
La Unión Tepito pasó en poco más de una década de ser una banda dedicada al narcomenudeo en el Centro Histórico de la Ciudad de México a convertirse en una de las organizaciones criminales con mayor influencia en la capital del país. Sin embargo, su historia también ha estado marcada por constantes cambios de liderazgo derivados de asesinatos, capturas y disputas internas que terminaron por fragmentar su estructura.
Aunque actualmente la organización opera mediante diversas células, varios personajes marcaron su evolución y consolidación como uno de los grupos delictivos más importantes de la Ciudad de México.
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El origen de La Unión Tepito
La organización surgió entre 2009 y 2012, tras la caída de la Organización Beltrán Leyva (OBL), cuando antiguos integrantes de esa estructura criminal y de La Familia Michoacana comenzaron a reorganizarse para disputar el control del barrio de Tepito y del narcomenudeo en la capital.
Diversas investigaciones señalan que el grupo contó inicialmente con el respaldo de Édgar Valdés Villarreal, “La Barbie”, entonces uno de los principales operadores de los Beltrán Leyva.
En pocos años, La Unión Tepito desplazó al antiguo Cártel de Tepito mediante una serie de ataques contra grupos rivales y comenzó a controlar la venta de drogas, la extorsión, el cobro de piso y el sistema conocido como “gota a gota”, además de infiltrarse en bares, centros nocturnos y comercios de la Ciudad de México.
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Su expansión también estuvo acompañada por una violenta guerra con organizaciones rivales, entre ellas la Fuerza Anti-Unión, así como por presuntos vínculos con servidores públicos y policías capitalinos.
Pancho Cayagua, el fundador
El primer líder reconocido de La Unión Tepito fue Francisco Javier Hernández Gómez, alias “Pancho Cayagua”, considerado el fundador y principal impulsor de la organización.

Bajo su mando, el grupo logró consolidarse como la principal organización dedicada al narcomenudeo en la Ciudad de México.
Su liderazgo terminó en octubre de 2017, cuando fue asesinado tras una persecución en calles de la alcaldía Gustavo A. Madero.
El Betito consolidó el poder del grupo
Tras la muerte de Pancho Cayagua, el control quedó en manos de Roberto Moyado Esparza, alias “El Betito”, quien fortaleció la estructura criminal y amplió las operaciones de extorsión y distribución de drogas.
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Durante su liderazgo, La Unión Tepito alcanzó su mayor expansión territorial y económica, además de mantener una violenta confrontación con la Fuerza Anti-Unión.
Sin embargo, en agosto de 2018 fue capturado por autoridades capitalinas, lo que representó uno de los golpes más importantes contra la organización.
El Lunares y la crisis interna
Después de la caída de El Betito, Óscar Andrés Flores Ramírez, conocido como “El Lunares”, asumió el liderazgo.
Su administración estuvo marcada por una mayor presión de las autoridades y por operativos que derivaron en la captura de decenas de integrantes de La Unión Tepito.
El Lunares fue detenido en enero de 2020 y, tras su captura, el mando pasó brevemente a su hermano, conocido como “El Junior”, quien también fue arrestado apenas unos meses después, en mayo del mismo año.
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Mi Jefe y el último gran liderazgo
Tras esas detenciones, las autoridades identificaron a Raúl Rojas Molina, alias “Mi Jefe”, como el nuevo dirigente de la organización.
Rojas Molina había sido detenido años antes por robo y delitos contra la salud, pero tras recuperar su libertad escaló posiciones gracias a su cercanía con El Betito.

Su liderazgo terminó en mayo de 2022, cuando fue capturado por agentes de la Policía de Investigación.
Después de su caída, uno de los principales operadores fue Eduardo Ramírez Tiburcio, considerado uno de los delincuentes más buscados de la Ciudad de México. Las autoridades lo relacionaban con homicidios, secuestros, feminicidios y el reclutamiento de jóvenes para la organización, por lo que la Fiscalía capitalina ofrecía una recompensa de cinco millones de pesos por información que llevara a su captura.
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Ramírez Tiburcio fue detenido en marzo de 2024.
Una organización fragmentada
Las capturas consecutivas de sus principales cabecillas, sumadas a los operativos contra sus redes financieras y a la creciente presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y del Cártel de Sinaloa en la capital, debilitaron significativamente a La Unión Tepito.
En 2022, el entonces secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, aseguró que la organización había quedado fragmentada de manera irreversible, al operar ya sin un mando central y dividida en diversas células semiautónomas.
Aunque esas facciones continúan involucradas en delitos como narcomenudeo, extorsión, homicidio y cobro de piso en distintas alcaldías de la Ciudad de México, la estructura vertical que caracterizó a La Unión Tepito durante su auge desapareció tras la captura o muerte de prácticamente todos los líderes que encabezaron la organización desde su fundación.
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