Un microsismo es un sismo de baja magnitud, generalmente menor a 3.5 grados en la escala de Richter.
Estos movimientos suelen ser imperceptibles para la mayoría de la población y rara vez provocan daños en estructuras o infraestructuras.
Los microsismos forman parte de la actividad sísmica normal en zonas tectónicamente activas y, aunque no representan un riesgo significativo, su monitoreo ayuda a entender el comportamiento de las placas tectónicas y la evolución de los sistemas de fallas geológicas.
Lista de microsismos reportados por el Servicio Sismológico Nacional:
Hasta las 08:00 horas del 19 de enero de 2026 se han registrado 5,019 réplicas del sismo de M 6.5 ocurrido en San Marcos, Guerrero el 2/enero/2026, la más grande de magnitud M 5.0

El Servicio Sismológico Nacional informa que ocurrió un sismo de magnitud 4.0 a las 8:12 horas a 52 kilómetros al suroeste de Ometepec Guerrero, con una profundidad de 14 kilómetros.

A lo largo de la madrugada se registraron un total de 41 sismos, de acuerdo a información del Servicio Sismológico Nacional, de los cuales 10 fueron en San Marcos, Guerrero, una zona donde se ha presentado una alta actividad sísmica desde el temblor de magnitud 6.2 del 2 de enero de 2026.
México tiembla principalmente por su ubicación geográfica, ya que se encuentra en una de las zonas sísmicas más activas del planeta: el Cinturón de Fuego del Pacífico. En esta región convergen varias placas tectónicas, grandes fragmentos de la corteza terrestre que se mueven lentamente.
En particular, la placa de Cocos se introduce por debajo de la placa de Norteamérica en un proceso llamado subducción, que ocurre frente a las costas del Pacífico mexicano. Esta fricción acumula energía durante años o décadas, y cuando se libera de forma repentina provoca los sismos.
Además de la subducción, en México también ocurren temblores por fallas geológicas internas, especialmente en el centro y sur del país. Estas fallas son fracturas en la corteza terrestre donde las rocas se desplazan unas respecto a otras. En estados como Puebla, Guerrero, Oaxaca y Chiapas, pero también en el Valle de México, existen sistemas de fallas que pueden generar sismos de menor o mediana magnitud.
En el caso específico de la Ciudad de México, los sismos suelen percibirse más intensos debido a las características del suelo. Gran parte de la capital está construida sobre lo que fue el lago de Texcoco, un terreno blando que amplifica las ondas sísmicas, como si fuera una gelatina.




