Qué tan cercanos son los adolescentes a la cultura, según la UNAM

La institución hizo un análisis generacional en sus planteles de Prepa y CCH

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Las restricciones de horarios y
Las restricciones de horarios y la falta de difusión limitan el acceso a actividades culturales para muchos estudiantes CRÉDITO: (FB/ENP2unam)

Las juventudes de la UNAM se consideran flexibles, autónomas y prácticas, según el informe Cultura, ¿qué es, dónde vive y cómo se consume?

Dicho análisis fue elaborado por la UNAM y Bitácora Social, analiza cómo cerca de 3 mil estudiantes de bachillerato de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) y el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) se relacionan con la cultura en su día a día.

Batallas de freestyle y círculos
Batallas de freestyle y círculos de lectura emergen como alternativas culturales en el turno vespertino de la preparatoria(Foto: Cuartoscuro)

Los jóvenes describen la cultura como una experiencia híbrida, que combina tradiciones, autoexpresión y entornos digitales, aunque enfrentan obstáculos para integrarla plenamente en su vida académica.

Voces juveniles y metodología centrada en la experiencia

El equipo de Bitácora Social aplicó cuestionarios digitales, observación etnográfica y entrevistas en profundidad a estudiantes y docentes.

Este enfoque permitió captar la relación entre estudiantes y cultura desde su cotidianidad, priorizando sus propias voces y perspectivas.

El espacio universitario se visualiza como un escenario activo de creación y resignificación cultural, más allá del consumo de contenidos prefijados.

Autopercepción: flexibilidad, autonomía y autoexpresión

Estudiantes de la UNAM participan
Estudiantes de la UNAM participan en actividades culturales autogestivas en los espacios abiertos de su plantel FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO.COM

Construyen su identidad desde la socialización y el intercambio con pares en entornos digitales y presenciales.

La conectividad permanente y la diversidad de referentes favorecen la autoexpresión, la colaboración y la crítica.

El espacio digital se reconoce como un entorno constante de interacción, creación y ruptura de jerarquías tradicionales.

“No creo que la cultura solo sea el arte clásico, también es lo que consumimos y lo que nos emociona”, Ximena, ENP 5.

¿Qué significa cultura para los adolescentes?

Según el cuestionario de Bitácora Social, la cultura se asocia principalmente con:

La oferta cultural institucional se
La oferta cultural institucional se percibe lejana por algunos jóvenes, quienes buscan resignificarla desde su experiencia diaria (Cuartoscuro/Adriana Álvarez)
  • tradición y costumbres (26%)
  • identidad y comunidad (26%)
  • expresión artística y creativa (19,58%)
  • conocimiento y educación (13,10%)
  • historia y legado (6,59%)
  • expresión individual (5,30%)
  • identidad personal (3,07%)

En el CCH existe una visión más exploratoria y creativa de la cultura.

Se reconoce como una red de valores, prácticas sociales y símbolos colectivos, aunque persiste la duda sobre qué prácticas pueden considerarse realmente culturales bajo el enfoque institucional.

Distancia y tensiones: la “alta cultura” y la oferta institucional

El análisis revela que los estudiantes perciben las manifestaciones de “alta cultura” como distantes o elitistas, debido a una oferta institucional rígida y poco flexible.

Esta percepción se refuerza cuando la cultura universitaria se asocia con un patrimonio intelectual y formal, alejado de las necesidades y realidades cotidianas de los jóvenes.

“Para muchos, la cultura sigue siendo algo distante, algo que pertenece a las élites o a los académicos. Nos enseñan que es importante, pero no nos muestran cómo aplicarla en nuestra vida”, Valeria, CCH Vallejo.

Cultura resignificada: intereses personales y autogestión

El alumnado suma actividades como grupos de baile, videojuegos, calaveritas literarias o discusiones sobre cine contemporáneo a sus prácticas culturales.

El tiempo libre se transforma
El tiempo libre se transforma en oportunidad de creatividad y socialización entre las juventudes universitarias CRÉDITO: X/Gposiadeoficial

El tiempo libre es visto como oportunidad de autogestión, creatividad y socialización, aunque el acceso suele estar restringido por horarios, transporte, restricciones familiares y poca difusión de la oferta.

Desigualdades en el acceso y modelos educativos

El estudio documenta diferencias entre planteles, turnos y modelos educativos.

El turno matutino ofrece más actividades programadas, mientras el vespertino depende de iniciativas autogestivas, como círculos de lectura o batallas de freestyle.

El alumnado demanda mayor participación
El alumnado demanda mayor participación en la definición de la agenda cultural de la UNAM (Cuartoscuro/Adriana Álvarez)

Esta situación refuerza la percepción de exclusión en ciertos grupos estudiantiles.

“Sentimos que nos toca lo que sobró o que tenemos que inventarnos nuestra propia forma de vivir la cultura”, Eder, ENP 9.

Espacios institucionales: obstáculos y participación limitada

Auditorios y bibliotecas suelen estar controlados por la agenda académica, lo que limita la integración de propuestas más horizontales y diversas.

La participación estudiantil rara vez se considera en la definición o producción de actividades culturales.

“Siento que en la escuela hay dos tipos de cultura: la que te presentan en los carteles y la que realmente vivimos”, Sayra, CCH Sur.

La diversidad de referentes culturales
La diversidad de referentes culturales caracteriza a una generación marcada por la apertura y la autoexpresión (Captura de pantalla: Google Maps)

Contrastes entre la ENP y el CCH

En la ENP la cultura está más programada y supervisada; en el CCH predomina la flexibilidad, pero la dispersión y la comunicación limitada reducen el impacto de las propuestas.

La autogestión es valorada, aunque la falta de estructura dificulta la continuidad de las iniciativas.

Propuestas y retos: flexibilidad, inclusión y nuevas estrategias

Estudiantes y docentes demandan mayor flexibilidad en tiempos y formatos, diversificación de disciplinas e inclusión de culturas emergentes.

Destacan la necesidad de mejorar la difusión de actividades culturales, usando redes sociales y los canales habituales de comunicación juvenil.

“La oferta cultural en la UNAM es muy rica, pero la difusión es su punto débil”, José, difusión cultural ENP 5.

Hacia una cultura transversal, cotidiana y co-construida

El estudio de la UNAM y Bitácora Social concluye que urge dejar atrás el modelo vertical y rígido de programación cultural.

Se propone abrir aulas y espacios para la experimentación, descentralizar la difusión y fortalecer iniciativas autogestivas, integrando la cultura como parte esencial de la vida diaria universitaria.

“Los estudiantes deben tener un papel activo en la construcción cultural”, Rocío, docente CCH Sur.