Aumenta taquicardia, hipertensión y arritmias cardiacas en jóvenes por consumo de bebidas energéticas, alerta la Secretaría de Salud

La SEDESA afirma que es falsa la mercadotecnia que presenta estas bebidas como potenciadores de la concentración o como productos que mejoran el rendimiento deportivo

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Primer plano de una mujer con cola de caballo bebiendo de una lata plateada con la palabra 'ENERGY' en un gimnasio.
Una mujer bebe de una lata de bebida energética en un gimnasio, preparándose para su rutina de entrenamiento. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Secretaría de la Salud Pública de la Ciudad de México (SEDESA) adviertió que el consumo de bebidas energéticas en jóvenes eleva el riesgo de obesidad y de padecimientos como taquicardias, hipertensión, arritmia, trastornos del sueño, ansiedad y dependencia a la cafeína, además de afectaciones al desarrollo físico y emocional.

En un documento enviado al Congreso de la Ciudad, la dependencia sostuvo que la ingesta de estos productos es cada vez más frecuente y excesiva, lo que incrementa el riesgo para la salud.

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Además, señala que suele mezclarse en cocteles con alcohol, como el “Jagerbomb”, conocido como “Perla Negra”.

La SEDESA afirma que es falsa la mercadotecnia que presenta estas bebidas como potenciadores de la concentración o como productos que mejoran el rendimiento deportivo, y añadió que sustancias estimulantes como la taurina y la cafeína tienen efectos negativos en la salud física, emocional y mental, según el mismo informe.

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La Secretaría de Salud capitalina planteó fortalecer estrategias de promoción y prevención dirigidas a jóvenes y niños, además de impulsar un programa de nutrición en infancia y adolescencia y vigilar el estado nutricional en planteles escolares.

También propuso capacitar a docentes y tutores para fomentar hábitos como dormir lo suficiente, organizar tareas escolares, beber más agua en lugar de bebidas azucaradas o energetizantes, mantener el desayuno, comer frutas como fuente de energía natural y realizar ejercicio.

Joven sudando en un sofá con mano en el pecho. Mesa de café con latas de bebidas energizantes y platos. Reloj inteligente en muñeca.
Un joven suda y se lleva la mano al pecho mientras varias latas de bebidas energizantes se ven sobre una mesa, señalando un posible episodio de taquicardia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuáles son los riesgos a la salud del consumo de bebidas energéticas en adolescentes y jóvenes

De acuerdo con especialistas, el consumo de bebidas energéticas en adolescentes y jóvenes se asocia con varios riesgos para la salud. Entre los efectos adversos documentados por especialistas y autoridades sanitarias destacan:

  • Erosión del esmalte dental por el alto contenido ácido.
  • Dolores de cabeza y migrañas.
  • Irritación y úlceras en el estómago, esófago y duodeno.
  • Mayor riesgo de osteoporosis.
  • Incremento en la probabilidad de obesidad, diabetes tipo 2 y colesterol elevado.
  • Ansiedad y episodios de nerviosismo.
  • Aumento de la frecuencia cardiaca y presión arterial, lo que puede derivar en arritmias o problemas cardiovasculares.

Estos riesgos se intensifican cuando el consumo es frecuente o se combina con otras sustancias, como el alcohol. Los adolescentes y jóvenes son especialmente vulnerables por los efectos estimulantes de la cafeína y otros componentes, que pueden alterar el desarrollo neurológico y cardiovascular.

Primer plano de una mano vertiendo líquido de una lata azul y plateada a un vaso transparente con hielo y una bebida ámbar en un ambiente oscuro de bar.
Una persona vierte el contenido de una lata de bebida energizante sin marca en un vaso con una bebida alcohólica y hielo, ilustrando la peligrosa tendencia de combinar estos productos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuáles son los riesgos a la salud de mezclar bebidas energéticas con alcohol

Mezclar bebidas energéticas con alcohol representa riesgos importantes para la salud, especialmente en adolescentes y personas jóvenes.

De acuerdo con información del Instituto Mexicano del Seguro Social, los principales peligros documentados por especialistas y autoridades médicas son:

  • Alteraciones graves en el ritmo cardíaco (arritmias). El alcohol es un depresor del sistema nervioso central, mientras que las bebidas energéticas son estimulantes. Esta combinación envía señales contradictorias al corazón, lo que puede desencadenar arritmias graves e incluso riesgo de paro cardíaco.
  • Aumento de la presión arterial y taquicardia.
  • Mayor riesgo de accidentes. Las bebidas energéticas pueden enmascarar los efectos depresores del alcohol, por lo que la persona no percibe el nivel real de intoxicación y puede consumir más alcohol del que tolera, elevando el riesgo de intoxicación etílica y accidentes.
  • Problemas neurológicos: confusión, desorientación, pérdida de conciencia y convulsiones cuando se consume en grandes cantidades.
  • Depresión del sistema nervioso central, somnolencia extrema, insuficiencia respiratoria y pérdida de reflejos, lo que puede derivar en caídas o lesiones graves.
  • Aumento del riesgo de hipertrigliceridemia y daño hepático debido a la suma de azúcares y etanol.
Un joven vierte bebida de una lata plateada sin etiqueta en un vaso con alcohol y hielo, sobre una barra de madera con luces de neón.
Un joven vierte una bebida energética sin marca en un vaso con hielo y alcohol oscuro, destacando los riesgos de combinar estas sustancias. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las autoridades sanitarias y cardiólogos advierten que esta mezcla es una “bomba rítmica” para el corazón y el sistema nervioso, y puede tener consecuencias fatales incluso en personas jóvenes y aparentemente sanas.

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