“Todo se vale, menos secuestrar”: Así fue la reunión de narcos chilangos encabezada por la Unión Tepito

En septiembre de 2017 “El Betito” convocó a los máximos líderes criminales de la CDMX por una sola causa: alinearse con la Unión Tepito

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Los Fortis Mayen, las primeras víctimas de la Unión Tepito (Infobae)
Los Fortis Mayen, las primeras víctimas de la Unión Tepito (Infobae)

En marzo de 2017 la Unión Tepito comenzó a reagruparse bajo el liderazgo de José Alberto Maldonado López, alias “El Betito”, pero para consolidarse como el principal cártel chilango debían eliminar a sus históricos y acérrimos rivales, la Unión Insurgentes, el grupo criminal que les peleó la plaza bajo el liderazgo de Édgar Valdez Villarreal “La Barbie”: para ello fue necesario asesinar a “El Kikín”, quien después de ser levantado de un restaurante de Santa María la Rivera, su cuerpo apareció torturado y envuelto en una sábana.

El primer paso ya estaba dado, el corredor Insurgentes sería de la Unión Tepito, pero habría que “alinear” a los demás grupos criminales de la Ciudad de México para que supieran quien mandaba en la capital; fue así que “El Betito” convocó a un consejo de jefes a la que acudieron los narcos chilangos de mayor rango. La cita fue en la Unidad Habitacional El Rosario, en la alcaldía Azcapotzalco.

Alguna vez el periodista Héctor de Mauleón describió a las unidades habitacionales como “cajas de zapatos” puestas sobre zonas estratégicas de la Ciudad de México: justo eso parece El Rosario con sus decenas de edificios de cinco pisos separados por pasillos estrechos, jardineras enrejadas y estacionamientos improvisados.

Son 350 hectáreas de la Unidad Habitacional El Rosario -una de las más grandes México y Latinoamérica- que se desplanta en los límites entre el municipio mexiquense de Tlalnepantla y la alcaldía Azcapotzalco, justo detrás de la Universidad Autónoma Metropolitana. Ese fue el lugar elegido por “El Betito” para dotar de clandestinidad a los narcos chilangos.

La vez que 'El Betito' fue confundido con un narcomenudista de La Unión Tepito (Infobae)
La vez que 'El Betito' fue confundido con un narcomenudista de La Unión Tepito (Infobae)

Las luces se apagaron por orden de la Unión Tepito

“Todo se vale, menos secuestrar”, habría sido parte del discurso que “El Betito” soltó frente a El Negro Aguas (Iztapalapa), Lenin Canchola (Álvaro Obregón) Juan “El Balta” Baltazar (Iztacalco), “El Felipillo” (Tláhuac e hijo de El Ojos) y El Lunares (Tepito), entre otros cabecillas de grupos criminales con operaciones en los municipios mexiquenses de Ecatepec y Nezahualcóyotl.

Trabajos de inteligencia de las autoridades federales y locales confirmaron la reunión de narcos chilangos; también se supo que Pedro Ramírez, mejor conocido como “El Jamón”, fue el anfitrión y que él mismo mandó a apagar las luces del estacionamiento dónde se celebraría la junta; se rumora que el alumbrado público no se encendió esa noche para que los líderes criminales llegaran a la cita en la completa clandestinidad.

De acuerdo con la investigación periodística de Antonio Nieto plasmada en su libro “El Cártel Chilango”, el entonces líder de la Unión Tepito les dejó en claro en la reunión de narcos que el negocio era la venta de droga -no las extorsiones ni los secuestros-, por lo que les ofrecía la red de distribuidores y protección del Cártel Chilango a cambio de que todos se “alinearan” y pagaron una “renta” al capo; otra opción era comprarle exclusivamente a él y a su contacto en Colombia toda la droga que se moviera en la Ciudad de México

Los grandes ausentes de la noche fueron los criminales que por años mantenían rencillas con la Unión Tepito: Los Rodolfos de Xochimilco, Los Perros de Coyoacán, Los Patines de Venustiano Carranza y “El Tortas”, quien se proclamó amo de Garibaldi por controlar el cobro de piso y las extorsiones en la Plaza tampoco asistió, principalmente porque desde la conformación de las dos Unión Tepito le dio la espalda a Juan Juárez Orozco “El Abuelo” -fundador del Cártel Chilango- y se formó del lado de “La Barbie”, comenzando así una de las batallas por el dominio criminal de la CDMX que hasta la fecha ha cobrado decenas de vidas.