¿Tienes la presión arterial alta? Estos son los alimentos que debes evitar o limitar para no correr riesgos

Esta condición puede desarrollar problemas graves de salud, como enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular

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Las instituciones de salud registran
Las instituciones de salud registran un aumento en el diagnóstico de presión arterial alta después de las fiestas, situación asociada a cambios en los hábitos alimenticios y al abandono temporal de las rutinas de autocuidado - crédito iStock

La presión arterial alta, también conocida como hipertensión, afecta a una gran cantidad de los adultos en todo el mundo.

Esta condición puede desarrollar problemas graves de salud, como enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular, si no se controla adecuadamente.

Uno de los factores clave en su manejo es la dieta, ya que ciertos alimentos pueden favorecer el aumento de la presión sanguínea. De acuerdo con la información revisada médicamente por Jerlyn Jones y publicada por Healthlinelos alimentos ricos en sal, azúcares y grasas saturadas figuran entre los principales contribuyentes al incremento de la presión arterial.

Qué recomienda la Asociación Americana del Corazón

La Asociación Americana del Corazón (AHA) recomienda un patrón alimentario que priorice el consumo de frutas, vegetales, proteínas magras y granos integrales.

Además, sugiere limitar alimentos como la carne roja y todo producto que aporte cantidades elevadas de sal (sodio). Según la AHA, seguir una dieta saludable para el corazón puede ayudar a alcanzar y mantener cifras de presión arterial adecuadas.

Qué recomienda la Asociación Americana
Qué recomienda la Asociación Americana del Corazón (Freepik)

Uno de los planes alimentarios recomendados es la dieta DASH (siglas de “Dietary Approaches to Stop Hypertension”), que surgió en la década de 1990 como una estrategia para detener la hipertensión. Este régimen enfatiza una ingesta elevada de potasio (4.700 mg diarios) y una reducción significativa del sodio, lo que ha demostrado eficacia tanto en personas con hipertensión como en quienes no presentan esta condición.

Alimentos que deben ser evitados o limitados

Healthline detalla una lista de alimentos e ingredientes cuyo consumo puede dificultar el control de la presión arterial. A continuación, se segmentan los principales grupos:

Sal y alimentos altos en sodio

La sal de mesa contiene cerca de un 40% de sodio, mineral que influye directamente en el equilibrio de los fluidos en la sangre y puede elevar la presión arterial cuando se consume en exceso. La AHA establece un límite máximo de 2.300 miligramos de sodio diarios, equivalente a una cucharadita de sal.

El mayor aporte de sodio en la dieta de los estadounidenses no proviene del salero, sino de alimentos envasados y procesados. Se identifican como los “seis salados” a:

  • Panes y bollos
  • Pizza
  • Sándwiches
  • Embutidos y carnes curadas
  • Sopas
  • Burritos y tacos

Estos alimentos pueden contener cantidades ocultas y elevadas de sodio, lo que incrementa el riesgo de hipertensión.

Alimentos que deben ser evitados
Alimentos que deben ser evitados o limitados (Imagen Ilustrativa Infobae)

Embutidos y carnes procesadas

Los embutidos y carnes procesadas suelen incorporar grandes cantidades de sal durante su fabricación. Según la base de datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA)dos rebanadas de mortadela pueden aportar 910 mg de sodio, mientras que una salchicha contiene 567 mg. A esto se suma el sodio aportado por el pan, el queso y otros acompañamientos, lo que convierte a un sándwich en un alimento potencialmente problemático.

Pizza congelada

La pizza congelada combina ingredientes con alto contenido de sodio, azúcar y grasas saturadas. Por ejemplo, una pizza de pepperoni de 12 pulgadas puede aportar 3.140 mg de sodio, superando ampliamente el límite diario recomendado. Se sugiere optar por versiones caseras, con masa y queso bajos en sodio y vegetales frescos.

Encurtidos y alimentos en conserva

La salmuera utilizada para conservar encurtidos y verduras enlatadas adiciona grandes cantidades de sodio a estos productos. Un pepino pequeño en vinagre puede contener 448 mg de sodio. Existen versiones reducidas en sodio, pero siempre conviene revisar las etiquetas.

Sopas y productos de tomate enlatados

Las sopas enlatadas y caldos comerciales pueden contener hasta 2.140 mg de sodio en una sola lata. Del mismo modo, las salsas de tomate para pasta y los jugos de tomate suelen ser ricos en sodio. Una taza de jugo de tomate puede aportar 615 mg.

La Profeco recomendó consultar información
La Profeco recomendó consultar información nutrimental de sopas instantáneas Foto: Pixabay

Azúcares y grasas: el doble desafío

El azúcar añadido también contribuye al aumento de la presión arterial, ya sea por su impacto en el peso corporal o por efectos directos sobre la salud vascular. La AHA recomienda limitar los azúcares añadidos a 25 gramos diarios para mujeres y 36 gramos para hombres.

En cuanto a las grasas trans y saturadas, presentes en muchos alimentos procesados, estos lípidos favorecen el aumento del colesterol LDL (“malo”), mientras disminuyen el HDL (“bueno”), lo que se asocia a un mayor riesgo de hipertensión, enfermedad cardíaca y diabetes tipo 2. Las grasas saturadas predominan en productos como la mantequilla, la leche entera, la carne roja y la piel de gallina.

El alcohol y su efecto en la presión arterial

El consumo excesivo de alcohol puede incrementar la presión arterial y dificultar el efecto de los medicamentos antihipertensivos. Además, muchas bebidas alcohólicas incluyen altas cantidades de azúcar y calorías, lo que puede favorecer el sobrepeso, un factor de riesgo adicional.

La AHA recomienda no superar dos consumiciones diarias en hombres y una en mujeres. En personas con hipertensión, reducir el consumo de alcohol ha mostrado un efecto positivo en el control de la presión arterial.

Alternativas y consejos para una dieta saludable

Entre las estrategias para reducir la presión arterial:

  • Preferir frutas y vegetales frescos sobre los productos procesados.
  • Utilizar productos lácteos bajos en grasa.
  • Elegir proteínas magras, como el pollo sin piel o el pescado.
  • Sustituir las grasas animales por aceites vegetales, nueces o aguacate.
  • Preparar las comidas en casa para controlar la cantidad de sal y azúcar añadidas.

Con cambios específicos en la dieta y el estilo de vida, es posible reducir el riesgo de complicaciones asociadas a la hipertensión y mejorar la salud cardiovascular a largo plazo.