Quién fue Melchor Peredo, el alumno de Orozco y Rivera que revolucionó el arte en México

Melchor Peredo falleció a los 99 años en Xalapa, siendo recordado como uno de los últimos íconos y defensores del muralismo mexicano

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Un pintor que combinó creatividad y compromiso político para mantener vigente la voz colectiva frente al mercado globalizado. | (Crédito: Infobae México)
Un pintor que combinó creatividad y compromiso político para mantener vigente la voz colectiva frente al mercado globalizado. | (Crédito: Infobae México)

Melchor Peredo, nacido en 1927 en la Ciudad de México, fue uno de los exponentes destacados del muralismo mexicano surgido tras la Revolución de 1910.

Influenciado por la época muralista, integró en sus obras la denuncia social, la sátira y la representación de las condiciones de explotación de los trabajadores. Referentes como David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y Diego Rivera marcaron su formación artística, y su obra, exhibida en edificios públicos, evidenció la continuidad del legado de estos maestros.

El muralismo, impulsado por figuras como José Vasconcelos y Álvaro Obregón, buscó desde sus orígenes un arte monumental, educativo y social, promoviendo la recuperación de técnicas tradicionales y consolidando su influencia internacional.

Identidad, memoria y compromiso social en la obra de <b>Peredo</b>

Los murales de Melchor Peredo narran la historia de México, exaltando la lucha de indígenas, campesinos y obreros, y recuperando motivos de culturas originarias. A través de su obra, denunció la marginación y el deterioro de los murales, reflejo del desinterés institucional por el patrimonio cultural.

En Veracruz, donde se desempeñó como docente, promovió la transmisión de conocimientos técnicos y sociales a nuevas generaciones.

Fotografía de archivo del 14 de abril de 2019 que muestra al artista mexicano Melchor Peredo García mostrando uno de sus murales en Veracruz (México). EFE/Miguel Victoria
Fotografía de archivo del 14 de abril de 2019 que muestra al artista mexicano Melchor Peredo García mostrando uno de sus murales en Veracruz (México). EFE/Miguel Victoria

Su libro Los muros tienen la palabra, que reúne artículos publicados en el Diario de Xalapa, explora la historia, técnicas y protagonistas del muralismo, analizando su vínculo con el compromiso político y social, así como los retos y dilemas del movimiento.

Defensa del arte público y crítica al mercado globalizado

Peredo subrayó el compromiso político e internacionalista del muralismo, documentando la represión sufrida por los artistas y la influencia del movimiento más allá de México.

Criticó la especulación del mercado del arte contemporáneo y la marginación de los valores sociales, señalando el desplazamiento de los artistas comprometidos por la mercantilización y la superficialidad del arte globalizado. S

us relatos incluyen retratos de artistas, restauradores y comunidades indígenas, así como historias de resistencia popular y espacios alternativos de formación artística.

Innovación técnica y reinterpretación histórica

Reconocido por su maestría en la pintura al fresco, Peredo empleó cañas de bambú de gran tamaño y andamios para realizar sus murales.

En 2018 creó seis murales portátiles sobre la llegada de los españoles a América, donde reinterpretó a figuras históricas como Hernán Cortés, La Malinche y Moctezuma, alejándose de los estereotipos tradicionales y reivindicando la figura de la mujer indígena.

Era una mujer de origen azteca y posteriormente su nombre paso a Malinche por los españoles.
Una mujer que pasó a la historia Crédito: Wikimedia Commons/Jujomx

Su legado comprende al menos 25 murales, incluyendo seis en la Universidad de París XII y paneles en instituciones de Estados Unidos.

Últimos años y vigencia del muralismo

A los 99 años, Melchor Peredo falleció en Xalapa, Veracruz, ciudad donde residía.

Su pareja, Lourdes Hernández Quiñones, anunció su muerte y lo despidió destacando su vocación muralista. Peredo, considerado uno de los últimos íconos del muralismo mexicano, defendió hasta el final la vigencia del movimiento.

Ante la pregunta sobre la posible extinción del muralismo, respondió: “Mientras no esté muerto yo, no está muerto el muralismo”.