El invento que revolucionó al mundo y la historia oculta detrás de la primera fotografía

Una placa casi oculta moviliza debates sobre la importancia de rescatar nuestros propios recuerdos familiares

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Joseph Nicéphore Niépce

La fotografía permanente más antigua que se conserva en el mundo, conocida como “Vista desde la ventana en Le Gras”, mantiene el interés entre coleccionistas e historiadores.

Según Juan Carlos Valdez Marín, director de la Fototeca Nacional del INAH, la ubicación de las planchas y placas heliográficas de Joseph Nicéphore Niépce representa para los apasionados del tema una búsqueda comparable al “santo grial”.

Valdez Marín precisó durante una charla emitida en la serie radiofónica “Somos nuestra memoria” del INAH que el invento de Niépce cambió la manera de narrar y preservar la historia humana.

Una fotografía antigua y descolorida que muestra una vista exterior borrosa, con edificios a los lados, un tejado en primer plano y un horizonte distante
Esta histórica fotografía, conocida como 'Vista desde la ventana en Le Gras', es la primera imagen permanente del mundo, capturada por Nicéphore Niépce alrededor de 1826-1827. (INAH)

Para el investigador, la fotografía permitió integrar una memoria visual colectiva, un modo totalmente nuevo de recordar y reconstruir el pasado.

La invención de la fotografía se atribuye a los experimentos de Niépce, quien en 1816 logró imágenes legibles, aunque efímeras, que denominó “puntos de vista”. Años después, perfeccionó su técnica utilizando diversos productos químicos y materiales hasta desarrollar la heliografía, o “escritura solar”.

El proceso: disolvía betún fotosensible en aceite de lavanda, lo aplicaba sobre una placa de peltre pulido y exponía la superficie mediante una cámara oscura. Según Valdez Marín, “las partes en las que incidió la luz sobre la placa endurecían el betún de Judea, y aquellas que no, eran solubles al aceite de lavanda con trementina; las lavaba con agua y obtenía una placa”.

Fotografía antigua en blanco y negro de tres personas sentadas. Un hombre con barba y traje oscuro en el centro, flanqueado por dos mujeres
Esta imagen histórica muestra a Benito Juárez, Margarita Maza y otra mujer, capturados en un retrato que se exhibe en el Museo de la Lealtad Republicana Casa Juárez.

El resultado fue una imagen que necesitó cerca de 8 horas de exposición, donde es posible distinguir los patios, árboles y dependencias exteriores del taller de Niépce. Tras varios experimentos con productos fotosensibles, logró fijar una imagen en una placa de peltre en 1826 o 1827 utilizando este proceso, lo que marcó el inicio de la memoria visual moderna.

La evolución del invento y sus pioneros

En 1829, Niépce se asoció con Louis-Jacques-Mandé Daguerre, quien después introdujo mejoras decisivas a la técnica y difundió el daguerrotipo a partir de 1839. Los seguidores de Niépce defendieron la autoría del heliógrafo como prueba de su contribución en el origen de la fotografía.

La histórica placa fue propiedad de diversos particulares durante los siglos XIX y XX hasta que fue adquirida en 1963 por el centro Harry Ransom, reconocido archivo de colecciones fotográficas, perteneciente a la Universidad de Texas, Estados Unidos, como parte de la Colección Gernsheim.

Fotografía sepia de un hombre sin cabeza sentado, sosteniendo un plato con una cabeza masculina en su regazo, vestido con traje y chaleco
Un hombre vestido con ropa de época se sienta en una silla, creando la ilusión óptica de que su cabeza está separada y colocada en un plato, un ejemplo de fotografía trucada de antaño.

Valdez Marín destacó también el aporte de Hercule Florence, inventor franco-brasileño que en 1833, año de la muerte de Niépce, obtuvo resultados comparables a los de Daguerre.

Sin embargo, “su aislamiento, pues trabajaba en una misión científica en la región del río Amazonas, no le permitió difundir su logro a gran escala”.

Florence desarrolló su método mediante papel emulsionado con sales de plata, técnica adoptada posteriormente por William Henry Fox Talbot hasta mediados del siglo XIX.

El valor documental y artístico de la fotografía

Durante la emisión de Radio INAH, el director de la Fototeca Nacional subrayó tanto las cualidades artísticas como las documentales de la fotografía. “Estas últimas permiten reconstruir procesos históricos, políticos, culturales, económicos o sociales”, afirmó Valdez Marín.

A diferencia de instituciones internacionales, la Fototeca Nacional de México fue creada en 1976 como un proyecto de Estado y se ha consolidado como referente en la defensa y conservación de la memoria fotográfica de México e Iberoamérica. Su acervo comprende imágenes desde 1845 hasta la actualidad, con más de 1.220.000 bienes culturales fotográficos, que abarcan microfilm y grandes formatos.

Valdez Marín invitó a salvaguardar los álbumes familiares, considerándolos registros de generaciones que se han encontrado y reencontrado a través de las imágenes: “Lamentablemente, son los que más perdemos. Antes eran elementos de cohesión familiar, pero ahora se les desecha o, en el mejor de los casos, llegan a los mercados de pulgas”.

El director del acervo fotográfico alertó sobre la fragilidad de la memoria digital al señalar que “se tiran billones de imágenes digitales a diario, pero son efímeras” y que esto ha dado paso a la “generación sin memoria”. Propuso fomentar mayor selectividad en lo que registramos y, cuando sea posible, imprimir dichos recuerdos.