
La historia de la caída de México-Tenochtitlan no puede explicarse únicamente por la superioridad militar de los españoles o las alianzas indígenas que apoyaron a Hernán Cortés. Un enemigo invisible y letal también jugó un papel decisivo: la viruela, una enfermedad traída desde el Caribe que devastó a la población mexica en un momento crítico de resistencia.
De acuerdo con una investigación publicada en el portal Noticonquista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la epidemia de viruela entre abril de 1520 y enero de 1521 debilitó a tal grado las fuerzas mexicas que facilitó la reconquista de Tenochtitlan por parte de los españoles.
Cómo llegó la viruela a México
Según las crónicas recogidas por la UNAM, la enfermedad apareció primero en la isla de Santo Domingo a finales de 1518, causando estragos entre la población indígena. Posteriormente, fue llevada a Yucatán en 1520 por los hombres de Pánfilo de Narváez, quien desembarcó en Cempoala, cerca de Veracruz.
Desde ahí, la viruela se expandió velozmente. En palabras del cronista Francisco de Aguilar, tras la huida de los españoles durante la Noche Triste, “Dios consideró adecuado enviar la viruela a los indios, y hubo una gran pestilencia en la ciudad”.

La enfermedad se manifestó con especial violencia en septiembre de 1520, en el mes mexica de Tepeilhuitl, causando fiebre intensa, pústulas, dolor extremo e inmovilidad total. Fray Bernardino de Sahagún narró que los enfermos “no podían moverse ni yacer de costado sin gritar de dolor”.
Impacto devastador en el Valle de México
La epidemia duró 60 días en Tenochtitlan, y luego se extendió hacia Chalco, Texcoco, Chicoloapan, Chimalhuacan y otras zonas del Valle de México, provocando la muerte de figuras nobles como el tlatoani Cuitláhuac, sucesor de Moctezuma.
En palabras de Diego Muñoz Camargo, “las quebradas y barrancos se henchían de cuerpos humanos”. La magnitud de la epidemia es considerada por muchos autores como la primera pandemia del territorio mexicano.
Una enfermedad desconocida y mortal para los mexicas
Mientras que los españoles conocían bien la viruela —llamada variola en latín—, para los mexicas fue una amenaza sin precedentes. La nombraron “hueyzahuatl”, o “lepra grande”, por las erupciones severas que cubrían el cuerpo.

La enfermedad atacó principalmente a adultos jóvenes, lo que revela la falta total de inmunidad en la población indígena. Muchos afectados perdieron la visión o murieron por la forma hemorrágica más letal de la viruela, conocida como “la del Señor”. En contraste, los casos más leves eran llamados “viruelas de la Virgen”.
El destino sellado por una epidemia
Después de la epidemia, los españoles tuvieron tiempo para reorganizar sus fuerzas, mientras la población mexica y sus defensores eran diezmados. Si la viruela no hubiera existido, es posible que Cortés hubiera sido derrotado, señala el análisis de Noticonquista.
El caso de la viruela en la caída de Tenochtitlan demuestra cómo los factores biológicos pueden cambiar el rumbo de la historia tanto como las armas o las estrategias. Esta pandemia marcó el inicio de una transformación profunda en la historia del continente, y nos recuerda que las enfermedades también escriben capítulos cruciales del pasado.
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