Historia y origen del Niño Dios gigante de Iztapalapa

Cuando la figura monumental se exhibe miles de personas acuden para contemplarla imagen

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Cuando la figura monumental se
Cuando la figura monumental se exhibe miles de personas acuden para contemplarla imagen. (FOTO: GRACIELA LÓPEZ/CUARTOSCURO.COM)

La alcaldía de Iztapalapa, ubicada al oriente de la Ciudad de México, alberga una figura monumental que ha captado la atención de fieles y visitantes. Se trata del Niño Dios gigante, una representación de Jesucristo en su etapa infantil que se ha convertido en un referente local y nacional. La escultura fue creada en 2013 por artesanos de la demarcación con apoyo de la familia Gómez Resendis y artesanos de Nezahualcóyotl.

La iniciativa de construir este monumento nació de la comunidad católica del barrio de San Juanico Nextipac, quienes buscaban rendir homenaje a la devoción popular y atraer a peregrinos. El proyecto contó con el apoyo de autoridades locales y artistas, quienes diseñaron una imagen que no solo destaca por su tamaño, sino también por los detalles en su confección.

Para vestirlo se emplean cerca
Para vestirlo se emplean cerca de 50 metros de tela, confeccionados por artesanos especializados. (Foto: EFE)

Cuánto mide y de qué está hecho el Niño Dios gigante de Iztapalapa

El Niño Dios gigante de Iztapalapa alcanza una altura de 5 metros de largo y 2.5 metros de ancho, lo que lo convierte en la figura infantil de Jesucristo más grande del mundo. Su peso aproximado es de 600 kilogramos y está elaborado con materiales resistentes que garantizan su estabilidad y conservación a lo largo del tiempo. La escultura fue ensamblada en el interior del templo de la Parroquia de la Epifanía del Señor, donde permanece expuesta durante todo el año.

La magnitud de esta obra ha generado comparaciones con otras representaciones religiosas a nivel internacional, aunque ninguna iguala sus dimensiones en la categoría de imágenes infantiles. El proceso de fabricación incluyó la colaboración de escultores y artesanos, quienes emplearon técnicas modernas para asegurar un acabado fiel a la iconografía tradicional católica.

Esta figura está elaborado con un armazón de malla metálica, recubierto con arena sílica, pasta cerámica y espuma de poliuretano, lo que le da una apariencia similar a la madera. Sus ojos son de cristal, detalle que aporta realismo a la escultura. Para vestirlo se emplean cerca de 50 metros de tela, confeccionados por artesanos especializados. Habitualmente, la figura monumental se exhibe ocasionalmente la Macroplaza del Jardín Cuitláhuac, en Iztapalapa, aunque es trasladada a otros puntos destacados de la Ciudad de México, antes de regresar a su sitio original.

En ocasiones especiales, el Niño
En ocasiones especiales, el Niño Dios gigante es trasladado a diferentes puntos de la Ciudad de México.

La presencia del Niño Dios gigante ha fortalecido la identidad del barrio y ha impulsado una nueva dinámica turística y religiosa en la zona. Año tras año, miles de personas acuden para contemplar la imagen, dejando ofrendas y participando en rituales de agradecimiento. El monumento representa la unión de la fe, el arte y la tradición popular en el corazón de una de las demarcaciones más pobladas de la capital mexicana.

El récord que ostenta la escultura ha sido motivo de orgullo para los habitantes de Iztapalapa, quienes ven en ella un símbolo de perseverancia y devoción. Las dimensiones y el impacto social del Niño Dios gigante lo han posicionado como una de las imágenes religiosas más emblemáticas del país.