La vitamina que podría cambiar el tratamiento del hígado graso: estudio revela su potencial contra la esteatohepatitis

Este hallazgo se suma a estrategias clínicas que buscan frenar el avance de la esteatohepatitis, una condición en aumento a nivel global

Guardar
Google icon
La vitamina que podría cambiar el tratamiento del hígado graso: estudio revela su potencial contra la esteatohepatitis

(Foto: Infobae México/ Jovani Pérez)
La vitamina que podría cambiar el tratamiento del hígado graso: estudio revela su potencial contra la esteatohepatitis (Foto: Infobae México/ Jovani Pérez)

La vitamina E muestra resultados en la reducción de la fibrosis hepática en personas con hígado graso no alcohólico.

Un estudio respaldado por la Sociedad Americana para el Estudio de Enfermedades del Hígado identifica que el suplemento administrado entre 400 y 800 unidades internacionales diarias permite revertir el daño estructural en el órgano y limitar la progresión de la enfermedad.

PUBLICIDAD

Este hallazgo se suma a estrategias clínicas que buscan frenar el avance de la esteatohepatitis, una condición en aumento a nivel global.

La elasticidad hepática mejora tras la suplementación

De acuerdo con la Sociedad Americana para el Estudio de Enfermedades del Hígado, la investigación realizada incluyó a 3,746 pacientes diagnosticados con hígado graso.

PUBLICIDAD

El seguimiento durante dos años permitió observar que quienes recibieron vitamina E presentan una reducción significativa de la fibrosis en comparación con quienes no la recibieron.

La elasticidad del órgano, medido como un indicador clave del avance de la enfermedad, mostró mejoras en el grupo tratado. El dato posiciona a la vitamina E como la opción con más evidencia clínica acumulada para intervenir en la esteatohepatitis no alcohólica (EHNA).

Close up cápsulas de Vitamina E - (Imagen Ilustrativa Infobae).
La elasticidad hepática mejora tras la suplementación (Imagen Ilustrativa Infobae).

Mecanismo antioxidante y alimentos fuente

El mecanismo de acción de la vitamina E se basa en su capacidad antioxidante. Neutraliza radicales libres y limita los procesos inflamatorios que dañan las células hepáticas. Este efecto ha sido documentado por la Sociedad Americana para el Estudio de Enfermedades del Hígado en diversos análisis de pacientes con hígado graso.

La vitamina E se encuentra de manera natural en frutos secos, semillas y aceite de oliva. El uso clínico responde a la necesidad de limitar el avance de la fibrosis y mejorar la función hepática, según los resultados obtenidos en los últimos años.

Alternativa complementaria a los cambios de estilo de vida

La suplementación con vitamina E permite revertir parte del daño estructural en el hígado en un porcentaje relevante de pacientes, según la evidencia difundida por la Sociedad Americana para el Estudio de Enfermedades del Hígado. Esta intervención se posiciona como un complemento a la reducción de peso y la incorporación de una dieta balanceada, medidas recomendadas para personas con hígado graso.

Los especialistas afirman que la vitamina E es el nutriente más estudiado en el contexto del hígado graso no alcohólico, conocido también como EHGNA o MASH por sus siglas en inglés.

Vitamina D y su relación con el hígado graso

La vitamina D también ha captado la atención de la comunidad médica. Diversas investigaciones han relacionado su deficiencia con un mayor riesgo de desarrollar hígado graso. Según la Sociedad Americana para el Estudio de Enfermedades del Hígado, la vitamina D contribuye a reducir la inflamación y la formación de grasa en las células hepáticas.

Close up cápsulas de Vitamina E - (Imagen Ilustrativa Infobae).
Supervisión médica y ajustes en el tratamiento (Imagen Ilustrativa Infobae).

El cuerpo obtiene vitamina D a través de la exposición solar y el consumo de alimentos fortificados, como productos lácteos y pescados. Su deficiencia se asocia a alteraciones metabólicas que favorecen la acumulación de lípidos en el hígado.

Supervisión médica y ajustes en el tratamiento

La Sociedad Americana para el Estudio de Enfermedades del Hígado enfatiza que el uso de vitamina E en dosis de 400 a 800 unidades internacionales diarias mostró una reducción medible de fibrosis hepática en los pacientes evaluados. El beneficio clínico de este suplemento se reconoce dentro de un enfoque integral, donde la intervención nutricional complementa otras estrategias terapéuticas.

El seguimiento permanente de los pacientes y la evaluación periódica de los marcadores hepáticos resultan determinantes para ajustar el tratamiento y mejorar el pronóstico. El conocimiento generado por estos estudios abre nuevas líneas de investigación sobre la aplicación de vitaminas para enfermedades hepáticas.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD