, retención de líquidos y el estrés cardiovascular, que puede desencadenar desde edemas hasta golpes de calor fatales.

Calor extremo y riesgo cardíaco

Según el comunicado “When the heat rises, so do heart risks: what you need to know”, publicado por la American Heart Association, más de 1.200 muertes anuales en Estados Unidos se atribuyen directamente al calor, cifra que va en aumento junto a los fallecimientos por enfermedad cardiovascular durante olas de calor.

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La evidencia recopilada por la AHA y la revista Circulation muestra que el calor extremo exige al corazón bombear hasta cuatro veces más sangre por minuto que en condiciones frescas, lo que representa un desafío insalvable para quienes ya tienen el corazón debilitado.

La AHA advierte que los pacientes con insuficiencia cardiaca son particularmente vulnerables porque la sobrecarga de líquidos, típica de su condición, puede agravarse con la vasodilatación y la deshidratación asociadas al calor.

El resultado es una mayor probabilidad de descompensación, arritmias y eventos tromboembólicos, como infartos o accidentes cerebrovasculares.

Un hombre se sienta apoyado en una pared de ladrillos con la mano en el pecho. Una mujer lo asiste hablando por teléfono. Una pantalla marca 38°C.
El peligro reside en la combinación de deshidratación, retención de líquidos y el estrés cardiovascular, que puede desencadenar desde edemas hasta golpes de calor fatales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Fisiología del calor y el corazón

Especialistas de Harvard, en su análisis “Heart problems and the heat: What to know and do”, detalla que los mecanismos de adaptación térmica —vasodilatación y sudoración— reducen la presión arterial y obligan al corazón a trabajar más rápido.

La combinación de pérdida de líquidos y el uso de medicamentos como diuréticos puede conducir a una peligrosa deshidratación o, si se intenta compensar con una ingesta excesiva de agua, a una retención de líquidos que desestabiliza aún más a los pacientes con insuficiencia cardiaca.

El artículo, basado en datos de la Agencia de Protección Ambiental, destaca que hasta una cuarta parte de las muertes relacionadas con el calor involucran causas cardiovasculares.

La interacción entre calor y enfermedad cardíaca pone en riesgo no solo a pacientes ancianos, sino también a aquellos con comorbilidades como hipertensión, obesidad y enfermedad renal.

Evidencia global y desigualdad social

La European Society of Cardiology, en su declaración científica publicada en European Heart Journal, advierte que el incremento de olas de calor será inevitable en las próximas décadas por el cambio climático, con consecuencias fatales para personas con enfermedad cardiovascular.

El documento liderado por J. L. Domínguez-Rodríguez y colegas enfatiza que el clima cálido afecta de manera desproporcionada a mayores de 65 años y a quienes viven en condiciones de pobreza, sin acceso regular a aire acondicionado ni servicios médicos.

La ESC subraya que la exposición a altas temperaturas no solo afecta la presión arterial, sino que también promueve inflamación, hemoconcentración y riesgo trombótico, especialmente en quienes ya tienen placas ateroscleróticas.

Los autores recomiendan incorporar sistemas de alerta temprana y adaptar los protocolos clínicos para proteger a los pacientes más vulnerables.

Infografía: título principal, cuerpo humano con corazón, sol, termómetro, botella de agua, e íconos sobre fisiología cardíaca, medicamentos y personas.
Riesgos del calor para el corazón: un cuarto de las muertes son por causas cardiovasculares. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Orientación práctica y prevención

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han desarrollado guías clínicas específicas para profesionales de la salud, recomendando una vigilancia activa de signos de deshidratación y sobrecarga de líquidos en pacientes cardíacos durante eventos de calor.

El documento “Heat and people with cardiovascular disease” indica que el uso de diuréticos, betabloqueantes y otros antihipertensivos puede aumentar la susceptibilidad al golpe de calor y a la descompensación hemodinámica.

El CDC destaca que la educación pública y la coordinación entre servicios médicos y sociales son esenciales para evitar muertes prevenibles en este contexto.

Estrategias de autocuidado

El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) recomienda cerrar ventanas y cortinas durante el día, usar ventiladores cuando la temperatura esté por debajo de 32 °C y buscar centros públicos con aire acondicionado en caso de no disponer de refrigeración en casa.

La British Heart Foundation, en su guía para insuficiencia cardiaca y clima caluroso, explica que la tradicional restricción de líquidos puede requerir flexibilidad en olas de calor, siempre bajo supervisión médica.

La enfermera especialista Julie Ward aclara que “la restricción hídrica no debe provocar sed excesiva” y que, en condiciones de calor, puede ser necesario ajustar la ingesta de líquidos para evitar la deshidratación.

La Universidad de Harvard sugiere que quienes padecen insuficiencia cardiaca consulten a su médico sobre la cantidad de líquidos que deben consumir durante olas de calor, ya que el exceso puede provocar hinchazón y sobrecarga, pero la ingesta insuficiente aumenta el riesgo de deshidratación.

Recomienda además evitar bebidas azucaradas y el alcohol, que pueden agravar la deshidratación, y adaptar la actividad física a los horarios menos calurosos del día.

Infografía que muestra un corazón, un sol y un termómetro, junto a ilustraciones de un médico, agua, sombrilla, control de pulso y persona corriendo.
Recomendaciones esenciales para proteger el corazón de los efectos de las altas temperaturas durante una ola de calor. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Adaptación y comunicación son clave

El consenso entre instituciones como la American Heart Association, la European Society of Cardiology, los CDC, Harvard, la British Heart Foundation y el NHS es inequívoco: el calor extremo representa un riesgo vital para pacientes con problemas cardíacos.

La prevención depende de la educación, la adaptación clínica y el acceso a recursos, así como de la coordinación entre sistemas de salud y políticas públicas.

La retención de líquidos y el golpe de calor deben entenderse como amenazas prevenibles si se siguen las recomendaciones de las entidades científicas y se prioriza la protección de los más vulnerables.

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