Trump amplía visas agrícolas para trabajadores extranjeros pero endurece políticas de deportación, reporta The New York Times

Mientras crece la demanda de mano de obra mexicana en el campo, los recortes salariales y la incertidumbre migratoria complican el escenario para miles de familias trabajadoras

Guardar
Las políticas migratorias restrictivas han provocado escasez de mano de obra agrícola en Estados Unidos, lo que llevó a la expansión del programa de visas H-2A para trabajadores extranjeros, principalmente mexicanos. (Infobae-Itzallana)
Las políticas migratorias restrictivas han provocado escasez de mano de obra agrícola en Estados Unidos, lo que llevó a la expansión del programa de visas H-2A para trabajadores extranjeros, principalmente mexicanos. (Infobae-Itzallana)

Las políticas migratorias del presidente Donald Trump prometieron una “fuerza laboral 100% estadounidense”. La realidad del campo estadounidense apunta en otra dirección: ante la escasez de trabajadores agrícolas provocada en parte por sus propias redadas, la administración está facilitando y abaratando la contratación de trabajadores extranjeros temporales, la mayoría de ellos mexicanos.

El mecanismo es el programa de visas H-2A, diseñado para cubrir empleos agrícolas de temporada. En las últimas dos décadas, los puestos certificados bajo este esquema pasaron de 50 mil en 2005 a casi 400mil en 2025. Los trabajadores mexicanos representan la gran mayoría de ese flujo.

Las redadas que vaciaron los campos

Una encuesta reciente de la Oficina Agrícola de California y la Universidad Estatal de Michigan reveló que más del 14% de los agricultores reportó escasez de mano de obra directamente relacionada con las redadas y la ansiedad generada por el endurecimiento migratorio. En cultivos intensivos como frutas y verduras, esa cifra alcanzó casi el 20%.

El propio Departamento de Trabajo estadounidense reconoció el problema y la dificultades que se presentan para encontrar trabajadores: la paralización de la entrada de migrantes indocumentados, combinada con la falta de mano de obra legal disponible, genera trastornos en los costos de producción y amenaza la estabilidad del suministro de alimentos, afectando principalmente a los consumidores estadounidense.

Agricultor - México
Un productor mexicano temporario trabaja en plantaciones de jitomate en Estados Unidos bajo el programa H-2A, enfrentando recortes salariales y condiciones laborales inciertas.(EFE/Archivo)

El costo para los trabajadores mexicanos

Los cambios al programa H-2A no solo amplían el flujo de visas, sino que recortan salarios. Según estimaciones, las tarifas por hora bajaron entre 1 y 7 dólares dependiendo del estado. El Instituto de Política Económica calculó que los recortes representan una reducción de 2,000 millones de dólares anuales en los salarios de trabajadores temporales.

Una entrevista realizada por The New York Times narró la experiencia de María, una trabajadora agrícola mexicana en Idaho con casi tres décadas de experiencia, lo vive en carne propia: su salario podría bajar de 17 a 11 dólares por hora. Para compensar las horas perdidas ya recurre a vender tamales. Su hijo estadounidense de 17 años ni siquiera pudo conseguir trabajo en el campo: le dijeron que ya no necesitaban adolescentes con tantos trabajadores H-2A disponibles.

Tres agricultores esparcen ceniza volcánica entre hileras de vides y cítricos. El volcán Etna, cubierto de nieve y nubes, se alza al fondo.
Filas de cultivos en California muestran el impacto de la escasez de trabajadores estadounidenses, situación que ha incrementado la contratación de jornaleros mexicanos para sostener la producción agrícola. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Qué significa esto para México?

El debate tiene implicaciones directas para los miles de mexicanos que cada año tramitan visas H-2A o trabajan de forma indocumentada en el campo estadounidense. Por un lado, el programa se expande y ofrece una vía legal de empleo. Por el otro, los salarios bajan, las condiciones se precariza y la dependencia de un sistema que puede cambiar con cada administración se profundiza.

Como señaló un economista de la Universidad de California, Davis: reducir salarios no traerá más estadounidenses al campo. Solo hará que los agricultores dependan más de trabajadores temporales, mecanización e importaciones.