Cuáles son los efectos de comer pan y tortillas en personas que padecen hígado graso

Los productos derivados de harinas refinadas presentan un alto índice glucémico

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Tortillas de harina en una
Tortillas de harina en una cocina iluminada por la tarde - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Especialistas en México y en el ámbito internacional advierten que el consumo de pan blanco y tortillas elaboradas con harinas refinadas puede empeorar las condiciones de quienes tienen hígado graso.

Según la información reunida por Centro Médico ABC y respaldada por análisis de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), los productos derivados de harinas refinadas, como el pan blanco, las galletas y las tortillas de harina de trigo, presentan un alto índice glucémico.

Esto significa que elevan rápidamente los niveles de glucosa en sangre, lo que a su vez estimula una mayor secreción de insulina y favorece el almacenamiento de grasa en el hígado.

La acumulación de grasa hepática puede desencadenar inflamación, resistencia a la insulina y, en etapas avanzadas, fibrosis o cirrosis.

La Facultad de Medicina de la UNAM coincide en que la presencia de carbohidratos refinados en la dieta mexicana representa un factor de riesgo importante para la progresión de la enfermedad hepática grasa no alcohólica, una de las patologías crónicas más frecuentes.

Sabores tradicionales: un irresistible sandwich
Sabores tradicionales: un irresistible sandwich de jamón en su fresco pan blanco. Una muestra de la delicia cotidiana que combina simplicidad y sabor. - (Imagen ilustrativa Infobae)

Efectos negativos de pan blanco y tortillas de harina refinada

Las consecuencias principales del consumo de pan blanco y tortillas de harina refinada en personas con hígado graso incluyen:

  • Aumento de grasa en el hígado: Estos productos se transforman con rapidez en azúcar en el organismo, lo que causa picos de insulina y promueve la acumulación de grasa en las células hepáticas.
  • Inflamación y riesgo de fibrosis: El consumo regular de harinas refinadas incrementa la inflamación y puede favorecer la aparición de fibrosis hepática, que es la antesala de la cirrosis.
  • Déficit de fibra: Al carecer de fibra, estos alimentos se digieren rápido, elevando el riesgo de resistencia a la insulina, un proceso relacionado con la progresión del hígado graso.

El exceso de carbohidratos simples y grasas saturadas en la dieta mexicana se asocia a tasas altas de obesidad y enfermedades metabólicas, condiciones que están directamente vinculadas con el desarrollo y avance del hígado graso.

Alternativas: pan integral y tortillas de maíz

Tanto la UNAM como el Centro Médico ABC sugieren reemplazar el pan blanco y las tortillas de harina refinada por opciones integrales o de maíz nixtamalizado. Los beneficios de estos cambios incluyen:

Alternativas: pan integral y tortillas
Alternativas: pan integral y tortillas de maíz (RS)
  • Mayor aporte de fibra: El pan integral y las tortillas de maíz contienen fibra, la cual ayuda a regular los niveles de glucosa y favorece la salud digestiva. La fibra también contribuye a reducir la absorción de colesterol y a controlar el peso.
  • Menor impacto glucémico: Estos alimentos provocan aumentos más suaves de glucosa en sangre respecto a sus versiones refinadas, lo que disminuye el riesgo de acumulación de grasa en el hígado.
  • Mejor control del apetito: La fibra aporta sensación de saciedad, lo que puede ayudar a moderar el consumo calórico total.

Aunque la versión integral de pan o tortillas es preferible, el consumo debe mantenerse moderado. La cantidad recomendada depende de las necesidades energéticas individuales y del grado de avance de la enfermedad hepática.

Recomendaciones para personas con hígado graso

Entre las principales sugerencias de los especialistas para quienes presentan hígado graso figuran:

  1. Limitar el consumo de pan blanco, bollería y tortillas de harina de trigo blanca.
  2. Preferir pan integral y tortillas de maíz nixtamalizado, procurando que sean elaborados sin grasas añadidas ni azúcares.
  3. Mantener un consumo moderado incluso de los productos integrales, ya que el exceso de calorías, aun provenientes de fuentes saludables, puede dificultar la recuperación del hígado.
  4. Acompañar estos cambios con la reducción de grasas saturadas y trans, presentes en embutidos, frituras y comida rápida, que también afectan la salud hepática.

El tratamiento más efectivo para el hígado graso sigue siendo la modificación de los hábitos alimentarios y el control de peso. La supervisión médica y el acompañamiento nutricional para establecer una dieta personalizada.

Recomendaciones para personas con hígado
Recomendaciones para personas con hígado graso (Imagen Ilustrativa Infobae)

Contexto y cifras en México

Según datos recopilados por la UNAM, la prevalencia de hígado graso en México se vincula con el aumento del sobrepeso, la obesidad y el consumo elevado de carbohidratos refinados y azúcares simples.

La enfermedad afecta a una proporción importante de la población adulta y ha incrementado su incidencia en las últimas décadas.

El Centro Médico ABC puntualiza que los cambios en la dieta mexicana, con mayor presencia de alimentos ultraprocesados y bajas cantidades de fibra, han favorecido la aparición de enfermedades metabólicas y hepáticas.