Pérdida de vegetación aumenta riesgo de inundaciones y lluvias intensas en CDMX

Año con año, los habitantes de la Zona Metropolitana se ven afectados por esta problemática

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La pérdida acelerada de vegetación urbana en la Ciudad de México ha incrementado de forma significativa el riesgo de inundaciones y la frecuencia de lluvias intensas, advierten especialistas en sustentabilidad y manejo ambiental. El fenómeno, lejos de limitarse a un problema de drenaje insuficiente o de fallas en la infraestructura hidráulica, está estrechamente vinculado a transformaciones ambientales acumuladas durante décadas y a la expansión desmedida de superficies impermeables.

El Dr. José Alberto Lara Pulido, experto en sustentabilidad del Centro Transdisciplinar Universitario para la Sustentabilidad (CENTRUS) de la Universidad Iberoamericana, subraya que la disminución de árboles, áreas verdes y suelo natural de absorción ha modificado profundamente el comportamiento del agua en la capital.

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Estas superficies vegetales cumplen un papel esencial en la regulación de la temperatura, la humedad y la captación pluvial, mientras que el crecimiento de concreto y asfalto acelera el escurrimiento y sobrecarga los sistemas de drenaje.

Las previsiones meteorológicas para mayo de 2026 indican que persistirán lluvias fuertes, caída de granizo y actividad eléctrica en distintos puntos del Valle de México. Sin embargo, Lara Pulido advierte que, aunque la infraestructura hidráulica funcionara a su máxima capacidad, las inundaciones seguirían ocurriendo debido al volumen de agua que ahora desciende rápidamente sobre la ciudad, un fenómeno favorecido por la falta de superficies verdes y la presencia mayoritaria de suelos impermeables.

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El especialista de la Universidad Iberoamericana alertó que el crecimiento de vialidades y desarrollos urbanos cubiertos de concreto ha convertido a la capital en una vasta superficie donde el agua de lluvia ya no se infiltra al subsuelo, sino que se expulsa lo más rápido posible hacia el drenaje. Este cambio en la dinámica hidráulica provoca que enormes volúmenes de agua lleguen a las zonas bajas en menor tiempo, incrementando los riesgos de inundaciones y encharcamientos severos.

¿Por qué afecta tanto la falta de vegetación?

La urbanización descontrolada y la falta de áreas verdes han alterado el equilibrio hidrológico, facilitando la evaporación rápida del agua y favoreciendo la aparición de precipitaciones más intensas y frecuentes. Además, la desaparición de vegetación reduce significativamente el tiempo de absorción natural, impidiendo que el agua regenere los mantos freáticos y exacerbando la presión sobre la infraestructura existente.

Para académicos y especialistas en sustentabilidad, estos fenómenos reflejan la urgencia de replantear el modelo de desarrollo urbano. Proponen recuperar ecosistemas urbanos, ampliar áreas verdes, proteger zonas de conservación y adoptar modelos inspirados en ciudades que han aprendido a convivir con el agua mediante infraestructura verde, permitiendo la infiltración y almacenamiento natural.

Coinciden en que la solución no consiste únicamente en ampliar drenajes o construir más infraestructura gris, sino en restablecer el vínculo fundamental entre la ciudad y su entorno natural para mitigar el impacto de las lluvias extremas y reducir el riesgo de inundaciones.

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