La planta que elimina el olor a cigarro en interiores y que sobrevive con poca luz

El interés científico por reducir los efectos del humo de cigarro en espacios cerrados ha puesto el foco en una planta capaz de absorber pequeñas cantidades de nicotina y benceno

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Primer plano de una planta de poto en maceta marrón sobre un estante de madera, vapor, mujer leyendo en sillón y otras plantas al fondo.
La lucha contra el olor persistente de cigarro ha llevado a muchos hogares a incorporar vegetación en sus espacios cerrados. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En medio de la búsqueda de soluciones naturales para combatir el olor a cigarro en interiores, el Epipremnum aureum—popularmente llamado poto— suele figurar entre las recomendaciones por su capacidad de sobrevivir con poca luz y absorber compuestos tóxicos.

La facilidad de cultivo y su bajo costo han contribuido a su popularidad en hogares y oficinas. Pero ante tanta expectativa, surge una duda clave:¿cuál es la eficacia real del poto para purificar el aire en espacios cerrados?

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El poto: resistencia y eficacia comprobada en el laboratorio

Las investigaciones impulsadas por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) concluyen que el humo de tabaco ambiental representa uno de los contaminantes domésticos más persistentes y peligrosos.

Este humo libera sustancias como la nicotina, el benceno y el formaldehído, que no solo afectan la salud respiratoria, sino que también impregnan los espacios con olores difíciles de erradicar.

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Frente a este desafío, el poto se posiciona como una de las pocas plantas capaces de absorber ciertos compuestos orgánicos volátiles (COV) en entornos cerrados.

El poto es una enredadera originaria del sudeste asiático, famosa por su resistencia a la sequía, su rápido crecimiento y su tolerancia tanto a la falta de luz solar directa como a la presencia de contaminantes.

En ensayos de laboratorio, como los publicados por el investigador S. Ghate, el poto demostró una notable tolerancia y capacidad de fitorremediación al asimilar hasta 0,865 partes por millón de nicotina en entornos controlados, sin mostrar signos de daño foliar gracias a la resistencia de su estructura botánica.

Imagen de Epipremnum aureum. Otras opciones: planta de interior, photos, purificación de aire, cuidados sencillos, enredadera. - (Imagen Ilustrativa Infobae)
El poto se posiciona como una de las pocas plantas capaces de absorber ciertos compuestos orgánicos volátiles (COV) en entornos cerrados. - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Fitorremediación: cómo funciona el proceso

La fitorremediación es el proceso por el cual las plantas vivas absorben, degradan o retienen contaminantes presentes en el aire, el agua o el suelo.

En el caso del humo de tabaco, el poto utiliza dos mecanismos principales: la absorción a través de sus hojas y la acción conjunta del sistema radicular con microorganismos simbióticos en el sustrato.

El sistema foliar del poto actúa como un filtro natural. Sus hojas, recubiertas de una fina capa cerosa, capturan partículas y vapores tóxicos, mientras que los estomas permiten la entrada de compuestos volátiles que la planta puede metabolizar o almacenar en sus tejidos.

Paralelamente, las raíces albergan comunidades bacterianas que degradan parte de los contaminantes, optimizando la descontaminación continua del ambiente.

Este proceso contribuye a la reducción de compuestos orgánicos como el benceno, un carcinógeno humano severo.

Asimismo, la actividad microbiana en el sustrato de la planta ayuda a mitigar la presencia de monóxido de carbono; ambas sustancias han sido señaladas por la OMS como agentes de alto riesgo para el desarrollo de enfermedades crónicas en interiores.

Adaptabilidad a la luz y recomendaciones de cultivo

A diferencia de otras especies vegetales que requieren abundante luz natural para sobrevivir, el poto mantiene su actividad metabólica en rangos lumínicos bajos, a partir de 270 lux, según los parámetros marcados en estudios botánicos avalados por la EPA.

Esto lo hace idóneo para ambientes interiores con luz artificial tenue o indirecta.

Para garantizar su eficacia, se recomienda colocar la planta en áreas donde reciba al menos unas horas de luz difusa al día.

No es necesario exponerla al sol directo, ya que puede tolerar perfectamente la penumbra.

Un aspecto esencial es evitar el exceso de riego y asegurarse de que el sustrato disponga de buen drenaje, previniendo así la pudrición de las raíces y promoviendo el desarrollo de bacterias benéficas.

Un mantenimiento semanal, que incluya la limpieza de las hojas con un paño húmedo, ayuda a mantener los estomas despejados y maximiza su capacidad de absorción de contaminantes.

Evidencia científica y limitaciones

Diversos estudios revisados por la American Lung Association y la EPA han destacado que, aunque el poto puede contribuir a la reducción de olores y toxinas, su alcance es limitado en interiores domésticos, espacios muy amplios o ante exposiciones masivas de humo de tabaco.

Organizaciones como la EPA, la OMS y la American Lung Association han especificado que su efecto purificador en ambientes domésticos reales es mínimo.

Para combatir el humo de cigarrillo en el hogar, la única medida verdaderamente eficaz es evitar fumar en interiores y ventilar adecuadamente.

Las plantas pueden ser un complemento decorativo y aportar beneficios mínimos, pero no reemplazan las recomendaciones de salud pública.

Las plantas como el poto deben considerarse un apoyo complementario, no una solución única.

Infografía con una planta poto, un cenicero con un cigarrillo humeando y diagramas sobre purificación del aire e iconos de la OMS y EPA.
Una infografía detalla las capacidades de la planta poto para purificar el humo de tabaco y las recomendaciones de la OMS y la EPA. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A pesar de la popularidad de las plantas de interior para mitigar olores y filtrar contaminantes, la evidencia disponible señala que su función es secundaria.

Si bien pueden aportar cierto beneficio en la reducción de compuestos nocivos, su efectividad está lejos de sustituir medidas clave como la ventilación y la restricción del consumo de tabaco en ambientes cerrados.

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