Para qué sirve de verdad la manzanilla: los usos que sí tienen respaldo científico y los que son solo costumbre

La manzanilla es una de las plantas medicinales más usadas en el mundo, pero solo algunos de sus beneficios cuentan con respaldo científico

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Una ilustración detallada de una planta de manzanilla (Matricaria chamomilla) con flores, tallos y raíces, vista parcialmente a través de una lupa sostenida por una mano.
Considerada un remedio universal, la manzanilla solo es eficaz para algunos usos comprobados; distinguir evidencia de costumbre es esencial para evitar riesgos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La manzanilla, conocida científicamente como Matricaria recutita, ha sido protagonista de un recorrido milenario en la medicina tradicional y contemporánea gracias a su amplia variedad de aplicaciones.

Sin embargo, la diferencia entre lo que la ciencia respalda y lo que pertenece al terreno de la costumbre sigue siendo crucial para su uso seguro y efectivo.

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Hoy, organismos internacionales como los National Institutes of Health (NIH), la European Medicines Agency (EMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han establecido con claridad qué beneficios de la manzanilla son reales y cuáles deben considerarse mitos.

Usos clínicamente comprobados de la manzanilla

El respaldo científico de la manzanilla se concentra en intervenciones específicas.

La EMA sostiene que la eficacia de la manzanilla para tratar hinchazón abdominal, espasmos leves, flatulencia, ulceraciones bucales e irritaciones leves de la piel se basa en su uso tradicional durante más de 30 años.

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Los medicamentos a base de flor de manzanilla están autorizados sobre todo para adultos y adolescentes mayores de 12 años, aunque existen algunas formulaciones aptas para menores.

El organismo europeo subraya que, si los síntomas persisten después de una semana de tratamiento, es indispensable consultar a un profesional de la salud.

El uso previsto no requiere supervisión médica mientras se respeten las indicaciones y no se excedan las dosis habituales.

La EMA también incluye el uso de preparados de manzanilla como enjuagues bucales para aliviar inflamaciones leves de la boca y la garganta, así como para acelerar la cicatrización de heridas superficiales o calmar quemaduras solares y forúnculos pequeños.

Estas aplicaciones tienen respaldo en la literatura médica y en guías clínicas de estomatología que recomiendan colutorios y cremas con manzanilla para el tratamiento de la gingivitis y la estomatitis aftosa.

Las reacciones alérgicas pueden presentarse en personas sensibles a plantas de la familia Asteraceae. Estas reacciones, aunque poco frecuentes, pueden ser graves y llegar a cuadros de anafilaxia.

La EMA recomienda evitar cualquier forma de manzanilla en personas con antecedentes de alergia a margaritas, crisantemos u otras compuestas.

planta de manzanilla
La manzanilla tiene aval científico para aliviar molestias digestivas leves, inflamaciones bucales y pequeñas irritaciones cutáneas, según la EMA.

La evidencia clínica para otros usos es preliminar o insuficiente

Aunque la manzanilla se asocia en la cultura popular a la reducción del estrés, el alivio del insomnio y el tratamiento del cólico del lactante, las agencias regulatorias y organismos internacionales advierten que la evidencia es limitada o preliminar.

Los estudios clínicos sobre preparados combinados para el cólico infantil muestran una reducción en el tiempo de llanto, pero la EMA no respalda este uso como indicación formal, sino como tradición plausible.

El efecto ansiolítico de la manzanilla está relacionado con la apigenina, un flavonoide que actúa sobre los receptores GABA-A en el cerebro, según estudios incluidos en revisiones sistemáticas recientes.

Sin embargo, tanto la EMA como los National Institutes of Health (NIH) de Estados Unidos y la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideran que los datos no justifican su promoción como tratamiento de primera línea para ansiedad o insomnio crónico.

La evidencia sobre mejoría en síntomas depresivos es aún más débil y no permite recomendaciones clínicas.

Las revisiones sistemáticas sobre el uso de manzanilla en el manejo de la dismenorrea primaria y el apoyo al control glucémico en diabetes tipo 2 encuentran resultados positivos en algunos parámetros, como la reducción de dolor menstrual y la disminución de glucosa o hemoglobina glicosilada.

Sin embargo, estos efectos no cuentan con respaldo oficial de la EMA ni de la OMS como indicaciones aprobadas.

La manzanilla puede considerarse un complemento, nunca un sustituto de los tratamientos farmacológicos convencionales.

Usos tradicionales y mitos sin base científica

Existen prácticas populares que, aunque arraigadas, carecen de justificación clínica y pueden resultar peligrosas.

Uno de los mitos más extendidos es el uso de infusiones de manzanilla para tratar afecciones oculares.

Sociedades oftalmológicas recomiendan evitar esta práctica, ya que la aplicación de preparados caseros en los ojos puede provocar infecciones graves y reacciones alérgicas, debido a la pérdida de esterilidad y la presencia de alérgenos y partículas vegetales.

Preparación de té, uso medicinal, hogar, terapia herbal, tratamiento natural, calma, estrés, aroma terapéutico - (Imagen Ilustrativa Infobae)
El uso de manzanilla en los ojos es un mito peligroso: especialistas advierten que aplicar infusiones caseras puede causar infecciones graves y alergias oculares por contaminación y alérgenos. - (Imagen Ilustrativa Infobae)

El supuesto poder hipnótico de la manzanilla es otro ejemplo. Si bien los estudios han identificado un efecto ansiolítico que puede facilitar el inicio del sueño, la evidencia clínica demuestra que la manzanilla no prolonga el sueño ni mejora su eficiencia en personas con insomnio severo.

Su verdadero beneficio reside en disminuir la ansiedad previa al descanso, acortando el tiempo necesario para conciliar el sueño.

En la medicina popular latinoamericana, la manzanilla se emplea para tratar el “empacho”, un cuadro de malestar digestivo en niños.

Desde el punto de vista científico, la mejoría observada se explica por el efecto relajante y antiinflamatorio sobre el músculo liso intestinal, y no por una supuesta “despegadura” de alimentos en el tracto digestivo.

Precauciones, límites de seguridad y advertencias

El perfil de seguridad de la manzanilla es favorable cuando se emplea en dosis habituales y para las indicaciones respaldadas.

La EMA subraya que el principal riesgo está en las personas alérgicas a las compuestas, quienes pueden desarrollar reacciones desde leves hasta anafilaxia.

Los preparados concentrados o aceites esenciales están contraindicados en heridas extensas, infecciones agudas y pacientes con insuficiencia cardíaca.

Las posibles interacciones medicamentosas incluyen la alteración del metabolismo hepático de medicamentos como anticoagulantes, inmunosupresores, antidepresivos y psicofármacos, lo que puede aumentar el riesgo de toxicidad o hemorragias.

El efecto sedante de la manzanilla puede potenciarse si se combina con psicofármacos.

El uso durante el embarazo y la lactancia genera discrepancias entre fuentes. La base de datos e-lactancia considera la infusión de manzanilla de “riesgo muy bajo” en lactancia si se consume en cantidades habituales.

En contraste, la EMA recomienda evitar el uso de manzanilla durante el embarazo y la lactancia, sobre todo en presentaciones concentradas, por la falta de estudios clínicos amplios.

Infografía: usos clínicos y límites de la manzanilla. Muestra té, flores, tubos de ensayo, órganos, personas y símbolos de advertencia.
La manzanilla tiene usos clínicos validados por organismos de salud, pero muchas de sus aplicaciones populares carecen de evidencia científica y requieren precauciones, especialmente en casos de alergias o interacciones. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La manzanilla en el contexto actual: ciencia y costumbre

La valoración de la manzanilla por organismos internacionales se limita a su eficacia tradicional en trastornos digestivos leves, inflamaciones bucales y cutáneas.

Para otros usos, como la ansiedad, la dismenorrea, el cólico del lactante o la diabetes, la evidencia sigue en fase experimental y no justifica su promoción como tratamiento seguro o efectivo.

Las prácticas peligrosas, como la aplicación ocular, deben evitarse en todos los casos.

La integración de la fitoterapia basada en la evidencia exige prescribir formulaciones estandarizadas y supervisar posibles interacciones, sin ceder ante creencias o usos folclóricos.

La manzanilla es una herramienta botánica útil y segura cuando se respetan los límites que marcan la ciencia y la regulación.

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