El trabajo sexual se mueve a las sombras: violencia transforma la actividad en Culiacán

El cierre de table dances y casas de citas provocó el desplazamiento de trabajadoras sexuales hacia cantinas y bares, mientras las autoridades alertan por la drástica caída en los controles sanitarios y el riesgo de enfermedades de transmisión sexual

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Fila de mujeres en vestidos cortos, saliendo de un edificio oscuro a una calle iluminada con bares, donde hay personas sentadas y de pie.
Autoridades de Salud Municipal buscan reincorporar a las trabajadoras sexuales a los controles médicos para prevenir enfermedades de transmisión sexual. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La ola de violencia que desde hace meses afecta a Culiacán no solo ha transformado la dinámica comercial, económica y social de la capital sinaloense. También modificó de manera silenciosa las rutas del trabajo sexual, obligando a decenas de mujeres a abandonar los tradicionales table dances y casas de citas para trasladarse a cantinas y bares que aún permanecen abiertos.

El fenómeno ha tenido un impacto directo en la salud pública. De acuerdo con la Dirección de Salud Municipal, el número de trabajadoras sexuales inscritas en el padrón para recibir revisiones médicas periódicas cayó de manera drástica durante los últimos años, situación que preocupa por el incremento del riesgo de contagio de enfermedades de transmisión sexual.

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Jesús Salvador Torres Flores, director de Salud Municipal de Culiacán, explicó al medio RioDoce que el padrón pasó de aproximadamente 900 pacientes registradas en 2022 a apenas 100 durante 2026.

La reducción fue paulatina durante los primeros años. En 2023 se contabilizaron alrededor de 800 mujeres; en 2024, unas 700; sin embargo, el desplome definitivo ocurrió entre 2025 y 2026, cuando el registro prácticamente desapareció.

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La disminución representa una reducción cercana al 86 por ciento respecto a los niveles registrados apenas dos años atrás.

People sit at tables before midnight at The Piano Works in Farringdon, in London, Sunday, July 18, 2021. Thousands of young people plan to dance the night away at 'Freedom Day' parties after midnight Sunday, when almost all coronavirus restrictions in England are to be scrapped. Nightclubs, which have been shuttered since March 2020, can finally reopen. (AP Photo/Alberto Pezzali)
El cierre de table dances y casas de citas obligó a parte de las trabajadoras sexuales a desplazarse hacia cantinas y bares de Culiacán. (AP Photo/Alberto Pezzali)

Las trabajadoras cambiaron de escenario

El cierre de numerosos centros nocturnos especializados debido a la inseguridad provocó que muchas mujeres dejaran de ejercer en esos establecimientos y buscaran otros espacios para ofrecer sus servicios.

Ahora, parte de la actividad se concentra en cantinas, bares y algunas casas de citas que continúan operando.

Ante este escenario, personal de Salud Municipal realiza recorridos junto con autoridades de Inspección y Vigilancia para localizar a las trabajadoras sexuales e invitarlas a reincorporarse a los programas de control sanitario.

Torres Flores señaló que el objetivo principal consiste en prevenir enfermedades como VIH, sífilis y hepatitis C mediante estudios médicos periódicos, cuya frecuencia depende del tipo de revisión requerida.

El funcionario explicó además que uno de los principales retos consiste en generar confianza entre las mujeres para que vuelvan a acudir a los servicios médicos.

Para ello, aseguró que la dependencia privilegia la atención por parte de médicas y enfermeras, además de mantener absoluta confidencialidad sobre la identidad de las pacientes.

La autoridad sanitaria reconoce que muchas mujeres dejaron de acudir no necesariamente porque abandonaran la actividad, sino porque cambiaron de lugares de trabajo tras el cierre de establecimientos tradicionales.

Cantinas sobreviven mientras otros negocios desaparecen

Mientras cientos de comercios de distintos giros han resentido el impacto de la violencia, algunas cantinas mantienen una clientela relativamente constante.

Sobre la Calzada Heroico Colegio Militar, una de las zonas donde históricamente operaron bares, centros nocturnos y table dances, “Fernanda”, encargada de uno de estos establecimientos, asegura que las ventas apenas han disminuido.

Cada tarde los clientes continúan llegando, mientras grupos norteños amenizan el ambiente y los distribuidores abastecen sin interrupción el negocio.

Cantinas permanecen operando mientras numerosos centros nocturnos tradicionales lucen cerrados o abandonados.  REUTERS/Gustavo Graf
Cantinas permanecen operando mientras numerosos centros nocturnos tradicionales lucen cerrados o abandonados. REUTERS/Gustavo Graf

Los horarios permanecen prácticamente intactos, con operaciones desde las tres de la tarde hasta las once de la noche.

En contraste, “Martina”, responsable de otra cantina ubicada a pocas cuadras, reconoce que el comportamiento de los consumidores sí cambió.

Explica que durante la tarde la mayoría únicamente acude a consumir alimentos y bebidas antes de retirarse rápidamente, mientras que quienes permanecen más tiempo abandonan el lugar antes de las nueve de la noche.

Respecto al trabajo sexual dentro del establecimiento, negó que esa práctica esté permitida, aunque reconoció que algunos negocios donde aún existe esa oferta operan durante la madrugada.

Varios inmuebles anteriormente destinados al trabajo sexual permanecen cerrados o completamente abandonados, principalmente en los alrededores del Centro Histórico.

La violencia ha modificado la vida nocturna de Culiacán y reducido drásticamente el padrón sanitario de trabajadoras sexuales.
La violencia ha modificado la vida nocturna de Culiacán y reducido drásticamente el padrón sanitario de trabajadoras sexuales.

Otros negocios ubicados en zonas como Desarrollo Urbano Tres Ríos e Isla Musalá también lucen inactivos, con fachadas deterioradas y sin operación visible.

No obstante, en varias cantinas fue posible observar una presencia predominante de mujeres conviviendo con clientes o permaneciendo en las entradas de los establecimientos, un indicio del desplazamiento que las autoridades buscan documentar.

Una economía golpeada por la violencia

El desplazamiento del trabajo sexual ocurre en medio de un deterioro económico generalizado.

Datos del Consejo para el Desarrollo Económico de Sinaloa (CODESIN), con base en cifras del IMSS correspondientes al primer trimestre de 2026, indican que el estado perdió 11 mil 427 empleos formales respecto al mismo periodo del año anterior, equivalente a una disminución del 1.9 por ciento.

El mayor impacto se concentró en Culiacán, donde desaparecieron 7 mil 731 puestos de trabajo.

Las mayores pérdidas ocurrieron en la industria, seguida por el sector primario, el comercio y los servicios.

En ese contexto, la transformación del trabajo sexual representa otra de las múltiples consecuencias que ha dejado la violencia en la capital sinaloense: una actividad que dejó los centros nocturnos tradicionales para dispersarse hacia espacios menos visibles, complicando tanto su supervisión sanitaria como las estrategias de prevención implementadas por las autoridades municipales.

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