Una de cada cuatro escuelas en México están cerca de una fuente de contaminación, acusa experto: así afecta a los estudiantes

Aproximadamente 57 mil planteles se localizan a menos de cinco kilómetros de una fuente de contaminación

Guardar
Google icon
Una de cada cuatro escuelas en México están cerca de una fuente de contaminación
Una de cada cuatro escuelas en México están cerca de una fuente de contaminación (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una de cada cuatro escuelas en México convive a diario con fuentes de contaminación industrial, minera o energética, lo que pone en entredicho el derecho de millones de estudiantes a una educación en condiciones seguras.

Según información difundida por la Universidad Iberoamericana y la Universidad Nacional Autónoma de México, los riesgos abarcan tanto la salud como el aprendizaje de niñas, niños y adolescentes.

PUBLICIDAD

La Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad de la Universidad Iberoamericana reporta que 26% de las escuelas del país —aproximadamente 57 mil planteles— se localizan a menos de cinco kilómetros de una fuente de contaminación.

En estos lugares, la presencia de industrias, minas y refinerías genera exposiciones continuas a plomo, arsénico y mercurio, que pueden permanecer durante años en el aire, el agua y el suelo.

PUBLICIDAD

Casos documentados en los alrededores de la fundidora Met-Mex Peñoles en Torreón, la mina Buenavista del Cobre en Sonora y la refinería Ingerniero Antonio M. Amor en Salamanca muestran cómo escuelas y fuentes contaminantes comparten territorio, multiplicando los riesgos para la comunidad escolar, según la información de la Universidad Iberoamericana.

La contaminación ambiental afecta la calidad educativa

La evidencia científica citada por la Universidad Iberoamericana indica que la exposición prolongada a contaminantes incide directamente en la salud y el desempeño escolar de la infancia y la adolescencia.

El problema, sostiene la institución, no se limita al entorno físico, sino que también compromete el derecho a una educación de calidad.

El informe subraya que la calidad educativa depende no solo de planes de estudio o infraestructura, sino también de las condiciones ambientales presentes durante el proceso de enseñanza.

En comunidades donde los planteles se ubican en zonas de riesgo, la contaminación se convierte en un obstáculo adicional para el aprendizaje.

Contaminantes y efectos en la salud estudiantil

De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública, los contaminantes que afectan a la salud pueden ser muy variados.

El monóxido de carbono, principalmente de vehículos e industrias, produce anemia y falta de oxígeno en los tejidos; los síntomas van de cansancio a confusión mental.

El dióxido de azufre, derivado de la combustión de carbono y petróleo, ocasiona dificultad respiratoria, tos e irritación, y se ha relacionado con un aumento de muertes por enfermedades crónicas.

Los óxidos de nitrógeno, generados por plantas eléctricas, dañan los pulmones e incluso resultan mortales para las plantas.

Los hidrocarburos, provenientes de la industria petrolera y automotriz, afectan las vías respiratorias humanas y la vida vegetal y animal.

Las partículas suspendidas, resultado de diversas actividades industriales, pueden penetrar los bronquios y causar irritación severa; los aerosoles, en altas concentraciones, llegan a ser letales.

El plomo, antes presente en gasolina y pinturas, sigue detectándose en polvo, juguetes y casas.

Su exposición provoca daño renal y auditivo, problemas de comportamiento, retraso en el crecimiento y alteraciones en la inteligencia infantil, además de anormalidades en fetos.

Otros compuestos como cadmio, amianto, cloruro de vinilo y benzeno se utilizan en la industria y también afectan la salud, provocando enfermedades cardiacas, hipertensión, arterioesclerosis, daños en huesos y riñones, alteraciones genéticas y malformaciones fetales. Algunos de estos compuestos son cancerígenos.

El reto para la política pública

La Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad plantea la pregunta de si es posible hablar de educación de calidad en entornos contaminados. Esta reflexión, difundida por la Universidad Iberoamericana, llama a reconsiderar la relación entre medio ambiente y derecho a la educación, colocando la salud ambiental como condición indispensable para el aprendizaje seguro y digno.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD