Así fue la ofrenda de La Unión Tepito a un dios mexica

La guerra por la CDMX se incrementó en 2018 cuando “El Betito” comenzó a ‘cazar’ a los sicarios de la Anti Unión Tepito

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Estas ilustraciones representan a los dioses aztecas, destacando su importancia en la mitología y cultura azteca. - (Imagen ilustrativa Infobae)
Ofrenda del Cártel de la Unión Tepito al dios mexica Xipe Tótec- (Imagen ilustrativa Infobae)

Tepito es conocido como el Barrio Bravo, sus habitantes presumen su hermandad y su fiereza, una condición que los acompaña desde la época de la conquista cuando el barrio de Mecamalinco se convirtió en una de las últimas resistencias de la antigua Tenochtitlán y con el paso de los años y de la conquista su nombre mudó a Tequipeuhcan (”dónde comenzó la esclavitud”) y a San Francisco Teocaltepiton (Templo pequeño); pero a casi 500 años de distancia, uno de los criminales más sanguinarios de la ya llamada CDMX rememoró esa historia prehispánica con una ofrenda -quizá sin saberlo- a una de las principales deidades del panteón mexica. Esta es la historia de La Unión Tepito y Xipe Tótec...

“Mírenme, soy este güey”, lanza “El Betito” mientras coloca sobre su cara el rostro degollado de José Francisco, un joven de 19 años que trabajaba para la Anti Unión Tepito, pero que cayó en las garras de los hombres de José Alberto Maldonado López, quien sin saberlo -o quizá sí- regresa 500 años en el tiempo y nos recuerda a los guerreros mexicas que se vestían con la piel de uno de los cautivos para la fiesta de Tlacaxipehualiztli: les decían Xipe (desollador).

“Nuestro señor el desollado”, es la traducción de Xipetótec más difundida, pero el historiador Alfredo López Austin sugiere que se corrija a “poseedor o portador de piel”; y es eso mismo lo que hace “El Betito” cuando con un bisturí arranca la piel de la cara de su rival y se la coloca cual si fuera una máscara para luego bailar un poco ante las risas y burlas de sus pistoleros.

Unos instantes después el furor por la muerte alcanza a los sicarios de La Unión Tepito y comienzan a hacer una especie de ritual con las extremidades del cuerpo del joven de 19 años mientras consumen tabaco y marihuana: en su libro “El Cártel Chilango”, el periodista Antonio Nieto escribió que se estaban “fumando al muerto”.

La vez que 'El Betito' fue confundido con un narcomenudista de La Unión Tepito
La vez que 'El Betito' fue confundido con un narcomenudista de La Unión Tepito (Infobae)

El culto a la muerte de La Unión Tepito

Tepito es un barrio de tradiciones y de una gran historia, con un culto harto extendido a la Santa Muerte; de lo que no tenemos certeza es si “El Betito” y sus sicarios sabían de la “ofrenda” que estaban realizando a Xipe Tótec.

Hace más de 500 años los mexicas hacían sacrificios humanos durante la primavera para apaciguar al dios; de manera simbólica al despellejamiento de plantas y semillas que se deshacían de sus cáscaras, los cautivos de guerra eran degollados en su honor y un guerrero portaba su piel mientras bailaba y recorría la ciudad de Tenochtitlán.

Eso mismo hizo “El Betito”: tomó a un cautivo de la guerra que enfrentaba contra la Anti Unión Tepito, lo degolló y bailó ante su gente para anunciar una nueva era en la vida criminal del Cártel Chilango. Eran mediados de 2018, una de las épocas más sangrientas de la CDMX.

El asesinato y la “ofrenda” al dios mexica fue sólo uno de los capítulos de esa guerra que horas más tarde -en la mañana del 18 de junio- recordó otro mito mexica, el de la diosa Coyolxauhqui: los cuerpos desmembrados de dos sicarios de la Anti Unión Tepito fueron arrojados a la vía pública en las inmediaciones de Tlatelolco, a unos pasos de donde aún hoy sobreviven los vestigios del Templo Mayor.

Los cuerpos fueron lanzados desde el Puente de Nonoalco -cual Huitzilopochtli en su batalla con Coyolxauhqui- y pertenecían a José Francisco (el degollado) y a Alfonso, un narcomenudista que quiso saltarse las reglas de La Unión Tepito y vender drogas en antros de La Condesa: su muerte fue una venganza por el asesinato de “El Pulga” -sicario de La Unión y amigo de “El Betito”-; pero la guerra apenas comienza y antes de morir, la ofrenda a Xipe Tótec, da un nombre y una dirección. Aún huele a sangre cuando pistoleros dejan el Barrio Bravo y se lanzan en busca de “El Tortas”.