La otra crisis del fentanilo: cómo México pasó de ser corredor de tráfico a tener un mercado de consumo propio

Según Insight Crime, la escasez de metadona entre 2019 y 2023, el deterioro del suministro de heroína y el control territorial de los grupos criminales crearon las condiciones para que la droga echara raíces en las calles de las ciudades fronterizas

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Una mano con guante de látex azul sujeta entre dos dedos una pastilla redonda azul claro y un grano de arroz partido.
Una mano con guante de látex azul muestra una pequeña pastilla y un grano de arroz partido, que ilustran la dosis letal mínima de fentanilo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las primeras sobredosis masivas en Tijuana y Mexicali alertaron a las organizaciones comunitarias de salud antes de que el Estado mexicano reconociera la magnitud del problema. El fentanilo había penetrado los mercados locales de drogas no por una estrategia de expansión planificada, sino como consecuencia directa del tráfico hacia Estados Unidos.

¿Cómo llegó el fentanilo a las calles del norte de México?

Desde al menos 2016, las autoridades detectaron fentanilo en ciudades fronterizas de Baja California. Con el tiempo, la sustancia apareció también en Nogales y Hermosillo, en Sonora, y en Ciudad Juárez, en Chihuahua, todas ellas ubicadas sobre los principales corredores de tráfico hacia el mercado estadounidense.

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La introducción no fue abierta ni publicitada. Los primeros afectados fueron consumidores de heroína de larga data que vivían en situación de calle, muchos de ellos deportados de Estados Unidos y sin redes de apoyo, según organizaciones locales consultadas por InSight Crime.

La adulteración de la heroína como puerta de entrada

En Tijuana y Mexicali, los distribuidores introdujeron el fentanilo como adulterante de la heroína, no como producto independiente. En Mexicali se mezclaba con heroína de alquitrán negro; en Tijuana aparecía camuflado como heroína en polvo blanco.

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Bolsas plásticas transparentes llenas de pastillas pequeñas de color azul en un contenedor oscuro, una bolsa tiene una etiqueta con el nombre Leon
La investigación de The Associated Press señaló que agentes de la DEA siguieron entregas, interceptaron comunicaciones y vigilaron operaciones en tiempo real sin incautar la droga (DEA via AP)

Muchos consumidores no advirtieron el cambio de inmediato. Solo notaron un inicio más rápido de los efectos, una intensidad mayor o sobredosis inesperadas, según los testimonios recogidos por InSight Crime.

La escasez de heroína y el colapso del sistema de tratamiento

Por el lado de la demanda, dos factores aceleraron la transición. La heroína se volvió menos potente y menos consistente, lo que dificultó el control de los síntomas de abstinencia entre los usuarios habituales.

Al mismo tiempo, una escasez nacional de metadona entre 2019 y 2023 obligó a muchas clínicas de tratamiento a cerrar o reducir sus servicios. Eso empujó a los pacientes de regreso hacia los mercados ilícitos de opioides.

Pastillas falsificadas y presentaciones distintas según la ciudad

En Nogales, el fentanilo llegó desde el principio como alternativa explícita a la heroína. Los distribuidores lo ofrecían en pastillas falsificadas de oxicodona, conocidas como “M30”, que ya circulaban en la frontera entre ambos países.

Una vista de cerca de numerosas pastillas redondas de color azul claro y blanco con la marca M30 en relieve, esparcidas sobre una superficie oscura.
Una pila de pastillas azules y blancas, identificadas con la marca M30, que a menudo son réplicas de fentanilo ilícito, representando un grave riesgo para la salud pública. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un usuario de esa ciudad lo describió a InSight Crime: “Ya llevaba una semana sin heroína, sobreviviendo a base de alcohol y Rivotril, pero no podía trabajar así; estaba muy mal. Entonces un distribuidor me dijo: ‘Tengo estas pastillas, pero son de fentanilo. No te las puedes inyectar porque te morirás’, y me enseñó a fumarlas”.

En Hermosillo, en cambio, algunos distribuidores comercializaban la sustancia bajo el nombre de China White. Con el tiempo evolucionó hasta convertirse en un producto diferenciado, vendido en polvo o en pastillas. “Un distribuidor me ofreció fentanilo en polvo. Al principio, pensé que era China White, pero me dijo que era fentanilo, mucho más potente que China, y eso era lo que buscaba porque la heroína ya no me hacía efecto”, declaró un consumidor de esa ciudad a InSight Crime.

Ciudad Juárez: tráfico masivo, consumo contenido

Ciudad Juárez representa una paradoja. A pesar de que el corredor Juárez-El Paso es uno de los más activos para el tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos, el mercado local sigue dominado por la heroína y la metanfetamina.

Las restricciones impuestas por los grupos criminales mantienen el fentanilo en circulación apenas esporádica. Un consumidor de heroína en esa ciudad lo resumió así a InSight Crime: “En 2022 me ofrecieron una dosis más fuerte de heroína. Supuse que contenía fentanilo porque sufrí una sobredosis de inmediato. Pero desde entonces no la he vuelto a encontrar”.

El fentanilo es uno de los medicamentos más controlados utilizados en pacientes críticos y procedimientos quirúrgicos. (FOTO: Senado)
El fentanilo es uno de los medicamentos más controlados utilizados en pacientes críticos y procedimientos quirúrgicos. (FOTO: Senado)

¿Qué dicen los datos oficiales sobre el consumo en México?

La medición del fenómeno enfrenta obstáculos metodológicos. La encuesta nacional más reciente sobre consumo de drogas, publicada a finales de 2025, registró que el 0.2 por ciento de la población declaró haber consumido fentanilo ilícito al menos una vez.

La Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (CONASAMA) contabilizó 919 personas que declararon haber consumido fentanilo al menos una vez mientras buscaban tratamiento en 2024. Ambas cifras presentan limitaciones que probablemente subestiman el tamaño real del mercado, según el propio informe de InSight Crime.

El impacto en las comunidades y el rol de las organizaciones locales

El daño en el norte de México fue considerable desde los primeros años. Las ciudades donde el fentanilo se extendió registraron un aumento de sobredosis letales y una presión creciente sobre los sistemas de salud.

Alfonso Chávez, de Prevencasa, organización comunitaria de Tijuana que brinda servicios de salud a personas que consumen drogas, lo describió sin rodeos: “El fentanilo afectó mucho a la comunidad. Fue un proceso muy doloroso”. La distribución de naloxona, tiras reactivas para detectar fentanilo y programas de educación sobre uso seguro contribuyeron a reducir las sobredosis fatales en ciudades como Tijuana, Mexicali y Ciudad Juárez.

Varias pastillas de color azul claro con marcas diversas esparcidas sobre una superficie oscura y texturizada, bajo una luz dramática.
Primer plano de varias pastillas azules marcadas, que parecen ser fentanilo, una droga sintética altamente peligrosa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Por qué el mercado no siguió creciendo sin límite?

Casi una década después de la irrupción del fentanilo, hay pocas pruebas de una expansión sistemática del mercado local. Las fuentes cercanas a la frontera norte consultadas por InSight Crime señalan que el crecimiento se ralentizó respecto a sus primeros años, aunque los riesgos no desaparecieron.

Varios factores explican esa contención. En los centros de tratamiento residencial visitados a lo largo de la frontera norte, entre el 80 y 90 por ciento de los pacientes ingresaron por consumo de metanfetamina, mientras que menos del 10 por ciento recibieron tratamiento por opioides, incluidos heroína y fentanilo. La preferencia histórica por los estimulantes frenó una migración masiva hacia el fentanilo.

Las muertes y emergencias médicas de los primeros años también generaron temor entre grupos de consumidores. Las experiencias directas con sobredosis llevaron a muchos a abandonar la sustancia o a preferir alternativas percibidas como menos riesgosas. Un paciente en un centro de tratamiento de Ciudad Juárez lo explicó a InSight Crime: “Ingresé en un centro de rehabilitación porque dos de mis familiares murieron por sobredosis de fentanilo, y yo también sufrí varias sobredosis”.

El papel de los grupos criminales en la trayectoria del mercado

El control de los grupos criminales sobre la distribución aparece como el factor determinante para entender por qué el mercado creció en algunas ciudades y permaneció contenido en otras. En ciertas zonas permiten la venta bajo condiciones controladas; en otras imponen restricciones explícitas o informales.

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En ciudades como Tijuana y Mexicali, el fentanilo ya forma parte de la rutina diaria de consumo. La tolerancia de los usuarios aumentó y la percepción de la droga evolucionó. Chávez, de Prevencasa, lo planteó con cautela: “Por ahora hemos logrado estabilizar la crisis del fentanilo. Pero el mercado sigue siendo impredecible, así que los riesgos no han desaparecido”.

Un consumidor de Tijuana que asiste a los servicios de Prevencasa añadió: “Creo que las sobredosis se han estabilizado, pero no porque haya menos fentanilo en las calles. La gente simplemente sabe cómo consumirlo de forma más segura”.

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