Activista denuncia que aerolínea en el AIFA le niega abordar con máquina de diálisis, exige políticas de inclusión

Samara Martínez acusó que el personal de la aerolínea mostró falta de empatía para atender situaciones de discapacidad

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Máquina de diálisis portátil, maleta médica y sillas de espera grises en un aeropuerto vacío. Un cartel luminoso muestra un avión blanco con franjas verde y rojo.
Una máquina de diálisis portátil y una maleta médica ocupan una sala de espera vacía de aeropuerto, ilustrando las dificultades y la espera de pacientes con enfermedades crónicas para viajar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Samara Martínez, activista por los derechos humanos y paciente con falla renal, acusó que sufrió discriminación por parte de la aerolínea Viva Aerobús, luego de que se le impidió abordar con su máquina de diálisis en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).

En su cuenta de X, Martínez narró que el domingo pasado llegó a las 06:00 horas para comenzar el proceso para tomar un viaje de la Ciudad de México hacia Chihuahua.

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Destacó que compró su boleto con anticipación, llegó con tiempo de sobra e incluso pagó su equipaje extra para transportar sus pertenencias y la máquina de diálisis que requiere para su tratamiento.

Sin embargo, el personal de la aerolínea le negó su acceso al avión, argumentando que no existen protocolos para transportar el equipo médico. Aunque Martínez explicó su situación de salud y propuso alternativas, no recibió disposición para resolver el problema.

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Por ello, intentó contactar con atención al cliente, pero solo le ofrecen gestionar el caso por correo electrónico y no le reembolsan el monto pagado. Permaneció varada por varias horas en el aeropuerto, sin insumos suficientes para continuar su tratamiento y sin recursos inmediatos para adquirir otro vuelo.

Durante el incidente, Samara Martínez refirió que el personal de Viva Aerobús mostró desconocimiento y falta de empatía para atender situaciones de discapacidad.

Detalló que, pese a haber conversado previamente con la empresa para garantizar su acceso, ese día el personal desconocía los acuerdos y protocolos que, afirmó, ya deberían estar en marcha.

La activista denunció que un empleado le preguntó si transportaba órganos vivos en su maleta, refiriéndose a la máquina de diálisis. El gerente le reiteró que no podía abordar y se negó a brindarle el servicio por el que ya había pagado.

Martínez advirtió que la ausencia de protocolos y de conciencia sobre las necesidades de pacientes crónicos generó escenarios en los que se puso en riesgo la salud y la dignidad de las personas.

Después de permanecer horas en el aeropuerto, Samara Martínez buscó alternativas para regresar a Chihuahua. Ante la urgencia de su tratamiento y la falta de insumos médicos suficientes para quedarse en la Ciudad de México, adquirió un boleto con otra aerolínea por cerca de 11 mil pesos. El gasto incluyó vuelo, transporte y alimentos adicionales.

La activista señaló que el retraso y el trato recibido afectaron su salud física y emocional. Relató que llegó exhausta, sin haber dormido ni podido realizar la diálisis en condiciones adecuadas. Parte del medicamento que llevaba se arruinó por la falta de refrigeración y la duración del trayecto.

Martínez enfatizó que la falta de protocolos y empatía representó una barrera económica considerable y pudo poner en riesgo la vida de quienes dependen de equipos médicos para viajar.

Samara Martínez explicó que no era la primera vez que enfrentaba obstáculos para viajar con su máquina de diálisis.

Narró que en ocasiones previas, voló con Viva Aerobús, aunque siempre tras insistir para que le permitieran abordar con el equipo. Sostuvo que desde febrero mantuvo comunicación con la aerolínea para avanzar en la implementación de protocolos.

También refirió antecedentes con otras empresas, como Aeroméxico, donde en una ocasión le reembolsaron el costo del vuelo tras un incidente similar.

Sin embargo, consideró que la medida fue insuficiente, ya que el problema persiste y las aerolíneas no han generado cambios estructurales.

Martínez señaló que empresas extranjeras permiten el traslado de equipos médicos en cabina sin complicaciones y que, en México, la falta de procedimientos claros y la escasa capacitación agravaron la situación.

Explicó que existen regulaciones y artículos médicos que respaldan el derecho de los pacientes a viajar con el equipo necesario, pero en la práctica, las empresas no cumplen con estas disposiciones.

Samara Martínez hizo un llamado a la comunidad y a las autoridades para que las aerolíneas mexicanas reforzaran sus protocolos de atención a personas con discapacidad y enfermedades crónicas.

Sostuvo que su caso representaba a muchas otras personas que no cuentan con plataformas para visibilizar estas situaciones ni con recursos para afrontarlas.

Insistió en que la atención a pasajeros con necesidades médicas no debe limitarse a reembolsos, sino que requiere cambios en la capacitación del personal y conciencia sobre la importancia de la empatía.

Recordó que, aunque existen normas para transportar equipos médicos en cabina, las empresas no las aplican y los pacientes quedan desprotegidos.

Martínez alentó a sumar voces para que estos casos generen precedentes y transformaciones reales, subrayando que no todas las discapacidades son visibles. Reiteró la necesidad de difundir su experiencia para que ninguna persona tenga que elegir entre su salud y la posibilidad de viajar.

Al cierre de su testimonio, Samara Martínez agradeció el apoyo de personas solidarias durante su travesía y reiteró que continuaría promoviendo la defensa de los derechos de los pacientes en el transporte aéreo.

Señaló que la actuación de las aerolíneas y la respuesta de las autoridades marcarán el precedente necesario para evitar que situaciones similares se repitan.

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