
En el Zócalo de la Ciudad de México, un lugar de gran relevancia histórica y donde se realizan todo tipo de marchas y mítines, se colocaron placas conmemorativas en los sitios exactos donde se descubrieron importantes monolitos mexicas a finales del siglo XVIII.
Estos descubrimientos, que incluyen a la Coatlicue, la Piedra del Sol y la Piedra de Tízoc, marcaron un hito en la arqueología mexicana, según el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

El lugar preciso donde fue encontrada la Piedra del Sol se ubica algunos metros más adelante de lo que hoy son las oficinas del Gobierno de la Ciudad de México, cerca de la calle de Pino Suárez.
La placa conmemorativa de la Piedra del Sol —calendario Azteca—fue repuesta tras haber sido robada en años anteriores.

Por otra parte, la placa de la Coatlicue, que representa a la diosa madre en la religión tenochca, se encuentra al sureste del Zócalo, cerca de la calle de Corregidora.
La reinstalación de estas placas es el resultado de un diálogo entre el INAH y la Secretaría de Obras y Servicios del Gobierno de la Ciudad de México.

Las placas originales de la Coatlicue y la Piedra del Sol fueron creadas en 1990 para conmemorar el bicentenario de la arqueología mexicana, bajo la iniciativa del arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma. Estas placas fueron colocadas nuevamente en sus ubicaciones originales, basándose en fuentes históricas y datos arqueológicos.
El Programa de Arqueología Urbana (PAU) del INAH, dirigido por Raúl Barrera Rodríguez, ha sido fundamental en este proceso. Barrera Rodríguez explicó que las esculturas descubiertas en el Zócalo fueron analizadas por destacados estudiosos de la época, como Antonio León y Gama y Guillermo Dupaix, y son consideradas el origen de la arqueología en México. Además, destacó que estos hallazgos despertaron un interés generalizado en la población novohispana por conocer su pasado.
Una tercera placa, dedicada a la Piedra de Tízoc, ha sido añadida como novedad en la señalética del Zócalo. Esta placa, ubicada en el costado noroeste de la plaza, cerca de la calle Madero, lleva la inscripción “Las conquistas del Huei Tlatoani” y ofrece información sobre el monolito de 9.5 toneladas, que habría sido creado entre 1481 y 1486 para conmemorar los triunfos militares de Tízoc y las conquistas de la Triple Alianza.

El diseño de estas placas fue realizado por Jonathan Tonatiuh Silva Pérez, diseñador gráfico del Museo del Templo Mayor, y su ubicación fue determinada con la ayuda del topógrafo del PAU, Alfredo Reyes Castro. Para asegurar la precisión en la colocación de las placas, los especialistas del INAH utilizaron la “Descripción histórica y cronológica de las dos piedras” de Antonio de León y Gama, publicada en 1792, convirtiendo las medidas virreinales a metros.
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