La zona arqueológica mexicana que supera en extensión a Teotihuacán y que la mayoría de los turistas nunca visita

Pese a sus 453 hectáreas habitables y riqueza arquitectónica, Cantona registra una afluencia baja en comparación con Teotihuacán y Chichén Itzá, aunque sus recorridos incluyen acceso al museo de sitio

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Varias terrazas escalonadas construidas con piedras irregulares. Se observa vegetación seca entre las terrazas y árboles en la parte superior
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) la describe como una urbe fortificada que controló la ruta comercial entre el Altiplano y el Golfo de México. Su nombre deriva del náhuatl caltonal, que significa “Casa del Sol”. (INAH)

Cantona, la zona arqueológica más extensa de México, supera en superficie a Teotihuacán y permanece casi ignorada por el turismo masivo. Ubicada al oriente de Puebla, en la frontera con Veracruz, esta antigua ciudad prehispánica acumula 453 hectáreas habitables y alcanzó los 12,6 kilómetros cuadrados durante su periodo de mayor expansión.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) la describe como una urbe fortificada que controló la ruta comercial entre el Altiplano y el Golfo de México. Su nombre deriva del náhuatl caltonal, que significa “Casa del Sol”.

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Este video presenta una cobertura del sitio arqueológico de Cantona en Puebla (INAH)

Más grande que Teotihuacán y Chichén Itzá

Vista aérea de un complejo arqueológico con ruinas de piedra, árboles pequeños y vegetación dispersa en un terreno seco y rojizo
En su momento de mayor apogeo, entre el 600 y el 900 d.C., fue la ciudad más grande e importante del Altiplano Central. Albergó más de 90,000 habitantes y su parte sur contaba con al menos 7,500 unidades habitacionales. (INAH)

Cantona supera en extensión habitable a los dos sitios arqueológicos más visitados del país. Según el Sistema de Información Cultural, Teotihuacán ocupa 22 kilómetros cuadrados y Chichén Itzá, 25; Cantona los rebasa en densidad urbana registrada.

En su momento de mayor apogeo, entre el 600 y el 900 d.C., fue la ciudad más grande e importante del Altiplano Central. Albergó más de 90,000 habitantes y su parte sur contaba con al menos 7,500 unidades habitacionales.

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Una ciudad diseñada para resistir

Estructura de piedra escalonada, cielo azul con nubes, terreno seco y vegetación dispersa
Este diseño respondía a una postura política clara. La arqueóloga estadounidense Joyce Marcus sostiene que los habitantes de Cantona no deseaban someterse a la hegemonía de Teotihuacán, lo que explica la naturaleza defensiva de toda la ciudad. (INAH)

Sus constructores eligieron un malpaís —campo de lava de superficie escabrosa y árida— para dificultar el avance de enemigos. Además, cavaron una zanja en la base de la ladera y trazaron callejones tan estrechos que obligaban a cualquier invasor a desplazarse en fila india.

Este diseño respondía a una postura política clara. La arqueóloga estadounidense Joyce Marcus sostiene que los habitantes de Cantona no deseaban someterse a la hegemonía de Teotihuacán, lo que explica la naturaleza defensiva de toda la ciudad.

27 juegos de pelota y 4,000 calles

Estructuras de piedra, muros, plataformas, caminos empedrados, árboles, arbustos, vegetación, montañas al fondo, cielo nublado, dos personas
El conjunto explorado incluye 24 estructuras, ocho unidades habitacionales, tres plazas cerradas con pirámide, un palacio y más de 350 talleres estatales de obsidiana (INAH)

La riqueza arquitectónica de Cantona no tiene paralelo en Mesoamérica. El sitio contaba con alrededor de 4,000 calles interconectadas y 27 juegos de pelota, cada uno con diferencias de tamaño y estilo, lo que llevó a Marcus a concluir que el lugar fue punto de encuentro de diversas etnias.

El conjunto explorado incluye 24 estructuras, ocho unidades habitacionales, tres plazas cerradas con pirámide, un palacio y más de 350 talleres estatales de obsidiana. Este mineral se extraía de los yacimientos de Oyameles-Zaragoza y su producción era controlada por el gobierno local para regular el intercambio comercial.

Sitio arqueológico con ruinas de piedra, escalones y muros. El terreno árido tiene vegetación seca y árboles. Cielo azul con nubes
Hoy, mientras Teotihuacán recibió más de 840,000 visitantes solo en el primer semestre de 2025, Cantona permanece fuera de los circuitos turísticos convencionales. (INAH)

Un rasgo que distingue a Cantona de cualquier otro sitio de su época es que sus constructores no emplearon cementante ni argamasa para unir las rocas: las estructuras se sostienen por el ensamble preciso de los materiales.

Del descubrimiento al olvido turístico

Ruinas de piedra con múltiples terrazas, una escalinata central, paredes de roca, suelo árido y árboles al fondo bajo un cielo nublado
Las excavaciones y trabajos de restauración se intensificaron durante las últimas dos décadas del siglo XX. (INAH)

El sitio fue documentado por primera vez en 1790 en las Gacetas de Alzate. No fue sino hasta 1855 cuando el explorador suizo Henri de Saussure lo visitó y registró que los pobladores locales lo llamaban “la ciudad del Cantón”. Las excavaciones y trabajos de restauración se intensificaron durante las últimas dos décadas del siglo XX.

Hoy, mientras Teotihuacán recibió más de 840,000 visitantes solo en el primer semestre de 2025, Cantona permanece fuera de los circuitos turísticos convencionales.

Cómo visitar Cantona

Fotografía aérea de un sitio arqueológico con múltiples estructuras de piedra, árboles dispersos, vegetación seca, y montañas al fondo
El acceso cuesta $210 pesos; nacionales y extranjeros con residencia en México pagan $105 pesos. La entrada al museo de sitio está incluida. Los domingos, el ingreso es gratuito. (INAH)

El sitio se ubica en el kilómetro 7,5 de la carretera Tepeyahualco-Xonacatlán, entre los municipios de Tepeyahualco y Cuyoaco, en Puebla. Desde la capital poblana, se toma la autopista México-Veracruz y luego la carretera federal 129 hacia Teziutlán, con desvío en Oriental.

El acceso cuesta $210 pesos; nacionales y extranjeros con residencia en México pagan $105 pesos. La entrada al museo de sitio está incluida. Los domingos, el ingreso es gratuito. El horario es de lunes a domingo, de 9:00 a 18:00 horas, con último acceso a las 16:00 horas.

Cómo llegar desde la Ciudad de México

En automóvil, el trayecto desde la Ciudad de México toma aproximadamente tres horas. La ruta más directa sigue la autopista México-Veracruz (150D) hasta Puebla; desde ahí, se toma la carretera federal 129 hacia Teziutlán con dirección norte hasta el poblado de Oriental, donde se desvía hacia Tepeyahualco.

La entrada a la zona arqueológica se ubica en el kilómetro 7,5 de la carretera Tepeyahualco-Xonacatlán. Conviene no desviarse en la calle adoquinada con camellón que conduce al pueblo, sino continuar por la carretera pavimentada hasta avistar el acceso al sitio del lado derecho.

También es posible llegar desde Veracruz: se toma la carretera federal 140 desde Perote hacia el suroeste durante unos 22 kilómetros y luego se sigue la desviación hacia Tepeyahualco.

Para quienes viajan en transporte público, la opción más práctica es tomar un autobús desde la Ciudad de México hasta la terminal CAPU de Puebla y, desde ahí, abordar la línea Vía con destino a Oriental, con un recorrido de alrededor de hora y 40 minutos. En Oriental se consiguen combis compartidas hasta Cantona, aunque no operan con horario fijo: esperan hasta reunir pasajeros suficientes.

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