Récord histórico: las pensiones ya absorben 28% del gasto del gobierno en 2026

El gasto en pensiones contributivas alcanzó su nivel más alto en el primer bimestre de este año

Guardar
Durante los primeros dos meses del año, los recursos destinados a jubilaciones y pensiones superaron cifras previas, absorbiendo una cuarta parte del presupuesto público, según información reciente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
Durante los primeros dos meses del año, los recursos destinados a jubilaciones y pensiones superaron cifras previas, absorbiendo una cuarta parte del presupuesto público, según información reciente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

El gasto del gobierno federal en pensiones contributivas alcanzó su nivel más alto en la historia durante los primeros dos meses de 2026. Con un pasivo de 291,487 millones de pesos, el monto creció 4.4% en términos reales respecto al mismo periodo de 2025 y acaparó el 28.2% de todo el gasto programable del gobierno, según cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Para dimensionar la magnitud del gasto: el gobierno destinó alrededor de 5,042 millones de pesos al día para cubrir pensiones y jubilaciones, una cifra que equivale a más de nueve veces lo que invirtió en infraestructura física durante el mismo periodo.

Es necesario tener en cuenta los documentos y requisitos para acceder a la Pensión Hombres Bienestar. Foto: X/@ClaraBrugadaM.
Foto: X/@ClaraBrugadaM.

¿Qué sistemas pensionarios pesan más en el presupuesto?

No todos los sistemas de pensiones representan el mismo costo para las finanzas públicas. De acuerdo con el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), la mayor carga recae sobre:

  • Ley 73 del IMSS: el sistema de reparto del Instituto Mexicano del Seguro Social es actualmente el de mayor peso presupuestal.
  • Pensión Universal para Adultos Mayores (PUAM): aunque es una pensión no contributiva y sus datos solo aparecen en informes trimestrales, representa el segundo mayor pasivo.
  • ISSSTE: el sistema de reparto de los trabajadores del Estado ocupa el tercer lugar en carga presupuestal.
  • Dependencias públicas: Pemex, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Luz y Fuerza del Centro (LyFC) también sostienen sistemas pensionarios con recursos públicos.

Cabe destacar que el dato del primer bimestre no incluye el gasto de la PUAM, lo que significa que la presión real sobre las finanzas públicas es aún mayor.

El tope a las “pensiones doradas”: ¿solución o parche?

En marzo pasado, el Congreso de la Unión aprobó una reforma constitucional impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum para limitar las pensiones de exfuncionarios de confianza en organismos como Pemex, CFE y LyFC. La medida surgió tras revelarse pensiones de hasta un millón de pesos mensuales en el caso de tres extrabajadores de LyFC.

Con la reforma, las pensiones del ex personal de confianza de esas entidades —y otras como Nafin, Bancomext y Banobras— quedarán topadas en 67,145 pesos mensuales, equivalente a la mitad del salario de la presidenta.

Aunque especialistas reconocieron la reforma como una medida justa, la mayoría coincidió en que no resuelve el problema de fondo: el creciente pasivo pensionario del país.

Según análisis oficiales, los pagos por retiro y jubilación aumentaron en los primeros meses del año, ubicándose por encima del gasto en infraestructura y evidenciando la creciente presión sobre el presupuesto gubernamental
Según análisis oficiales, los pagos por retiro y jubilación aumentaron en los primeros meses del año, ubicándose por encima del gasto en infraestructura y evidenciando la creciente presión sobre el presupuesto gubernamental

Una tendencia que no se detiene

En 2025, el gasto total en pensiones —tanto contributivas como no contributivas— superó por primera vez los 2 billones de pesos en un solo año. Las proyecciones indican que esta tendencia continuará en el corto y mediano plazo, impulsada por el envejecimiento progresivo de la población mexicana.

El récord del primer bimestre de 2026 no es un dato aislado: es la señal de una presión estructural que seguirá creciendo y que plantea uno de los mayores desafíos fiscales para las finanzas públicas de México en los próximos años.