Entre felicidad y kilos de basura: así quedó Paseo de la Reforma tras victoria de México en el Mundial

La afición azteca se dio cita en la emblemática avenida del centro de la capital para celebrar el resultado del Tri en su segundo partido

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Ángel de la Independencia
(Foto: Néstor Hernández / Infobae)

El Ángel de la Independencia volvió a ser el epicentro de la catarsis colectiva mexicana. Tras el silbatazo final que consolidó una victoria crucial para la Selección Nacional ante su similar de Corea del Sur, el Paseo de la Reforma pasó de ser una de las avenidas más elegantes de América Latina a convertirse en una marea humana de camisetas verdes, banderas tricolores y cantos ensordecedores.

Sin embargo, cuando la euforia comenzó a disiparse entrada la madrugada, la postal del triunfo reveló su rostro más amargo: un descomunal rastro de deshechos que sepultó las jardineras y el asfalto bajo toneladas de basura.

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Las calles se llenaron de mexicanos felices y varias toneladas de desechos.
Las calles se llenaron de mexicanos felices y varias toneladas de desechos. (TW @laredcincoradio)

El éxtasis verde toma las calles

Desde tempranas horas, el ambiente en las inmediaciones de la glorieta del Ángel ya anticipaba una jornada histórica. Conforme los minutos avanzaban en el cronómetro y el resultado se tornaba favorable, el flujo de aficionados que descendía de los transportes públicos y de las colonias aledañas se volvió incontenible.

Al caer la noche, las autoridades capitalinas estimaban una asistencia que superaba las 45 mil personas congregadas a lo largo del corredor turístico, desde la glorieta de la Diana Cazadora hasta la avenida Juárez.

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El grito unísono de “¡Cielito Lindo!” y el estruendo de las cornetas ahogaron por completo el rugido habitual del tráfico citadino. Desconocidos se abrazaban, las familias se tomaban fotografías con el emblemático monumento de fondo y los vendedores ambulantes hacían su agosto ofreciendo desde espuma en aerosol hasta réplicas de plástico del trofeo.

Fue una auténtica fiesta de identidad nacional, un desahogo social necesario que demostró, una vez más, que el fútbol en México es mucho más que un simple deporte; es un tejido que une voluntades.

Las calles se llenaron de mexicanos felices y varias toneladas de desechos.
Las calles se llenaron de mexicanos felices y varias toneladas de desechos. (@Trineandolibros)

La resaca de la euforia: un mar de plástico y desatención

Sin embargo, la pasión desmedida volvió a carecer de civismo. A medida que los contingentes de aficionados comenzaban a retirarse para alcanzar las últimas corridas del Metro o abordar transportes por aplicación, el panorama festivo se transformó en un escenario de descuido ambiental alarmante.

Las icónicas jardineras de Paseo de la Reforma, recientemente intervenidas con flores de temporada, quedaron completamente aplastadas y sepultadas bajo miles de objetos desechables. Los carriles centrales y las banquetas compartidas por peatones y ciclistas se convirtieron en un tapete de:

  • Latas de cerveza y botellas de vidrio (muchas de ellas rotas, representando un peligro vial).
  • Envolturas de botanas, platos de unicel y bolsas de plástico.
  • Restos de comida rápida y colillas de cigarro acumuladas en las rejillas del alcantarillado.
  • Pancartas de cartón arrugadas y banderas de plástico de bajo costo abandonadas.

A pesar de que el Gobierno de la Ciudad de México había instalado contenedores temporales en puntos estratégicos, estos se vieron superados en las primeras dos horas del festejo. Ante la saturación, la respuesta generalizada de la multitud fue simplemente dejar los deshechos en el suelo, argumentando la falta de espacios vacíos para depositarlos.

Las calles se llenaron de mexicanos felices y varias toneladas de desechos.
Las calles se llenaron de mexicanos felices y varias toneladas de desechos. (TW @ovialcdmx)

El despliegue de limpieza a marchas forzadas

Para devolverle la dignidad a la emblemática avenida, la Secretaría de Obras y Servicios (SOBSE) activó un operativo de emergencia desde las 02:00 horas. Un ejército compuesto por más de 150 trabajadores de limpia, apoyados por barredoras mecánicas y camiones recolectores, trabajó a marchas forzadas bajo la luz de las luminarias públicas.

De acuerdo con los primeros reportes de las cuadrillas de limpieza, se recolectaron poco más de 40 toneladas de basura únicamente en el tramo que va de la glorieta de la Palma al inicio de la Alameda Central. Los trabajadores señalaron que la presencia de vidrios rotos y líquidos pegajosos retrasó las labores, obligándolos a realizar un lavado a presión sobre la cantera que rodea la escalinata del Ángel de la Independencia para evitar accidentes durante la mañana siguiente.

El contraste fue crudo: mientras los futbolistas celebraban en el vestidor y la afición dormía con la satisfacción del triunfo, decenas de trabajadores pasaron la madrugada barriendo los excesos de una celebración ajena. Las autoridades capitalinas hicieron un llamado enérgico a la población para que, en los próximos encuentros, los asistentes lleven consigo sus propios residuos o eviten el uso de plásticos de un solo uso durante los festejos callejeros.

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